31 oct 2020

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TESTIMONIO DE UNA ENFERMERA

"Vivir la muerte de un compañero fue un antes y un después durante la pandemia"

El estado de alarma de Mónica Arenas, enfermera del Instituto Oncológico Barcelona, está marcado por la pérdida de un colega a causa del covid-19

La profesional sanitaria está embarazada de seis meses y sale de cuentas en octubre, justo cuando Salut prevé un posible rebrote del coronavirus

Manuel Arenas

Mónica Arenas, enfermera que ha estado en contacto con pacientes covid 19, relata su experiencia a los seis meses de su embarazo.

Mónica Arenas, enfermera que ha estado en contacto con pacientes covid 19, relata su experiencia a los seis meses de su embarazo. / JORDI COTRINA

Los meses de estado de alarma de Mónica Arenas (Sant Boi de Llobregat, 1993), enfermera del Instituto Oncológico Barcelona del Hospital Quirónsalud, se explican por ser un tiempo comprendido entre la muerte y la vida. Muerte, la que el coronavirus le ocasionó a su compañero Antoni Feixa, otorrino, con quien había compartido muchos pacientes. Vida, la de la hija que dará a luz el próximo mes de octubre, justo cuando el Departament de Salut prevé un posible rebrote del covid-19.

"Vivir la muerte de un compañero fue un antes y un después durante la pandemia", asegura Mónica, que reconoce que ése fue el punto de inflexión que le hizo pensar en el virus como "algo serio". "Nos impactó a todos y nos generó mucha indignación por pensar que podía haber sido diferente si hubiéramos tenido los recursos y las pruebas cuando tocaba". 

Mónica, que realiza el seguimiento de pacientes con cáncer de pulmón, cabeza y cuello, se enteró el 13 de marzo de la activación del estado de alarma a través de un paciente con cáncer de pulmón que estaba atendiendo. Este paciente, que debía hacerse el primer control tras el tratamiento de quimioterapia y radioterapia de meses, le trasladó sus preocupaciones sobre la influencia del virus. "La situación generó muchísimo miedo en los pacientes oncológicos, especialmente en los que ya se han curado. Nos preguntaban: '¿Si lo cojo, me voy a morir?'".

Debido a su embarazo, esta enfermera ha estado teletrabajando durante los meses de confinamiento. Sin embargo, eso no la ha eximido de notar el golpe del covid-19 en primera persona. "Trabajar en esas condiciones es lo que peor te hace sentir por las dudas y el miedo: no te sientes seguro en tu propio trabajo", expresa Arenas.

"Espero tener seguridad cuando me toque ser paciente"

Una vez pasado lo peor, hay algo que Mónica no se quita de la cabeza: su maternidad. Sale de cuentas en octubre, precisamente cuando el rebrote del coronavirus amenaza. "Espero que cuando me toque ser paciente me puedan atender con seguridad y no vivirlo como si fuera un problema", agrega.

La enfermera hace hincapié en que no le gustaría vivir su embarazo con la sensación de miedo extra de que su bebé se pueda contagiar. Concretamente, le da mucha importancia a que su madre y su suegra puedan visitarla en el hospital y conocer a su futura hija, algo de lo que se han visto privadas muchas familias en tiempos de covid.

Por lo que respecta a qué cambio va a producir en su vida lo vivido durante los meses de estado de alarma, Mónica Arenas no duda en reivindicar el cambio de conciencia que incluso a ella, enfermera, le ha provocado el coronavirus. "La técnica del lavado de manos, que parece muy simple pero es muy importante, nosotras en enfermería siempre la hemos tenido muy clara, pero ahora la higiene va a ser más importante si cabe".

Sobre el cambio de paradigma, la profesional sanitaria alude también a la relevancia del distanciamiento social y, por último, a la variación de la percepción social sobre los trabajadores del sector sanitario. "Igual que nosotros cuidamos, yo también pido que nos cuiden; el Gobierno debe hacer posible cambios para mejorar nuestras condiciones laborales. Espero que el reconocimiento de estos meses sirva para que de ahora en adelante mejore la percepción que se tiene de nosotros", concluye.