30 mar 2020

Ir a contenido

ABANDONO EN ALTA MAR EN EL 2011

Querella criminal contra el Ejército español y francés por no socorrer a 72 emigrantes procedentes de Libia

La Federación Internacional de los Derechos Humanos les acusa de "crimen de guerra"

ELIANNE ROS / París

Abu Kurke es uno de los nueve supervivientes de la embarcación en la que 72 emigrantes que huían de la guerra de Libia fueron abandonados a su suerte en marzo del 2011. Hacinados, sin agua ni comida, 63 hombres, mujeres y niños fallecieron en alta mar por falta de socorro. Ni las fragatas del Ejército francés y del español que se encontraban en la zona ni las embarcaciones de pesca acudieron en su ayuda. Para que su calvario no quede impune, la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) ha presentado este martes una querella criminal contra los ejércitos francés y español por no haber socorrido a civiles en peligro.

"Se trata sin duda un crimen de guerra", ha declarado Gonzalo Boye, abogado que representa a las víctimas que, como Abu Kurke, se han constituido en parte civil. Boye está convencido de que el Ejército español tiene parte de responsabilidad en la tragedia, puesto que la fragata 'Méndez Nuñez' se encontraba tan solo a 44 kilómetros de la infortunada embarcación.

"No solo no ayudaron, sino que se fueron en dirección opuesta", ha declarado en la rueda de prensa celebrada en París para explicar la "acción internacional" de la FIDH ante la justicia. "No reconocemos ningún tribunal militar", ha precisado Boye, quien, igual que sus colegas franceses, piensa recurrir al Tribunal de los Derechos Humanos en caso de que la denuncia sea archivada.

Helicóptero con agua y comida

Un avión de patrulla francés hizo una fotografía de la embarcación y la envió a las autoridades marítimas italianas. Y según el testimonio de los supervivientes, un helicóptero, del que se desconoce la nacionalidad, sobrevoló la embarcación, regresó para lanzar agua y comida y desapareció como había llegado. Boye precisa que la 'Méndez Núñez' lleva un helicóptero.

El testimonio de Kurke, etíope de 25 años, hoy refugiado en Holanda, es escalofriante. "Los primeros en morir fueron los que bebieron agua del mar, se empezaron a encontrar mal. Yo sobreviví comiendo dentífrico y bebiendo mi propia orina", relata. "Estábamos muy apretados, los cadáveres apestaban, algunos cayeron por la borda debido al mar agitado, los demás los tuvimos que lanzar al agua al cabo de una semana", explica Kurke, que de regreso a Libia fue encarcelado antes de que el Ejército libio le metiera en un barco rumbo a Italia.