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Las claves de la amenaza de huelga en el fútbol femenino

"No sabemos quién es el culpable. A nadie le gusta llegar a la huelga, pero parece que es la única solución", sentencia Amanda, capitana del Atlético

    Rueda de prensa de las jugadoras de Primera en la sede de AFE.

    Rueda de prensa de las jugadoras de Primera en la sede de AFE. / AFE

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    Roger Pascual
    Roger Pascual

    Periodista

    Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

    Escribe desde Barcelona

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    La amenaza de huelga vuelve a cernirse sobre el fútbol femenino. Las jugadoras han dicho basta después de ver que, tres meses después del anuncio de la profesionalización de la Primera Iberdrola, el proyecto sigue parado. "No sabemos quién es el culpable. A nadie le gusta llegar a la huelga, pero parece que es la única solución", sentenció este martes Amanda Sampedro, capitana del Atlético, en la rueda de prensa de las jugadoras en la sede de la AFE. Estas son las claves del conflicto.

    Tercera amenaza de huelga en dos años

    En noviembre de 219 las jugadoras ya hicieron una histórica huelga para reclamar un convenio colectivo. En otros países hubo protestas o reivindicaciones, pero nunca se detuvo una antes liga femenina con esta finalidad. El fútbol femenino paró una jornada y, al ver que la situación se volvía a enquistar, pusieron sobre la mesa otro plante tres meses después. Al final lo desconvocaron 'in extremis' el 14 de febrero de 2020, cinco días antes de que se firmara el convenio que fijaba, entre otras cosas, un salario mínimo de 16.000 euros brutos anuales y la posibilidad de que las jugadoras que terminen contrato y se queden embarazadas puedan renovar por una temporada más en las mismas condiciones. En esta ocasión la amenaza de huelga es por la ralentización en la puesta en marcha de la primera liga profesional femenina, anunciada el 15 de junio. "Estamos cansadas de no estar tener las condiciones que merecemos. El fin de semana pasado hicimos paros de 30 segundos, esta semana un comunicado y esta rueda de prensa. Si es necesario habrá que hacer una huelga", ha apuntado Silvia Meseguer, vicepresidenta de la AFE y jugadora del Atlético.

    El detonante

    La Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF) calificó como "un nuevo acto de abuso y persecución" de la Federación Española de Fútbol (RFEF) las sanciones impuestas a clubes de la Primera RFEF por no lucir su anagrama en los partidos, entre ellas la resta de tres puntos a Levante, Real Sociedad y Villarreal, y las multas a Rayo Vallecano, Betis y Valencia por no llevar tampoco la identificación. "La RFEF debe asumir de una vez por todas que la Primera División de Fútbol Femenino es, desde el pasado día 15 de junio, una competición oficial de carácter profesional, y que su papel durante el proceso de constitución de la liga profesional se limita a asumir de manera provisional y limitada ciertos aspectos de gestión y coordinación de la competición", valoró la asociación de clubes.

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    Falta de consenso

    Las jugadoras de la Primera Iberdrola realizaron paros durante los primeros 30 segundos de los partidos el pasado fin de semana "en protesta por la situación que están viviendo" ante el bloqueo del proceso de profesionalización de la competición. En la actualidad, 12 equipos de Primera defienden una propuesta frente a la que plantean Barça, Athletic Club y Real Madrid. Estos tres equipos no tenían representantes en la rueda de prensa en la que la AFE ha hecho pública la amenaza de huelga, aunque según la asociación las jugadoras de esos tres clubes habían sido informadas en una reunión previa. El Madrid CFF de momento se mantiene al margen de ambos bandos mientras el CSD reclama una posición unánime.  "Los clubes deben presentar una única propuesta de Estatutos para su validación. Por nuestra parte, se han desplegado todas las facilidades", comentó la semana pasada en el Senado el Secretario de Estado para el Deporte, José Manuel Franco.

    El Rayo como síntoma

    Las jugadoras del Rayo llevan semanas denunciando que sus condiciones laborales "siguen sin ser dignas de un equipo de Primera". La AFE, que ya denunció a principios de temporada al club por no pagar el alquiler de las casas donde residían las jugadoras, ha denunciado también al club por no cumplir el plan de riesgos laborales después de que la chilena Camila Sáez se hizo una profunda brecha en la cabeza y tuviera que ser atendida por el cuerpo médico rival porque el Rayo no tenía ninguno. "Lo que hemos vivido no puede pasar, no tenemos unos mínimos que si se hace la Liga profesional tendremos. Lo queremos y lo pedimos. Podría haber sido una paro cardíaco en un partido o entreno y no tenemos ni ambulancia", ha apuntado Pilar García, capitana del Rayo.