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GLAMUR 'LOUNGE'

Un ambiente de vértigo

El Hotel W Barcelona estrena un completo 'brunch' otoñal en su planta 26

ALBERTO GONZÁLEZ / Barcelona

Asistentes al brunch del Eclipse.

Asistentes al brunch del Eclipse.

Toda gran metrópolis tiene –al menos– un restaurante mirador en lo alto de alguno de sus edificios más emblemáticos. No falla. La regla se cumple en la Tour Montparnasse de París, en la CN Tower de Toronto o en la planta 48 del hotel New York Marriott Marquis, donde se encuentra el restaurante giratorio The View Rooftop. Y subrayamos: al menos uno. Porque, en realidad, en la mayoría de las grandes capitales existe cierta competición por convertirse en el mejor establecimiento con vistas de la ciudad, dado el atractivo que esto representa para el turismo y el cliente local.

Uno de los que participa en la 'contienda' barcelonesa es el mítico Hotel W Barcelona, con el Eclipse, ubicado en la planta 26. Aunque es principalmente conocido por sus fiestas e inmejorables vistas nocturnas de la ciudad, el local también intenta exprimir el horario diurno con diferentes propuestas, a las que ahora se suma el Retox #brunchwithaview, que se celebra todos los domingos (59 euros por persona). Aunque –técnicamente hablando­– su horario sea un poco más tardío que el clásico 'brunch' (este funciona de 13.00 a 17.00 horas), encaja perfectamente en dicho concepto en lo que a comida se refiere.

En la barra, un bufet libre de fruta fresca, zumos y repostería, además de pequeños bocados salados, como el 'brioche' de salmón a baja temperatura, la tostada de aguacate y remolacha o el 'croque-monsieur'. También existe un espacio de 'showcooking', donde se sirve ramen. Después son los camareros los encargados de acercar a la mesa un gran número de pequeños platos para la degustación. Entre los fríos destacan el rollo vegetal de quinoa y aguacate; la mini ensalada de 'orechiette' y setas de temporada; la massini de 'foie', queso de cabara y pistacho; la ensalada de tomate, mozzarela y albahaca; el tiradito de salmón y vieiras; o la coca de 'roast beef' con setas y cebolla encurtida.

Luego es el turno de los platillos calientes, comenzando por un delicioso wok de verduras y tofu con anacardos; un pulpo a la brasa con patatas violeta; el 'satay' de pollo crujiente con salsa de cacahuete, el arroz de bogavante, el 'tatin' de puerros o el 'wellington' de ternera y jamón con salsa de vino. Todo ello regado con la barra libre de los cócteles insignia de Eclipse, entre los que se encuentran el Watermelon Martini, el Passion Fruit Martini o el Bloody Mary, inspirados cada uno de ellos en el exotismo de distintos países.

Con ese punto de alegría en el cuerpo, y con un trasfondo de música electrónica –sello de la casa–, es como mejor se recibe la visita de la maga Gisell, una auténtica virtuosa de la baraja, capaz de leer mentes y dejar a los comensales desconcertados con sus perfectas ejecuciones. Contribuye con sus trucos a un maravilloso almuerzo en un ambiente distendido y festivo, que habla del carácter de esa ciudad que, iluminada por el mar, nos mira desde allí abajo.

Temas: Restaurantes