Ir a contenido

LOS VECINOS DEL BARRIO DE LA SALUT RECUERDAN AL CANTANTE

Manolo Escobar tiene una estatua en Badalona

ROSA MARI SANZ
BADALONA

Juan Calderón le pasa la mano por el hombro y se arranca en un alarde de espontaneidad: «Mi carro me lo robaron, estando de romería. Mi carro me lo robaron, anoche cuando dormía. ¿Dónde estará mi carro? ¿Dónde estará mi carro?...» Y así casi hasta el final, con voz trémula, más que por sus 75 años, que también, por la emoción que le embarga. Un grupo de vecinos, la mayoría de quintas muy parejas, aplaude. Están en el paseo de la Salut, donde el Ayuntamiento de Badalona inauguró la tarde del sábado la estatua que no deja de mirar y agarrar Juan, de su amigo, dice, Manolo Escobar. «Su hermano me dio ayer [el sábado] un abrazo muy sentido cuando me vio», explicaba con ganas de contarlo poco antes del mediodía.

El paseo fue durante la mañana un ir de venir de vecinos deseosos de ver la estatua de bronce que ha creado la artista badalonesa Susana Ruiz, también autora de otro icono de la ciudad, la escultura de Anís del Mono, al pie del Pont del Petroli, uno de los rincones más fotografiados del municipio. Ayer, no obstante, la figura de 1,70 centímetros que reproduce a Manolo Escobar cuando tenía unos 45 años se llevó la palma y no fueron pocos los que se cogieron a su brazo (hay una abertura precisamente con esa intención) y se inmortalizaron junto al tributo al cantante y actor que falleció el pasado octubre.

La presencia de la escultura no hizo más que evocar los recuerdos de los vecinos sobre el artista de Almería, que pasó su juventud en el barrio de la Salut. «Allí, allí abajo tenía la tienda su hermana, una tienda de deportes»; «Sí, sí, la llevaba ella, pero era de Manolo»; «Su hermano sigue viviendo en el Clot»; «¿Te acuerdas de cuando vino al campo de fútbol a hacer el saque de honor?»; «Nosotros le vimos actuar en el parque de atracciones de Montjuïc»; «En mi casa había estado muchas veces»; «Siempre que venía iba a pelarse a la misma barbería»; «La madre vivía ahí, al lado de la iglesia»; «Se lo merece el hombre, era muy majo», «Ay aquellos pasodobles…»

'UN POCO OSCURA' / La nostalgia salía a borbotones ante una estatua que, como no podía ser de otra manera, no acaba de convencer a todos: «Un poco oscura ¿no?»;  «Pues yo creo que se le parece mucho»; «Eso si no lo conociste, los que lo conocimos bien no lo vemos tan acertado»; «El color no me gusta nada». En lo que no hubo discusión alguna fue en que lo más seguro es que no le siente muy bien eso de estar a la intemperie. Una vecina puso como ejemplo el símbolo de la fábrica del aguardiente anisado: «Ya verás, le pasará como al mono, que fueron a cortarle la mano con una mola para llevarse la botella». Lo que abrió un debate entre varios vecinos sobre el vandalismo urbano y la seguridad en las calles: «Yo he estado de vacaciones en otros sitios, como Tenerife o Benidorm, y allí no pasa lo que pasa aquí. No hay pintadas en las calles y las cosas se cuidan más», explicaba un hombre citando, precisamente, dos referentes de verano de la época que ayer tocaba recordar.

De momento, el clavel fresco colocado en el pequeño espacio que la creadora de la escultura ha dejado con ese fin entre el pañuelo de cuatro picos que lleva en la americana y la solapa estaba intacto. Y los vecinos no dejaban de hacerse fotos.