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GENTE CORRIENTE

Juan Moya: «Siempre me he sentido cercano a los débiles»

Este médico catalán es un referente estatal en cirugía torácica, especialmente de tráquea

Manuel Arenas

Juan Moya: «Siempre me he sentido cercano a los débiles»

LAURA GUERRERO

El doctor Juan Moya (Sant Carles de la Ràpita, 1952) es una de esas personas ante las que uno se dejaría operar el pulmón tantas veces como fuera necesario. Hay algo magnético en él. Tras más de 20.000 horas de quirófano sigue operando a sus 66 años. Una vez, a un paciente al que operó le hizo la broma de que todo había ido bien porque había arriesgado mucho durante la intervención, pues él lo merecía. Para su sorpresa, el paciente contestó que él ya sabía que iba a ir bien. "Podría haberle engañado", siguió bromeando Moya. El paciente contestó: "Sabía que no me engañaba porque conserva usted la primera mirada de niño".

-¿Cuál es su dedicación actual?

-Soy cirujano de tórax y asesor de cirugía torácica en el Hospital Universitari de Bellvitge. Además, soy profesor titular de Cirugía Torácica en la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona.

-¿Cómo es su día a día?

-A las 8:00 h empiezo en Bellvitge. Paso visita o, si me toca quirófano, opero, y colaboro en el seguimiento de pacientes. Lo que ya no llevo es la gestión de cuando era jefe del Servicio de Cirugía Torácica. Además, mi actividad docente. Y, por la tarde, realizo el ejercicio libre de la profesión.

-¿De cuántas operaciones hablamos?

-Como media, puedo hacer unas 5 operaciones semanales repartidas entre el Hospital de Bellvitge, el de Barcelona y la Clínica Sagrada Família.

-¿Por qué Medicina?

-Yo no tengo vocación de médico: la ilusión de mi vida era la física nuclear. Con 17 años fui a matricularme y me dijeron que para estudiar la carrera debía ir a Madrid y... tampoco me informaron. Salí decepcionado; en el bus de vuelta me puse a llorar y dije: "Voy a hacer la última opción que me aconsejen en la orientación profesional del examen de Estado". No sabía cuál era, podría haber sido cualquier cosa. Cuando llegué a casa vi que era Medicina.

-Una opción protesta.

-Sí. Lo pasé fatal porque estaba acostumbrado a una visión de las cosas muy matemática, de control de las variables... y me encontré con algo que es totalmente de observación y que tiene variables infinitas. Por eso busqué lo que para mí era exacto: la anatomía. Quería suplir así la inseguridad de no tener vocación. De lo que sí me di cuenta con los años es que voluntad de servicio a la sociedad sí que tengo.

-¿Cuál ha sido su principal dificultad?

-Que quienes hemos sido de una clase humilde, sin contactos, hemos tenido que demostrar mucho más para acceder a las zonas de conocimiento. Siempre me he sentido más cercano a las personas débiles que a las de cierta clase social.

-¿Cuál es el diagnóstico más común que se ha encontrado?

-Tuberculosis y cáncer de pulmón. Operaciones de cirugía mayor de tórax he hecho más de 2.000.

-¿Y el caso más difícil?

-La cirugía de tráquea. No es una cirugía común, he hecho unas 160 operaciones, pero debo ser de los que más han hecho en España. Me ha exigido ser un referente y esto es malo, porque lo que se haga depende de ti.

-¿Cuántas de esas operaciones han sido de vida o muerte?

-Que yo tenga la percepción de haber salvado una vida, han sido 5 pacientes en toda mi carrera: una rotura de aorta en un accidente, otra de ventrículo, a uno lo acuchillaron... cinco, no más.

-He leído que operó a Duran i Lleida. ¿Y a más personalidades?

-Sí, pero me las tengo que callar. Ahora bien, ninguna de ellas ha sido mi paciente más importante. Ese fue una señora anónima a la que, durante 13 horas, le reconstruí completamente la tráquea.

-¿Tiene algún objetivo pendiente?

-Haber estudiado Física Nuclear y hacer un trasplante de pulmón. A pesar de prepararme en París, no tuve la oportunidad porque a mi hospital no le dieron la autorización. Es una espinita relativa porque yo ni soñaba con lograr menos de la mitad de lo que he logrado. 

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