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adiós a una chef de referencia

El legado de Mey Hofmann

El equipo de la desaparecida cocinera no descarta abrir nuevos locales en el futuro

FERRAN IMEDIO / BARCELONA

Mey Hofmann, con su hija Sílvia, en enero de este año en Hofmann Bistrot.

Mey Hofmann, con su hija Sílvia, en enero de este año en Hofmann Bistrot. / VIOLETA PALAZÓN

Mey Hofmann se ha ido, pero queda su legado. Enorme. Indeleble. Una huella que pervive en los miles de alumnos que han pasado por la escuela que fundó en 1983, cuando la profesión de cocinero estaba muy poco valorada social, económica y mediáticamente. Y quedan sus restaurantes (el homónimo, con una estrella Michelin desde el 2004; y los más asequibles Taverna HofmannHofmann Bistrot y la cafetería La Seca-Espai Brossa), además de la pastelería, un referente de la Barcelona dulce.

¿Qué pasará ahora? La cocinera, una persona siempre detallista, quiso atar todos los cabos antes de su muerte (incluso encargó que le prepararan el funeral) porque desde enero ya sabía que su cáncer no tenía cura. Tomará el relevo su hija Sílvia como cara visible de la nueva etapa (estudió cocina de joven pero al irse a vivir a Italia con su actual exmarido abandonó el contacto con los fogones), que tendrá la ayuda inestimable de otra Silvia [Lafarga], que ha estado 19 años siendo la mano derecha de la desaparecida chef y coordinadora académica de la escuela de cocina.

El resto del núcleo duro del equipo estará formado por José María Vargas (sombra de Mey desde hace 35 años que se encarga de la parte empresarial), Èric Ortuño (profesor de la escuela, jefe de pastelería y responsable de la cafetería de La Seca-Espai Brossa) y Lluís Rovira (profesor y responsable de Taverna Hofmann y Hofmann Bistrot).

"SABEMOS LO QUE TENEMOS QUE HACER Y LO QUE NO"

"El equipo es el mismo desde hace años, y somos un reflejo de lo que nos enseñó Mey. Sabemos lo que tenemos que hacer y, sobre todo, lo que no tenemos que hacer", explica Lafarga. Ese grupo contará también el apoyo de otros referentes de la casa como Faustino Monge (profesor de la escuela y encargado de la edición de los libros de texto), y los responsable del restaurante Hofmann, el chef, Jean Paul Marat, y el jefe de sala, Juan Muñoz.

¿Cuál es el plan? "De momento, estabilizarse pero sin renunciar a abrir un horno de pan porque a Mey le encantaba el pan y se quejaba de que en Barcelona no había suficientes locales donde lo hicieran bueno. El plan es seguir creciendo si hay oportunidad. Ella siempre decía '¿por qué no?'", recuerda Lafarga, que tampoco descarta abrir un nuevo restaurante con el sello Hofmann.

TRANSMITIR CONOCIMIENTO CULINARIO

"Mey montaba los restaurantes basándose en la pedagogía culinaria. Es pura simbiosis, ya que acogen a alumnos de la escuela. El motor ha sido siempre la formación y los locales que se han ido abriendo, las ruedas. Ella nos decía que se trataba de transmitir el conocimiento, de enseñar a la gente a hacer cosas", explica Lafarga, portavoz de un equipo que se ha quedado huérfano de lideresa pero no de proyecto.

"La escuela lo alimenta todo, así que, ¿por qué no hacer una panadería o abrir otro restaurante para que su legado llegue a cuanta más gente posible? Ella era la primera que no quería guardar secretos sobre recetas o técnicas, sino compartirlos porque el objetivo final era la pedagogía que pregonaba".

HUMILDAD Y SENCILLEZ

¿Y qué no van a hacer? "No queremos caer en tópicos, perder la línea de humildad y sencillez porque al fin y al cabo somos artesanos. No queremos crecer por crecer, no queremos ser portada de una revista si no toca. El fin no justifica los medios. Mey solía decir: 'Hacemos lo que nos gusta'. Y en el equipo pensamos que tenía razón. La mejor manera de perpetuar su legado es seguir así", señala Lafarga. 

Y en ese equipo siempre hubo libertad, con jerarquías marcadas de manera natural por los años y la experiencia de cada trabajador. "Ella no daba cargos, sino confianza y libertad para hacer las cosas". Y así seguirán. "El equipo es el protagonista. Tenemos mucha ilusión y ganas de proseguir con su obra, que estaba presente en cada rincón de cada negocio que abría".