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The Munitionettes Cup

Aún falta mucho para que el fútbol femenino llegue a los niveles de popularidad del masculino pero, poco a poco, lo va consiguiendo. Aunque no es la primera vez que lo intenta

El Dick Kerr’s Ladies FC, uno de los equipos destacados de la Munitionettes Cup.

El Dick Kerr’s Ladies FC, uno de los equipos destacados de la Munitionettes Cup.

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Xavier Carmaniu Mainadé
Xavier Carmaniu Mainadé

Historiador

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Hoy el fútbol femenino es información destacada en las páginas de deportes y parece que, por fin, va ganando una merecida visibilidad. Hace 100 años esto ya estuvo a punto de ocurrir, sobre todo en el Reino Unido. Antes de la Primera Guerra Mundial, el fútbol masculino ya se había convertido en un fenómeno de masas y los partidos eran seguidos por miles de espectadores. Cuando en 1914 los hombres tuvieron que ir al frente, lo tuvieron que dejar todo: familia, trabajo... y el fútbol.

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En la retaguardia las mujeres ocuparon su lugar, también en aquellos espacios laborales tradicionalmente reservados a los hombres, como la industria armamentística. En Inglaterra, en 1914, ya había 212.000 trabajadoras en ese sector y en los últimos años del conflicto llegaron casi al millón. Se calcula que el 80% de las municiones y del material utilizado para el Imperio Británico durante el conflicto fue hecho por las que popularmente se llamaban "munitionettes".

Estas obreras invertían las horas libres en cosas que las distrajeran un poco del ambiente de guerra. Una de las formas de ocio más habitual de aquellas trabajadoras fue jugar al fútbol. Al principio solo se trataba de partidos informales entre plantillas de las fábricas, pero a partir de 1917 se organizó una competición reglamentada que duró dos temporadas, hasta 1919. Se llamaba la Munitionettes Cup.

De entre los muchos equipos que destacaron, el más famoso fue el Dick, Kerr’s Ladies FC (DK & Co). Estaba integrado por trabajadoras de la fábrica de material ferroviario Dick, Kerr & Co., situada en Lancashire, que a raíz del estallido de la Gran Guerra se había reconvertido para producir armamento.

Las futbolistas del Dick, Kerr’s Ladies FC debutaron el día de Navidad de 1917 ante 10.000 espectadores en un partido disputado en el Deepdale Stadium. Después vinieron muchos otros enfrentamientos porque, aparte de la competición, también organizaban encuentros con fines benéficos para recaudar fondos para los heridos en combate.

Incluso después de los años de competición oficial, las integrantes del DK & Co continuaron celebrando partidos de fútbol. En 1920, por ejemplo, recibieron la visita de un combinado de jugadoras francesas que estaban capitaneadas por Alice Milliat, una de las promotoras del deporte femenino de su país. Las galas viajaron a Inglaterra para disputar cuatro partidos de exhibición contra el Dick, Kerr’s Ladies FC en diferentes localidades británicas. El éxito de la iniciativa fue tal que algunos de los partidos reunieron más de 50.000 espectadores.

Era evidente que, a pesar de la voluntad de las autoridades de que todo volviera a ser como antes de la guerra, las mujeres habían ganado un terreno que no tenían intención de ceder de nuevo. Los clubes femeninos empezaban a consolidarse, pero la Federación Inglesa no estaba dispuesta a permitir que pusieran en peligro la rentabilidad económica del fútbol masculino, donde ya se empezaba a mover bastante dinero.

Por esta razón, en 1921 la FA (Asociación Inglesa de Fútbol) prohibió que las mujeres practicaran ese deporte en las instalaciones de los clubes que estaban federados. Públicamente no se esgrimió la cuestión monetaria para justificar la decisión. Se recurrió a argumentos absurdos basados en la hipótesis de que las mujeres no estaban físicamente capacitadas para practicar ese deporte.

Con la prohibición, el fútbol femenino no podía acceder a los mejores campos y los clubes de mujeres se tuvieron que conformar con entrenar y jugar en espacios públicos, sobre todo parques, que evidentemente no reunían unas mínimas condiciones para que esa actividad se convirtiera en un deporte de masas como lo era la liga de hombres.

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Sin embargo, no se quedaron de brazos cruzados y fundaron la English Ladies Football Association (ELFA). El organismo reunió una veintena de clubes, presididos por el fundador (¡un hombre!) del Stoke Ladies FC, que tenía su sede en Forsbrook, una pequeña población del condado de Staffordshire. Precisamente el Stoke se proclamó vencedor de la primera edición de la ELFA Cup al ganar la final contra el Doncaster & Bentley tres goles a uno.

50 años de prohibición

La prohibición de jugar en instalaciones de equipos de la FA se mantuvo durante medio siglo y no se revocó hasta 1971. Si hasta entonces habían frenado a los clubes femeninos para no perjudicar al fútbol masculino, ahora cambiaban de opinión. Curiosamente, en 1969 se había fundado la Women's Football Association y el movimiento feminista tenía más fuerza que nunca.