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Una multitudinaria protesta precede la visita de Benedicto XVI a Turquía

Miles de musulmanes se manifiestan en Estambul contra el Papa, que aterrizará mañana en Ankara

El Gobierno pone en marcha las mismas medidas de seguridad que durante la estancia de Bush

ROSSEND DOMÈNECH / ROMA / KIM AMOR / ISTANBUL

Benedicto XVI aterrizará mañana en Turquía, país de mayoría musulmana, para iniciar el viaje más delicado y sin duda el más significativo de cuantos ha hecho durante su breve papado. Cada gesto, palabra, mirada, abrazo y saludo que tendrán lugar durante los cuatro días de estancia en Turquía han sido estudiados con lupa por los responsables vaticanos para no herir susceptibilidades ni alimentar posteriores polémicas. Las medidas de seguridad previstas son excepcionales. Una muestra de la difícil prueba que aguarda al Pontífice fue la manifestación en la que miles de personas protestaron ayer en Estambul contra la visita.

Quizá el momento más importante de la visita se produzca el miércoles, cuando el Pontífice se entreviste con Bartolomeo I, patriarca de Constantinopla (Estambul) y principal referente de las 15 iglesias ortodoxas que se separaron de Roma hace casi mil años. El diálogo para volver a unir a ortodoxos y católicos ha dado grandes pasos en los últimos años, y el papa Ratzinger lo ha colocado entre las prioridades de su agenda. En un país de musulmanes --el 97,2% de sus 75 millones de habitantes--, sin embargo, y cuando el debate sobre Occidente e islam es más actual que nunca, la visita del Pontífice trasciende los significados obvios.

MALA PRENSA

Benedicto XVI no tiene buena prensa en Turquía. Y no solo por el polémico discurso del pasado mes de septiembre, en el que criticó la figura de Mahoma y la yihad, sino también por su oposición a que este país de mayoritaria población musulmana, pero que vive bajo un Estado laico, entre a formar parte del club cristiano de la Unión Europea (UE). Al menos esta fue la posición que mantuvo antes de convertirse en el Obispo de Roma, cuando era el cardenal Joseph Ratzinger. "Ha sido elegido un Papa enemigo de los turcos", tituló uno de los primeros periódicos del país tras su elección a la cabeza del Vaticano.

La manifestación de ayer es una muestra del rechazo que inspira en algunos sectores de la sociedad turca. Miles de musulmanes --entre 25.000 y 200.000 personas, depende de la fuente-- se concentraron en Estambul para protestar contra la visita. Una protesta organizada y nada violenta, pero muy emblemática.

Su viaje, además, se ha visto enturbiado por la actitud ambigua del primer ministro turco, el islamista moderado Recep Tayyip Erdogan. Todavía no se sabe con certeza si el jefe del Ejecutivo turco hará un hueco en su agenda para recibir al Pontífice antes de acudir a la cumbre de la OTAN. Como jefe de la Iglesia católica, Benedicto XVI pisará por primera vez tierra del islam el martes, cuando llegue a Ankara.

CERRAR LA HERIDA DE RATISBONA

La minoría cristiana turca, unas 200.000 personas --la mayoría ortodoxos-- intentan quitar hierro al desplante de Erdogan. Para ellos, lo importante es que el viaje del Papa sirva para cerrar la herida abierta tras el discurso pronunciado en Ratisbona. Además, son los primeros interesados en que Turquía ingrese en la UE, pues dejarían de ser una mino-

ría para formar parte íntegra de la gran comunidad cristiana europea.

"El Papa tiene influencia en el mundo. No es una personalidad para tomarse a la ligera. Debemos hacer todo lo posible para que este viaje salga lo mejor posible", dijo hace unos días a la prensa Bartolomeo I.

El líder religioso, que representa a 300 millones de cristianos de todo el mundo, advirtió que no sería bueno para Turquía que "ocurriera algo desagradable" durante la visita del Papa, ahora que Ankara está negociando su posible adhesión a la Unión; un tema que los jefes de Estado y de Gobierno abordarán en la cumbre que tendrá lugar en diciembre.

En todo caso, las autoridades turcas desplegarán espectaculares medidas de seguridad durante el viaje papal. El plan de protección del Pon-

tífice, en el que participarán más de 20.000 policías, es similar al que se desplegó durante la visita que efectuó a Turquía el presidente de Estados Unidos, George Bush, pocos meses después de la invasión de Irak.

A su llegada al aeropuerto de Ankara, Benedicto XVI no será recibido por ninguna autoridad. Su primer gesto será la visita del Mausoleo de Ataturk, padre de la Turquía moderna y laica. Tras visitar al presidente del país, Ahmat Necdet Sezer, el Papa acudirá al Diyanet, departamento oficial de los asuntos religiosos, "como señal de respeto", según explicó el portavoz Federico Lombardi.

COLOQUIO

Durante su permanencia en Turquía, el Papa visitará Ankara, Efeso y Estambul. Su encuentro con Bartolomeo I será un coloquio privado seguido de la lectura de sendos mensajes. "No es un encuentro entre los jefes de dos iglesias" y el patriarca de Constantinopla "no será nunca el papa del Este", dijo Hilarion, portavoz de la Iglesia ortodoxa de Rusia, anticipando cualquier posible pacto no compartido.

Respondiendo a una pregunta sobre las protestas de estos días en Turquía contra la visita del papa Benedicto XVI, el portavoz Lombardi dijo ayer que "no es justo evaluar la actitud de un pueblo sobre la base de manifestaciones de minorías bastante pequeñas", y que "no hay que dejarse amedrentar y condicional fácilmente por ellas".

Temas: Benedicto XVI

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