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CURIOSIDAD POR UN NARCO MUERTO

La tumba de Escobar, el excapo del cártel de Medellín, es la más visitada de Colombia a los 15 años de su muerte

Fue el criminal más buscado por la agencia antidroga de EEUU

ALEXANDRE PEYRILLE / AFP
MEDELLÍN

El interés por el mítico y sanguinario narcotraficante Pablo Escobar sigue intacto 15 años después de su muerte. Desde hace un año, un turoperador hace posible que turistas extranjeros sigan el rastro de "Pablo" en Medellín, ciudad donde es adorado o detestado. El tour Pablo Escobar "aún no es demasiado conocido pero nos piden información a menudo, sobre todo los estadounidenses" fascinados por el personaje, explica Héctor Jiménez, cofundador del operador turístico Medellín Experience.

Jiménez, un abogado convertido en guía, acompaña en un potente todoterreno a sus clientes hasta la tumba de Escobar, situada en un gran cementerio verde en la periferia de Medellín. La tumba es hoy un lugar de peregrinación para los colombianos que se beneficiaron de la generosidad del excapo y para los extranjeros que desean simplemente hacerse una foto.

Personaje de teatro

"Es la tumba más visitada de Colombia. A veces vienen turistas para fumar marihuana y esnifar cocaína", cuenta Carlos Banegas, un exempleado de Escobar que se encarga del mantenimiento del panteón familiar. Es un espacio sobrio protegido por la sombra de varias palmeras. En los troncos de madera centenares de visitantes han dejado grabado sus nombres. "Leí un libro sobre Escobar. Me parece un personaje interesante y me dieron ganas de venir aquí. Es el colombiano más famoso", afirma un periodista de EEUU, que muestra sorpresa ante la voluntad de las autoridades de borrar a Escobar de la historia de la ciudad.

"Estamos montando una obra de teatro sobre Escobar y queremos ajustarnos al máximo al personaje", dice Vivien Sansúr, una palestina que reside en Los Ángeles. Hoy es un rey para los pobres. Para mí es un poco como Hamás", la milicia palestina que une violencia con trabajo y obra social. "No sé mucho sobre él, ¿es cierto que ha muerto?" se pregunta por su lado Shay Frenkel, un informático israelí haciéndose eco de una creencia improbable.

La casa donde la policía mató a Escobar en 1993 está abandonada, con las ventanas tapiadas para impedir que la ocupen los sin techo. La casa sorprende a los visitantes por su simplicidad, lejos del lujo de los años de gloria del Patrón. En cambio, no queda nada de La Catedral, la lujosa residencia-prisión en la zona alta de Medellín donde los guardias no tenían derecho a entrar. "Están construyendo un monasterio", precisa el guía.

Cambiar la imagen

Después de ser la cuidad más violenta del mundo a principios de los 90, Medellín recuperó la tranquilidad y prosperidad. Escobar hizo que el terror reinara en Colombia, al asesinar sin dudar a rivales, policías y a muchos inocentes. En Medellín, a menudo ayudó a los más pobres. En 1986, hizo construir unas 500 casas para alojar a los indigentes que vivían en un vertedero municipal. En el barrio Pablo Escobar, nadie habla mal del exjefe del cártel de Medellín.

Yolanda Cobo de Vázquez, de 63 años, vive con dos hijas y cuatro nietos en una de estas casas pegadas a la montaña. "Pablo es nuestro benefactor, nos ha cambiado la vida", le dice a un turista mientras aprieta contra su pecho un retrato de quien fue el criminal más buscado por la agencia antidroga de EEUU. Vázquez reza dos veces al año ante la tumba de Escobar.

El tour turístico genera polémica en una ciudad que quiere dar una nueva imagen de seguridad y de prosperidad económica. "La gente cree que es demasiado honor para él. Pero no, Escobar es un personaje importante. Incluso el pintor Fernando Botero le dedicó una obra", apunta Jiménez.