Ir a contenido

SENTENCIA CRUCIAL PARA EL PRESIDENTE ESTADOUNIDENSE

Obama califica de "victoria para todo el país" el aval del Supremo a su reforma sanitaria

El republicano Romney promete que seguirá intentando revocar la ley, que puede acabar con los 30 millones de estadounidenses sin seguro médico

El presidente conservador del alto tribunal da la sorpresa al apoyar la norma, al identificar como impuesto la multa a quienes no se hagan una póliza

IDOYA NOAIN / Nueva York

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha celebrado la victoria que le ha dado el Tribunal Supremo este jueves al avalar su ley de reforma sanitaria, el principal logro legislativo de su mandato.

“Esta decisión es una victoria para la gente de todo el país. Estoy convencido de que cuando dentro de cinco, 10 o 20 años, cuando miremos atrás, estaremos mucho mejor porque tuvimos el valor de aprobar esta ley y seguir avanzando”, ha dicho Obama, que logró en marzo del 2010 que, tras una dura batalla política, el Congreso diera vía libre a la norma.

Esta obliga a los ciudadanos sin seguro médico a contratar una póliza (o pagar una multa de no hacerlo) y amplia la cobertura pública para la gente de bajos ingresos, medidas que dará asistencia sanitaria a 30 millones de personas que hoy carecen de seguro (19 millones de ellas mujeres).

La ley, además, limita las prácticas abusivas habituales de las aseguradoras, como rechazar a personas ya enfermas o subir las primas, permite a los menores de 26 años seguir cubiertos por los seguros de sus padres, subsidia la compra de medicamentos para los más mayores y establece subvenciones para ayudar a la contratación de polizas.

El fallo del Supremo, que sorpresivamente ha sido decidido por una mayoría de cinco votos contra cuatro gracias al 'sí' del magistrado conservador que preside el alto tribunal, John Roberts, ha reafirmado la constitucionalidad de la ley de cuidado accesible. Se ha rechazado el argumento del gobierno de que podía imponer el llamado mandato individual (la obligación de asegurarse) por una cláusula que le permite regular el comercio interestatal, pero al considerar la multa como un impuesto sí se reconoce el derecho de Washington a legislar la materia.

Provisiones limitadas

Aunque una mayoría de magistrados también mantienen la ampliación de Medicaid (el servicio de cobertura para la gente de bajos ingresos que se mantiene con un complejo sistema cofinanciado por el gobierno central y los estados), han limitado las provisiones de la ley en ese sentido.

En concreto, aseguran que el gobierno central no puede retirar toda la financiación que reciben los estados para ofrecer esas prestaciones si esos estados rechazan las nuevas provisiones que ampliarán a 17 millones de personas la asistencia pública.

Obama, que ante la resistencia entre un sector moderado de su propio partido tuvo que moderar sus aspiraciones y descafeinar la reforma sin llegar a la cobertura universal, se ha mostrado feliz pero también comedido.

Consciente de que la guerra política que los republicanos han librado contra la ley desde que se estaba tramitando no hace sino intensificarse, y más en año electoral, ha pedido “no volver a luchar las batallas políticas de hace dos años. Es momento de avanzar”, ha dicho, argumentando también porqué se empeñó en sacar adeltante la ley, incluso a costa de aparcar otros esfuerzos legislativos. “No lo hice porque era bueno políticamente, sino porque creía que era bueno para el país y sus ciudadanos”, ha dicho. Las perspectivas de que la oposición le escuche son nulas.

La oposición republicana no cejará 

Desde que el Supremo ha dictado su fallo poco después de las diez de la mañana, líderes y representantes republicanos han endurecido sus ataques a la ley. Y Mitt Romney, el hombre que el 6 de noviembre se medirá a Obama en las urnas y que se ha visto en la complicada tesitura de atacar la reforma sanitaria cuando él aprobó una similar mientras era gobernador de Massachusetts, ha prometido combatirla. “Lo que el Tribunal Supremo no ha hecho en su último día de sesión lo haré el primer día si llego a la Casa Blanca: actuar para revocar la ley”.

Romney ha subrayado que “el Supremo hoy ha hecho es decir que 'Obamacare' (como despectivamente los republicanos denominan la ley) no viola la Constitución. Lo que no han dicho ¿ha continuado¿ es que sea buena ley o buena política”.

El hecho de que el Supremo haya avalado el eje central de la ley identificando las multas como un impuesto y el respaldo general a la norma puede reactivar al movimiento ultraconservador Tea Party, que lucha contra lo que considera un papel desmesurado del gobierno.

Y aunque Obama ha asegurado que la ley cuenta con “amplio apoyo popular”, las encuestas le desmienten, con más rechazo que aprobación para la ley, en buena medida porque muchas de sus provisiones no entran en vigor hasta el 2014. A partir de ese año, una persona con medios económicos que no se compre un seguro tendrá que pagar una multa de 285 dólares o el 1% de sus ingresos.

En el 2015 la penalización subirá a 975 dólares o el 2% de los ingresos y en 2016 alcanzará los 2.085 dólares o el 2,5% de los ingresos. “La gente que se lo puede permitir tiene que tomar la responsabilidad de asegurarse”, ha dicho Obama, explicando que, de lo contrario, los incrementados gastos para la sanidad los costean todos los contribuyentes y los ciudadanos a los que las aseguradoras trasladan los aumentados costes.