El 'poblado del Oeste' de Esplugas City cumple 50 años

Los estudios cinematográficos de Esplugues celebran medio siglo recordando la época dorada de los Westerns

Salvador Juan inauguró los actos de conmemoración del 50 aniversario de Esplugas City

Se lee en minutos

LAURA MARÍN / Esplugues

Los responsables de los Estudios Cinematográficos Balcázar lo vieron claro: el Western sería un género que triunfaría. Siguiendo su intuición construyeron, entre los barrios del Centro y la Mallola de Esplugues, un auténtico poblado del Oeste con salón, oficina del sheriff y caballerizas alrededor de una calle de 120 metros de largo y 12 de ancho de polvorienta arena del desierto.

Era el entonces bautizado como Esplugas City, que entre 1964 y 1972 acogió decenas de rodajes del denominado género spaghetti western. Por sus escenarios  cabalgaron personajes como Klaus Kinski, Charles Boyer, George Martin, Christopher Lee, Robert Taylor, Lex Barker, Giuliano Gemma o Jack Elam, entre otros actores estadounidenses, italianos, franceses y alemanes.

Cuando se cumplen 50 años desde la construcción de estos escenarios, Esplugues se volcó para celebrar ese aniversario con numerosas actividades que recuerdan la época dorada del western. Para abrir los festejos, que se realizaron durante todo 2014, nadie mejor que Salvador Juan, coautor del libro ‘Más allá de Esplugas City’ y una de las personas que mejor conoce la historia de los estudios.

“No hubo un poblado, sino dos. El primero, de 10.000 metros cuadrados, solo duró hasta 1.967 y tuvo que ser trasladado por la construcción de la autopista. El nuevo, más pequeño, se levantó donde ahora está el Instituto La Mallola”, explica Salvador Juan durante la conferencia de inauguración.

La idea surgió por la necesidad de los Estudios Cinematográficos Balcázar, que requerían de espacios exteriores para complementar las películas que rodaban en un estudio que tenían en la calle Sant Antoni María Claret. “Tuvieron vista y acertaron al pensar que el género tenía futuro en Europa”, asegura Juan.

Entre los pioneros del género

Esplugas City fue el segundo poblado con carácter permanente que se construyó en España. Le precedía City instalado en Hoyo de Manzanares (Madrid), donde en septiembre de 1964 se rodó ‘Por un puñado de dólares’, del director Sergio Leone que le daba protagonismo a un aún desconocido Clint Eastwood. Después, entre 1965 y 1966, se sumaron a la moda, en el desierto almeriense de Tabernas, otros tres poblados: Fraile, Juan García y Tecisa. De todos ellos, solo sobreviven dos que han sido bautizados como Mini Hollywood y Texas Hollywood.

Esplugas City destacó, pero, por la calidad de su diseño, obra de Juan Alberto Soler, prestigioso director artístico de la época. En total se crearon más de 40 edificios, muchos de ellos solo la fachada pero otros, los más importantes como el salón, el banco o la iglesia, completos. El diseño se hizo con mucha habilidad para evitar los edificios modernos, recuerda Juan, y “si había algún elemento anacrónico que pudiera distorsionar la visión del poblado, se camuflaba con piezas de atrezzo, como una chimenea móvil que se colocaba siempre en el ángulo de encuadre adecuado respecto a la cámara para justificar el humo que salía de la Rajoleta”.

Entre los títulos rodados en Esplugas City que más destacaron se encuentran ‘Pistoleros de Arizona’, ‘Una pistola para Ringo’ o ‘Le llamaban Calamidad’. Aunque no todo fueron westerns. Soler reconvertió con maestría el plató en un poblado árabe para ‘Totó de Arabia’ y en un refugio de piratas para ‘El capitán Jones’.

La decadencia del western

Una actividad frenética que mantenía los escenarios de Esplugas City en constante movimiento hasta que en los inicios de los 70 se ve afectado por la decadencia del western europeo. Los Balcázar quieren mantener vivo el poblado y su leyenda convirtiéndolo en el que hubiese sido el primer parque temático del género en Europa. Tras varios intentos para que el Ayuntamiento concediera los permisos y después que éste hubiera pedido el desmantelamiento, finalmente consiguen las autorizaciones necesarias para convertir el poblado del Oeste en una atracción turística.

Pero Esplugas City tuvo la mala suerte de ser visible desde la autopista y que Alfredo Sánchez Bella, ministro franquista de Información y Turismo entre 1969 y 1973, tras sustituir en el cargo a Manuel Fraga Iribarne, lo viera en su traslado de el aeropuerto de El Prat a Barcelona. Después de preguntar a sus subordinados qué era aquello, el ministro mandó derribar el pueblo porque «daba mala imagen» para España.

Pero los escenarios de Esplugas City se reservaban lo mejor para el final. En agosto de 1972 Alfonso Balcázar prepara el rodaje del último western que se rodará en el poblado, titulado “Le llamaban Calamidad” y en el que hará coincidir el final en la ficción con el real del poblado: unos bandoleros dinamitan el pueblo, que queda reducido a cenizas. Las imágenes del poblado en llamas, grabadas con tres cámaras porque no hay opción de repetir escenas, fueron tan espectaculares que se vendieron para su utilización en otras películas y sirvieron para obtener los últimos beneficios.

A pesar de su abandono, Esplugues y sus ciudadanos no han olvidado nunca que un día tuvieron los mejores escenarios del Oeste. Y en su 50 aniversario quisieron recordarlo recuperando lo mejor de la época dorada del género con exposiciones, conferencias, actividades para pequeños y grandes, y una especial atención en el marco de la fiesta mayor 2014 que, entre otros, contó con un mercado medieval reconvertido para la ocasión en un poblado del oeste americano y diferentes actividades en el espacio Esplugas City.

Noticias relacionadas

Más noticias de Esplugues