13 ago 2020

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Gente corriente

Hèctor Boada Ferrer: "Queremos llegar al bebé que tenemos dentro"

Junto con sus hermanos Juli y Guillem forma la compañía de teatro de humor PuntMoc, que surge de unas excepcionales circunstancias familiares sobre las que no suelen explayarse. Lean.

Gemma Tramullas

Hèctor Boada Ferrer: "Queremos llegar al bebé que tenemos dentro"

DANNY CAMINAL

Tres hermanos de Barcelona haciendo humor. ¡Como los hermanos Marx!

El humor casi siempre ha estado regido por tres figuras. Pero no lo hicimos premeditadamente, salió de forma natural.  

También eran tres hermanos los payasos de la tele: Gaby, Fofó y Miliki.

Nosotros no teníamos tele y no consumíamos este tipo de cultura. Nuestros padres nos llevaban a festivales de calle y circo y eran muy selectivos con los libros y las películas que consumíamos. Buscaban un humor muy blanco y nos ponían películas mudas de Stan Laurel, Buster Keaton y Charles Chaplin. La gente nos dice que tenemos un estilo único, porque ha nacido de dentro.

¿Solo son 3 hermanos?

No, somos muchos más.

¿Muchos más? ¿Cuántos?

15.

¡15! ¿Y todos de la misma madre?

Sí. Yo soy el octavo, tengo siete hermanos por abajo y siete por arriba.

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Disculpe la psicología barata, ¿pero subirse al escenario fue una forma de llamar la atención?

Ser 15 hermanos está muy bien pero, como todo, tiene sus cosas negativas y la dificultad de hacerte ver como niño dentro de un colectivo tan grande es una de ellas. Pero no creo que esto tenga relación con nuestro proyecto teatral. Todos hacíamos teatro y música y en el comedor de casa siempre había espectáculos. Era una cosa muy comunal, no había competencia por ver quién era más protagonista.

¿Se han educado en casa?

Sí. La educación y los valores culturales y sociales que nos transmitieron nuestros padres nos han dejado una impronta muy profunda y por eso nuestra forma de autogestionarnos como compañía y de crear los espectáculos es distinta.

¿Cómo se refleja eso en su teatro?

Nuestras obras combinan las dos vertientes de la educación que recibimos: por un lado, el humor blanco y puro y, por otro, los valores sobre los que hemos formado nuestra identidad y nuestra capacidad de decidir para ser nosotros mismos y no dejarnos llevar por la sociedad.

Hoy hacen la última función de Denarius world en el Teatre del Raval. 

Es  nuestro espectáculo más crítico con el sistema capitalista y es la primera vez que jugamos con la voz. Nuestro teatro busca la parte más genuina, desnudarnos de todo. Queremos llegar al bebé que tenemos dentro para conseguir la reacción más espontánea y pura. La gente que nos conoce bien dice que es como si trasladáramos nuestros juegos de niñez al escenario.

Fundaron la compañía en 2001, cuando eran adolescentes.

Coincidió con la época de la rebeldía postadolescente y es una suerte que pudiéramos canalizar todo lo que nos pasaba por ahí porque ahora estamos recogiendo los frutos. Trabajamos mucho en Suiza, Alemania, Bélgica, Italia, Holanda y Francia. Es una pena que nuestra propuesta guste tanto fuera pero casi no tengamos oportunidad de mostrarla aquí.

¿Son conscientes de que si utilizaran la historia de los 15 hermanos serían más mediáticos?

Es algo que hemos debatido siempre y de alguna forma lo utilizamos porque yo hoy podría no habérselo dicho, pero no queremos que se nos valore por quiénes somos sino por lo que hacemos. Al final, tiene que ver con los valores que nos han transmitido: ¿Realmente nos haría felices salir en todas partes?