Quejas ciudadanas en verano

La 'ruleta rusa' del calor en la L1 del metro de BCN: el porqué de la diferencia climática entre trenes

Un cambio en los convoyes provoca que, pese a la persistencia de quejas ciudadanas, el aire acondicionado sea más palpable

CONTEXTO | "La L1 del metro de Barcelona es un horno": claves para contextualizar las quejas en plena ola de calor

Usuarios de la L1 del metro de Barcelona se abanican para paliar los efectos del calor.

Usuarios de la L1 del metro de Barcelona se abanican para paliar los efectos del calor. / Ricard Cugat

Manuel Arenas

Manuel Arenas

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Los lamentos ciudadanos por la falta de aire acondicionado y el calor agravado en la línea 1 (L1) del metro de Barcelona en relación a otras líneas es 'el pan nuestro de cada verano'. Las olas de calor durante los meses de julio y agosto son terreno fértil para que proliferen las quejas de los usuarios en torno a la climatización especialmente de la línea roja, que da servicio a las ciudades de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona y L'Hospitalet de Llobregat. Las claves del fenómeno ya las radiografió EL PERIÓDICO el pasado verano.

En el verano de este 2023, en consonancia con las épocas estivales de años pasados, las reclamaciones se repiten. Basta una rápida búsqueda avanzada en Twitter para dar cuenta de ello. "No llevo nada bien el calor que hace en la L1 del metro de Barcelona", publicaba una usuaria el pasado 4 de julio. Ese mismo día otro usuario comentaba "no haberse desmayado de milagro" por la falta de climatización en la línea.

Al día siguiente, otros dos tuiteros volvían a solicitar que se subiera el aire acondicionado. Hubo varias quejas más el 11 de julio. Tres días después, una usuaria ubicaba la L1 del metro de Barcelona como "el mejor sitio para que te dé un golpe de calor". Y así decenas de quejas más hasta las de principios de este mes de agosto.

Más allá de las habituales quejas, sin embargo, este verano un nuevo factor ha convertido la L1 del metro de Barcelona en una 'ruleta rusa' del calor en la que es notable la diferencia climática entre trenes de la misma línea.

Se trata de la puesta en marcha a principios de julio de un nuevo modelo de trenes, la serie 8.000, que sustituye modelos antiguos. Según datos del 2022 de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), la serie antigua que más trenes tiene activos es la relativa a la L1, la 4.000, con 23 convoyes. Los nuevos modelos, además de su bajo consumo energético, mejoran la filtración de aire, tal y como confirman desde TMB, lo que palpablemente palia el calor y mejora la refrigeración en los nuevos trenes. La propia L1, de hecho, ya fue objeto de un estudio de ingeniería integral de TMB para optimizar el funcionamiento de los ventiladores de la red del metro.

Dos usuarias de la L1 usan 'mini ventiladores' contra el calor, en una foto de archivo.

Dos usuarias de la L1 usan 'mini ventiladores' contra el calor, en una foto de archivo. / Ricard Cugat

La L1, la de más trenes antiguos

La L1 es la línea del metro de Barcelona que más trenes antiguos tiene operativos. Este hecho es relevante porque el sistema de aire acondicionado varía en función de si los convoyes son antiguos o nuevos.

En los antiguos, la temperatura se fija en el control central de la climatización del tren con tres posibles posiciones: alta (25 grados), media (23 grados) y baja (21 grados). En los nuevos, en cambio, la regulación es más sofisticada: un algoritmo tiene en cuenta también la temperatura exterior (en estaciones y túneles), lo cual "facilita que la sensación sea más agradable", en palabras de TMB. La nueva serie 8.000, puesta en marcha este pasado mes de julio, entra en esta categoría.

Existen cinco series de trenes antiguas, cada una de ellas vinculada a una línea: la 500 (L11); la 2.000 (L3); la 2.100 (L4); la 3.000 (L3) y la 4.000 (L1). Según datos del 2022 de TMB, la serie antigua que más trenes tiene activos es la relativa a la L1, la 4.000, con 23 convoyes. Por detrás se sitúan la L3 (21 trenes); la L4 (15 trenes); y la L11, muy residual.

"Es probable que en sus últimos días de servicio no estén ya al cien por cien", señalaba a este diario Joan Carles Salmerón, director del Terminus, Centre d'Estudis del Transport, como explicación a los problemas de aire acondicionado en la L1. Salmerón ya anunció en este diario hace un año que los trenes de la L1 serían sustituidos por otros modelos nuevos.

Al factor de la antigüedad de los trenes aludía también Ricard Riol, actual vocal y expresidente de la Associació per a la Promoció del Transport Públic, que aseguraba haber constatado como usuario la diferencia de temperaturas en detrimento de la L1.

La variable de la afluencia de pasajeros

Otra de las variables que potencialmente puede influir en la diferencia de temperaturas según las líneas es la afluencia de pasajeros: cuantas más personas por vagón, más se eleva la temperatura del mismo.

Según datos del 2022 de TMB, la L1 es la que más pasajeros en el acumulado total del año: 99,2 millones de personas pasaron por la línea roja en 2022, mientras que en la L5 lo hicieron 87,4 millones; en la L3, 70,8 M; en la L4, 49M; y en la L2 lo hicieron 41,3 M.

Aunque según fuentes de TMB no existe estudio técnico alguno sobre este extremo, otro factor que influye en la temperatura de los trenes, muy vinculado a la afluencia de pasajeros, es la apertura de puertas de los vagones, hecho que afecta a la climatización de los mismos.

En las líneas más concurridas, las puertas están en constante movimiento, sobre todo si, como es el caso de la L1 -a diferencia de otras como la L4-, hay un número considerable de estaciones con andén central (Sant Andreu, La Sagrera, Clot o Plaza Catalunya, por citar algunas), circunstancia que potencialmente incrementa la apertura de puertas a un lado y a otro del vagón.

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