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LA SITUACIÓN EN LOS BALCANES

España todavía no ve motivos para reconocer a Kosovo

Bruselas propone abrir negociaciones para la adhesión de Serbia a la UE

EL PERIÓDICO
RAMALA / BRUSELAS

El ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, aseguró ayer que el acuerdo alcanzado el viernes pasado entre Serbia y Kosovo para normalizar sus relaciones no supone «ningún cambio de posición» para el Gobierno de España, que no reconoce la independencia de la exprovincia serbia.

Desde Ramala, Margallo señaló que el acuerdo solo supone el «reconocimiento de una cierta autonomía» para los serbios de Kosovo, «todavía no precisada» y «que afecta a la composición del esfuerzo de seguridad». El ministro hizo hincapié en que Serbia ha declarado que, «en ningún caso», el acuerdo supone la aceptación de la «declaración unilateral» de independencia de Kosovo.

Por su parte, en Estrasburgo, el presidente de Alemania, Joachim Gauck, pidió ayer a todos los estados miembros del Consejo de Europa -entre ellos España- que reconozcan a Kosovo «como un Estado independiente» tras el «acuerdo histórico» suscrito entre Belgrado y Pristina.

RECOMENDACIÓN / Este pacto impulsó a la Comisión Europea a proponer ayer a los Veintisiete la apertura de negociaciones de adhesión de Serbia a la Unión Europea (UE). El Ejecutivo comunitario también recomendó el inicio de negociaciones para un acuerdo de asociación con Kosovo, paso previo antes de poder aspirar al estatuto de país candidato a la adhesión, informa Eliseo Oliveras.

«La Comisión Europea estima que Serbia ha cumplido el criterio prioritario de adoptar medidas para una mejora visible y durable de sus relaciones» con Kosovo, precisó el comisario de Ampliación, Stefan Füle. «Serbia y Kosovo merecen poder avanzar decididamente en su perspectiva de integración europea», añadió. Los Veintisiete, sin embargo, prefieren verificar la aplicación sin incidentes del acuerdo antes de dar luz verde a las negociaciones con Serbia. En el caso de Kosovo, su inicio tropieza con el obstáculo de la falta de reconocimiento del nuevo Estado por parte de España, Eslovaquia, Grecia, Chipre y Rumanía.