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China y Estados Unidos juegan al 'ping pong'

En 1971 se vivió uno de los episodios más peculiares de la Guerra Fría. Ahora que las tensiones entre EEUU y China vuelven a ser evidentes, recordamos qué pasó hace cincuenta años.

El entonces vicepresidente de EEUU Joe Biden y el presidente Xi Jinping, en diciembre del 2013

El entonces vicepresidente de EEUU Joe Biden y el presidente Xi Jinping, en diciembre del 2013 / Lintao Zhang / Reuters

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Desde hace un tiempo el término Guerra Fría vuelve a aparecer en la prensa internacional y más después del discurso del presidente Biden en el Congreso justo cuando se han cumplido cien días de su toma de posesión. El nuevo inquilino de la Casa Blanca dejó claro que quiere demostrar que una democracia es capaz de hacer frente a gobiernos autoritarios en el liderazgo mundial. El mensaje, obviamente, iba dirigido a Rusia y sobre todo en China. El gigante asiático ya hace tiempo que es mucho más que la fábrica del mundo y se está erigiendo como un gran contrapeso al poder que ha ejercido Occidente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ahora, sin embargo, la guerra fría no será militar como la de después de 1945. La tecnología es el campo de batalla y por eso Biden anunció inversiones en sectores industriales estratégicos.

Si los pronósticos de los analistas se cumplen nos esperan años de tira y afloja entre Pekín y Washington (al igual que con Moscú, tal y como explicamos en el artículo dedicado a Crimea). Habrá momentos en que la temperatura se elevará y parecerá que se romperán las relaciones, pero es más que probable que, de manera discreta, sigan manteniendo el contacto a través de canales alternativos. El historiador Pete Millwood, especialista en las relaciones sino-americanas, explicaba en 'History Today' que entre 1955 y 1970, diplomáticos de ambos países se reunieron hasta 136 veces en lugares como Ginebra o Varsovia. Eso permitió que hace medio siglo se viviera uno de los episodios más peculiares de la relaciones internacionales: la 'Diplomacia del Ping-Pong'.

En 1971 el equipo de tenis de mesa de EEUU aceptó la invitación de Pequín para hacer una gira por el país. No era la primera vez que americanos pisaban China, aunque se suele creer que sí. La diferencia es que el gesto tenía mucha significación, básicamente porque todo el mundo deseaba que la tuviera. El presidente Nixon quería poner punto final a la política aislacionista de China, pero temía que el anticomunismo de parte de la sociedad americana se volviera en su contra. Por eso, de entrada, la Casa Blanca se mantuvo al margen del viaje de los deportistas. En cambio, al otro lado, Mao Zedong se involucró contraviniendo la opinión de parte de sus ministros. Tenía razones para hacerlo. La relación con la Unión Soviética era muy tensa y en 1969 se habían producido incidentes fronterizos entre los dos estados. Por lo tanto le iba bien de perlas mostrar al mundo (y muy especialmente en Moscú) que tenía buena sintonía con EEUU. Al mismo tiempo, sin embargo, pretendía presionar para que Washington retirara su presencia militar de Taiwán.

Fue una jugada maestra. La sociedad americana siguió con entusiasmo las peripecias chinas de sus deportistas de la raqueta y Nixon se animó a dar pasos adelante como anular las restricciones comerciales contra China. En contrapartida Pekín autorizó el uso del dólar en su territorio. Paralelamente, Henry Kissinger, en calidad de consejero de Seguridad Nacional, viajó en secreto para entrevistarse con el primer ministro Zhou Enlai y allanar el camino para la primera visita de un presidente de EEUU en China. Era necesario encontrar una fórmula donde nadie pareciera que cedía terreno y lo consiguieron. El 15 de julio de 1971 Nixon anunció que visitaría China gracias a la invitación de Pekín. El viaje se produjo en febrero de 1972. A partir de entonces los lazos entre los dos países se estrecharon, mientras Taiwán quedaba arrinconada hasta el punto de ser expulsado de la ONU y la URSS constataba que perdía influencia en Asia.

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Este 2021 China ha aprovechado la efeméride para recordar la necesidad de mantener buenas relaciones con EEUU. La administración Trump no lo puso fácil responsabilizándolos de la expansión del covid-19. Ahora Biden cambia el discurso y presenta China como un competidor (más que enemigo) y en eso los deportes dan mucho juego. Veremos si vuelven a ser útiles de nuevo cuando sea necesario acercar posiciones porque, tarde o temprano, habrá que hacerlo.

El partido de vuelta

Tras el éxito de la visita del equipo americano, los asiáticos viajaron a EEUU. Visitaron los típicos lugares del país, desde Disneyland y Hollywood hasta una iglesia afroamericana de Memphis y una fábrica de coches de Detroit. El punto culminante de la gira fue la recepción que les ofreció la Casa Blanca. Entonces sí Nixon quiso salir en la foto.