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Los nombramientos

Todo por aprender

FEDERICA MOGHERINI. La nueva jefa de la política exterior de la UE suscitó suspicacias en la prensa y algunos gobiernos debido a su juventud

ROSSEND DOMÈNECH
ROMA

The Wall Street Journal no la consideraba adecuada. El Financial Times se había declarado «desilusionado» y se preguntó si su nominación era acertada a causa «de la actitud acomodaticia de Roma hacia Moscú». Idéntica razón esgrimieron los países bálticos y del Este europeo para rechazarla. Angela Merkel también se oponía. «Demasiado joven e inexperta», escribió Le Monde.

Para Federica Mogherini, de 41 años, y su mentor Renzi, la carrera política ha sido una contínua cuesta arriba. Todos coincidían en que la candidata no tenía experiencia, soslayando que era mucho menor la que pudo esgrimir en su día su predecesora, la baronesa Catherine Ashton, procedente de una oenegé. Si el inconveniente no era ella, lo era el país, Italia, considerado demasiado próximo a Vladímir Putin, como en su día revelaron los cables de Wikileaks, soslayando que el idilio Italia-Rusia se desarrolló cuando estaba en el poder Silvio Berlusconi.

Mogherini ya vivió en sus carnes una dura batalla política para ser nombrada ministra de Exteriores de Italia, sucediendo a la radical Emma Bonino, cuya continuidad apoyaba el mismo presidente de la República, Giorgio Napolitano. El pulso lo ganó Renzi por partida doble: si Mogherini es joven, ya aprenderá, de otro modo no se cambia nunca una clase dirigente, vino a decir. Por otro lado, según Renzi, el ministro debía ser una mujer, como debía serlo el 50% de su Ejecutivo.

En los pocos meses en Exteriores, Mogherini no lo ha tenido tampoco fácil, aunque en abril tomó sus primeras decisiones: cerró cuatro embajadas y alguna representación permanente en organismos internacionales y anunció un plan de recortes de 108 millones, vendiendo edificios y rebajando sueldos, embajadadores incluidos.

Se licenció en Ciencias Políticas con una tesis sobre las relaciones entre religión y política en el islam, escrita en el instituto de investigaciones sobre el mundo árabe y musulmán de Aix-en-Provence. Formó parte de la comisión de  Exteriores y defensa de su partido, el progresista PD, y fue la artífice de la reciente entrada del partido, heredero del comunista PCI, en la coalición europea de los socialistas (PSE). Está casada y tiene dos hijas, con las que dos domingos atrás estuvo en la playa, tal vez el último fin de semana tranquilo.