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Dermatitis en los perros: tipos, síntomas y tratamiento

  • Un animal que se rasca mucho o sacude con frecuencia la cabeza es probable que padezca una enfermedad de la piel, que afecta a un 10% de los canes

Dermatitis en los perros: tipos, síntomas y tratamiento
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La dermatitis es una inflamación superficial de la piel, caracterizada por rubor o enrojecimiento, calor, hinchazón, dolor o aumento de la sensibilidad. Los veterinarios estiman que la padecen más del 10% de los perros. Y podrían ser más, porque muchas veces estos problemas no llegan al veterinario. Es una dolencia muy incómoda para el animal y no es fácil de diagnosticar. Además, hay que tener en cuenta que es un signo clínico de enfermedad, es decir, que indica simplemente que la piel está afectada, pero no determina la causa. Para poder dar un tratamiento y resolver el problema de su animal, hay que diagnosticar la enfermedad cutánea que produce la dermatitis.

La dermatitis en perros se manifiesta de formas muy diferentes. Lo que primero que llama la atención es que el animal se rasca mucho, usando las patas traseras o delanteras, o sacude con frecuencia la cabeza porque tiene picores en los oídos. También se mordisquea o se lame las patas, la espalda o cualquier zona a la que tenga acceso. Si no puede rascarse bien, lo que hace es frotarse contra una esquina de la pared, un mueble o cualquier superficie dura y saliente que le permita aliviar la comezón.

Rascado continuo pernicioso

El problema es que ese rascado continuo hace que la piel se inflame y pueda llegar a perder su función de barrera de defensa, permitiendo el paso de patógenos o llegando a ser más frágil a agresiones externas, puesto que es la principal barrera estructural de defensa del organismo frente a agentes externos través de sus tres capas: epidermis -la capa más superficial, que constituye la barrera natural más importante-, dermis -situada bajo la epidermis, es más gruesa y es la parte ‘viva’ de la piel, que aloja vasos sanguíneos, linfáticos, nervios, glándulas sebáceas y sudoríparas y los folículos pilosos (pelo)- e hipodermis -la capa más profunda de la piel, compuesta por grasa, principalmente-.

Una piel saludable debe ser limpia, sin escamas o caspa y sin lesiones, además de no grasienta. Si no es así, es cuando hablamos de que el perro sufre dermatitis, que puede ser de varios tipos, siendo cuatro los más comunes:

Dermatitis atópica o alérgica

Se produce cuando el animal entra en contacto con alérgenos -como el polvo o el polen-, algún tipo de alimento o la picadura de un insecto, como la leishmania o las pulgas. Todas las razas de perros son susceptibles de sufrir este tipo de dermatitis y se detecta porque el animal empieza a rascarse compulsivamente, provocándose irritaciones, enrojecimiento e incluso pequeñas heridas de arañazo. Se manifiesta como una inflamación o enrojecimiento de la piel, aparición de granos o pústulas y sequedad u oscurecimiento de la zona afectada. También causa heridas, que son más visibles en las zonas de la cara, orejas, garras y vientre. Para tratar a nuestras mascotas, debemos evitar el contacto con el alérgeno (si se determina cuál es el causante) y acudir al veterinario para que le recete un tratamiento a base de corticoides o antibióticos.

Dermatitis por contacto

Se produce cuando el animal entra en contacto directo con el alérgeno, que puede ser pintura, desinfectante fuerte, cloro… y se da en zonas como el abdomen, la parte interna de los muslos, axilas o los lados de las orejas. Es responsable de cerca del 10% de las erupciones cutáneas que sufren los perros y se identifica fácilmente, porque provoca heridas en zonas provistas de pelo, donde los animales no suelen tener dermatitis. Los síntomas van desde una inflamación o enrojecimiento ligero hasta un fuerte picor con cambios en la pigmentación de la piel e, incluso, costras. El tratamiento empieza por evitar totalmente el contacto del animal con la sustancia que le provoca estos síntomas y aplicarle, si procede, una sustancia calmante en la zona afectada.

Dermatitis por hongos

Algunas razas de perros, como sharpei o bulldog, pueden desarrollar hongos en los pliegues de la piel por la acumulación de grasa. La humedad de esa zona es el entorno perfecto para la reproducción de estos organismos. El hongo común es el Microsporum canis y las causas por las que puede aparecer son bajada de defensas, falta de cuidados o higiene en las zonas afectadas. También puede ser por entrar en contacto con un animal infectado. Este tipo de dermatitis puede aparecer junto a la alérgica, ya que los hongos aprovechan que el perro tiene las defensas bajas para reproducirse. Los síntomas van desde un cambio de color de la piel hasta ronchas o peladas en el pelo, pero también puede aparecer sequedad o bultos que segregan pus. El hongo se elimina con cremas o aceites específicos para ello y es muy importante seguir el tratamiento completo, para que los hongos no se reproduzcan de nuevo más fuertes que antes.

Dermatitis seborreica

Un exceso de baño, que debilita la capa grasa de la piel, o una alergia a sustancias externas provocan este tipo de dermatitis, que se manifiesta cuando la piel empieza a producir más grasa de la necesaria. Este exceso provoca un intenso mal olor, que sirve para identificar la enfermedad. Para curar este tipo de dermatitis, hay que bañar al perro con productos especiales que ayudan a devolver a la piel su estado habitual. Durante este tipo de dermatitis, algunos dueños alimentan a sus mascotas a base de verduras y cereales para asegurarse de que no cogen otra alergia al mismo tiempo.

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Además de la medicación que recomiende el veterinario, se puede aliviar los síntomas de los picores con tres remedios caseros:

Avena

Es una semilla muy útil para aliviar el picor y la irritación de la piel, tanto en perros como en humanos. Se mezclan dos tazas de avena con una de bicarbonato de sodio y tres de agua, y se aplica la pasta resultante sobre la zona afectada para aliviar el escozor del animal. También se puede utilizar champú para perros que contenga avena y enjuagarle con agua fresquita para reducir la inflamación.

Ácidos grasos

Para reparar la barrera cutánea de la piel del animal, aliviar el picor y renovar la calidad del pelaje del perro, nada mejor que el ácido grasos omega-3, presente en alimentos como el pescado azul, entre otros. Un pienso que contenga este tipo de pescado es ideal para aportar un extra de omega-3, aunque también hay suplementos naturales que contienen este tipo de grasa poliinsaturada.

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Infusión de manzanilla o tomillo

La manzanilla (o camomila) es una hierba que ayuda a curar y cicatrizar las heridas, eccemas e inflamaciones varias. El tomillo, por su parte, tiene propiedades antisépticas y es fácil hacer una infusión con unas ramas de esta planta y aplicársela al can cuando esté fría.

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