28 may 2020

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TENTATIVA DE RESOLVER UNO DE LOS GRANDES ENIGMAS DE LA AVIACIÓN

El misterio coge vuelo

Una expediciónintenta hallar el rastro de la aviadora Earhart, desaparecida hace 75 años

ADRIÁN FONCILLAS
PEKÍN

«Debemos estar volando por encima de vosotros pero no podemos veros. Nos estamos quedando sin combustible. Volamos a mil pies». Esa conversación entrecortada por radio es la última certeza sobre la heroína estadounidense Amelia Earhart. Las hipótesis se han sucedido en los 75 años posteriores a aquella noche tormentosa sobre el océano Pacífico. El entonces presidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, ordenó la más ambiciosa misión de rescate, que regresó con las manos vacías.
Estos días se prepara otra expedición para resolver uno de los grandes misterios de la historia de la aviación mundial. El Grupo Internacional para la Recuperación de Aviones Históricos ¿Tighar, por sus siglas en inglés¿ ha invertido 25 años de investigaciones y dos millones de dólares para encontrar el aeroplano Electra 10E en el que viajaban Earhart y su asistente, Fred Noonan. Cuentan con la tecnología más rutilante: un sónar para mapear el lecho del océano y un robot similar al que encontró las cajas negras del avión de Air France que se hundió en el Atlántico en el 2009.
La teoría más tradicional señala que Earhart cayó al océano tras quedarse sin combustible. Con los años han aparecido otras. Unos dicen que fue apresada por los japoneses y fusilada por espía. Otros, lo contrario: que Earhart se convirtió en la célebre locutora y propagandista japonesa La Rosa de Tokyo que durante la segunda guerra mundial minaba la moral de los yanquis asegurándoles que sus mujeres les engañaban. Y dos libros aseguran que fingió su muerte para continuar su vida en Nueva Jersey (EEUU) con otra identidad hasta morir en 1982.

Múltiples hitos

Tighar defiende que Earhart no cayó a las aguas sino que aterrizó en la deshabitada isla de Nikumaroro, donde murió de sed o hambre, y que las mareas devolvieron su cuerpo y el aeroplano al mar. Para ello deberá encontrar el avión.
Earhart (Kansas, 1897), de familia acomodada, ya de pequeña competía con niños en actividades deportivas. Su pasión por el vuelo despertó cuidando a pilotos heridos durante la primera guerra mundial. Fue la primera mujer en atravesar en solitario el Atlántico en 1932 ¿cinco años después de Charles Lindbergh¿ y batió récords de altura y de velocidad. Entró en la leyenda aquella noche de 1937 cuando estaba próxima a convertirse en la primera piloto (incluyan a hombres) que daba la vuelta al mundo siguiendo la línea del Ecuador.