FLORENTINO SERÁ EL PRESIDENTE

La creación de la Superliga revoluciona el mundo del fútbol

Messi y Cristiano se saludan en el último partido de Champions entre el Barça y la Juve.

Messi y Cristiano se saludan en el último partido de Champions entre el Barça y la Juve. / Josep Lago / Afp

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La Superliga ha salido de la clandestinidad. Ese proyecto que permanecía oculto ha saltado ya a la luz pública, anticipándose a la reunión del Comité Ejecutivo de la UEFA de este lunes en el que se iba a debatir y aprobar el nuevo formato de la Champions League a partir del 2024 y la redistribución económica de los premios del próximo trienio 2021-24. Por mucha reforma y mejora de ingresos que hubiera, para los grandes clubs era una ganancia insuficiente y la separación que tramaban la han consumado. Florentino Pérez, presidente del Madrid, será el máximo responsable de esta competición.

Son 12 clubs los fundadores y participantes asegurados en la Superliga: tres representantes del fútbol español (FC Barcelona, Real Madrid y Atlético), seis ingleses (Liverpool, Manchester United, Manchester City, Arsenal, Chelsea y Tottenham Hotspur) y tres italianos: Juventus, AC Milan e Inter de Milán. A ellos se agregarán, muy presumiblemente, los alemanes Bayern de Múnich y Borussia Dortmund y Paris Saint Germain, aunque, por el momento, no dan la cara.

"Vamos a ayudar al fútbol a todos los niveles a ocupar el lugar que le corresponde en el mundo. El fútbol es el único deporte global en el mundo con más de 4.000 millones de seguidores y nuestra responsabilidad como grandes clubs es responder a los deseos de los aficionados", ha declarado Florentino Pérez.

A cambio de su compromiso, los 12 clubes fundadores recibirán, en conjunto, un pago de una sola vez de 3.500 millones de euros

Imagen del Chelsea-Manchester City de la semifinal de la Cup.

/ Adam Davy / Efe

En este nuevo formato de la Superliga europea también se han abordado el sustancial cambio en el reparto de los ingresos. "Este nuevo torneo anual proporcionará un crecimiento económico significativamente mayor, lo que permitirá apoyar al fútbol europeo a través de un compromiso a largo plazo, de que las aportaciones a la solidaridad, crezcan en línea con los ingresos de la nueva liga europea", han comentado los 12 clubs fundadores.

"Los pagos de solidaridad serán mayores que los actualmente generados por el sistema europeo de competición y se prevé que superen los 10.000 millones de euros a lo largo del periodo de compromiso de los Clubes. Por otra parte, la nueva competición se construirá con criterios financieros de sostenibilidad, ya que todos los Clubes Fundadores se comprometen a adoptar un marco de gasto. A cambio de su compromiso, los Clubes Fundadores recibirán, en conjunto, un pago de una sola vez de 3.500 millones de euros dedicado únicamente a acometer planes de inversión en infraestructuras y compensar el impacto de la pandemia del COVID", ha subrayado el comunicado de la Superliga.

UEFA y FIFA, en contra de la Superliga

PSG, Bayern de Múnich y Borussia Dortmund se unirán pronto a los fundadores para participar

La UEFA, en la creencia de que no están involucrados, agradeció "especialmente a los clubs que se han negado a inscribirse", amenazando a los demás con severas multas económicas a cuenta de los pagos que deben de recibir de los derechos de televisión.

La FIFA, minutos después del comunicado lanzado por la nueva Superliga europea, mostró su disconformidad por la creación de este torneo, expresando "su desaprobación a una liga separatista europea cerrada fuera de las estructuras futbolísticas internacionales y sin respetar los principios antes mencionados".

En ese sentido, la FIFA ha recordado que "siempre defiende la unidad en el fútbol mundial y pide a todas las partes involucradas en debates acalorados que entablen un diálogo tranquilo, constructivo y equilibrado por el bien del juego y con un espíritu de solidaridad y juego limpio".

Wijnaldum dispara a la portería de Courtois ante Militao en el Liverpool-Madrid de Anfield.

/ Afp

Competición perfilada

La futura competición contará con 20 equipos y será un formato semi-cerrado, con 15 de ellos con plaza asegurada más otros 5 que sería rotatoria. Un sorteo los distribuirá en dos grupos de diez. Los tres primeros de cada grupo se clasificarán automáticamente para los cuartos de final. Los equipos que terminen en cuarta y quinta posición jugarán un 'play off' adicional a doble partido. Posteriormente se jugarán 'play offs' de doble partido a partir de cuartos para llegar a la final, que se disputará a partido único, a finales de mayo, en una sede neutral.

La ruptura larvada que se auguraba desde hace tanto tiempo -el proyecto tiene varios años de antigüedad- estalla en un momento de máxima presión. No solo por anunciarse en vísperas de una reunión que presuntamente iba a apaciguar los ánimos con una nueva inyección de millones, sino porque los clubs pretende comenzar su torneo a partir de la próxima campaña. La Champions, en ese caso, perdería a los contendientes más atractivos.

Neymar encara a Alaba, en presencia de Kimmich, en el PSG-Bayern de cuartos de final.

/ Franck Fifé / Afp

El papel del PSG

Diez de los 12 equipos figuran entre los 14 primeros clasificados por coeficiente en el ranking. El Bayern es el primero, y también están el PSG (séptimo) y el Dortmund (decimotercero). El único que no sería invitado a participar es el Sevilla (décimo). Las excepciones son los dos equipos de Milán, el Inter (26) y el AC Milan (53).

La reticencia del PSG tiene que ver con la posición de su presidente. Nasser Al Khelaifi es miembro del Comité Ejecutivo que este lunes debería decidir sobre la futura Champions. Además, la cadena catarí beIN Media Group es propietaria de los derechos televisivos de la competición y por los que ha pagado cientos de millones. A ese comité pertenece, asimismo, Andrea Agnelli. Ambos representan a la ECA, la antigua asociación de clubs que lleva años reclamando un trato mejor remunerado de la UEFA con la permanente amenaza de crear otra competición.

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El incremento de los gastos que han sufrido todos ellos implica que necesiten más dinero para mantener la competencia. La aportación de las competiciones de la UEFA, que reparte sus ganancias bajo un cierto principio de solidaridad, es insuficiente.

Los inversores y los espónsors que andan detrás de la Superliga, a imagen y semejanza de las competiciones estadounidenses, aportarían unos 4.000 millones. El beneficio se multiplica: solo por participar, un equipo podría ganar cuatro veces más que el campeón de la Champions con el actual reparto.