CONSEJO NACIONAL EN JUNIO

Navarro limitará la renovación en el PSC a cambios en la ejecutiva

Dirigentes afines, como Collboni, piden flexibilizar la posición sobre la consulta

El líder buscará el acuerdo con los críticos para cubrir las vacantes en la cúpula

Pere Navarro, en la sede del PSC.

Pere Navarro, en la sede del PSC. / ACN / NÚRIA JULIÀ

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JOSE RICO
BARCELONA

Dos años y medio después de ser entronizado y tras encadenar el PSC su quinto batacazo electoral consecutivo, Pere Navarro ha decidido acometer cambios en la dirección de un partido que el domingo vio más cerca que nunca el fantasma de la irrelevancia política. El desplome en los comicios europeos y la imperiosa necesidad de hallar un revulsivo antes de un año, el tiempo que resta para las municipales, obligan a los socialistas catalanes a mover ficha. Pero el primer secretario se ha asegurado el control de la sacudida, que se limitará, salvo sorpresas, a cubrir la decena de vacantes que hay en la ejecutiva.

En las tres largas horas que duró la reunión de la ejecutiva, Navarro escuchó cómo un buen número de dirigentes, incluso afines, como Jaume Collboni, Núria Parlon, Josep Mayoral, Ferran Pedret y Francesc Vallès, además del crítico Jordi del Río, le reclamaban «cambios profundos», una posición «menos frentista» en el debate soberanista y descartar las represalias contra los críticos que están pendientes de sanción por parte de la comisión de garantías del PSC. Collboni, alcaldable de Barcelona, fue un paso más allá, según fuentes de la ejecutiva, y sugirió todos deberían poner sus cargos a disposición del consejo nacional.

La preocupación se disparó el domingo tras la importante mordida que ERC e ICV propinaron en feudos tradicionales del antiguo cinturón rojo, y en la propia Barcelona, donde los socialistas son ya la cuarta fuerza política. Sin embargo, otros dirigentes, como Maurici Lucena, Joan Rangel y el número dos del partido, Antonio Balmón, defendieron que los resultados del domingo fueron muy similares a los registrados en las autonómicas del 2012, lo que demuestra que el partido «resiste» el golpe, y no ven margen para modificar la estrategia en torno a la consulta.

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Pese a ello, Balmón apostó por un acuerdo entre familias que conjugue «renovación, integración y unidad de acción». Sobre estas premisas, Navarro abrirá una ronda de contactos con los líderes de las federaciones y las corrientes críticas a fin de consensuar los nombres que se incorporarán a la ejecutiva. En esa negociación entrarán en juego puestos clave, como la secretaría de organización y la portavocía del partido.

LOS CRÍTICOS, A LA ESPERA / El consejo nacional, un órgano de mayoría claramente decantada a favor de la dirección, aprobará estos cambios el 7 o el 14 de junio. De ellos dependerá el futuro de los críticos, que se reunieron ayer para analizar la situación y se confiesan escépticos con los planes de la dirección. Lo que Navarro no se plantea hoy es un congreso extraordinario, pero dirigentes afines no se atreven a descartarlo si la renovación «se queda corta».