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GENTE CORRIENTE

Rafel Pozo: «Nunca te esperas que el paciente sea de tu sangre»

Este enfermero atendió a una víctima que acabó muriendo tras un accidente. Más tarde supo que era su prima

Manuel Arenas

Rafel Pozo: «Nunca te esperas que el paciente sea de tu sangre»

ALBERT BERTRAN

En su libro 'Ángeles con palas', el médico Valentín Río hace una pregunta determinante: "¿Cuál ha sido el servicio que más te ha marcado?". Contestan 112 profesionales de las emergencias, entre los que está Rafel Pozo (Manresa, 1969). Este enfermero ha pasado por Cruz RojaSEM RACC hasta tener su empresa de asistencia sanitaria en actividades de montaña. Más de 20 años después, todavía le da vueltas a aquel servicio.

-Ocurrió el 10 de noviembre del 93.

-Sí, yo tenía 24 años y estaba haciendo una clase de formación en la Cruz Roja. De golpe dicen que hay un accidente en Sant Vicenç de Castellet: un choque frontal. Los vehículos de Cruz Roja estaban ocupados y nos preguntaron si podíamos ir. Dejamos la clase y salimos.

-Llegan al lugar del accidente.

-Teníamos claro que era un exitusHabía un coche totalmente destruido y en otro había una chica politraumática. La atendimos, la llevamos al hospital y, una vez entregada en Urgencias, hicimos maniobras, ella se bajó y al final murió.

-Y después...

-Cuando la Guardia Civil me mostró su carnet de identidad para hacer los partes de servicio, me encontré con que aquella chica era mi prima y no la había identificado. Tenía dos años más que yo: también era de Manresa y habíamos crecido juntos.

-¿Cuánto tiempo pasó hasta que lo supo?

-No lo sé, quizá una media hora. De hecho, todavía estábamos en Urgencias. Cuando llegas al hospital y entregas al paciente, pasa un rato hasta que la Guardia Civil te da el DNI de la víctima para que rellenes la documentación.

-¿No la identificó porque estaba desfigurada?

-No es el caso. Era de noche, estás pendiente del trabajo...no te pones a pensar "a ver quién es"; no, no, te preocupas por ayudar al paciente...evidentemente que tenía unos golpes, pero no fue eso lo que no me dejó ver quién era.

-¿Cómo se recuperó de aquella conmoción?

-Fue difícil de superar: nunca te esperas que el paciente sea de tu propia sangre. Ya no es el hecho de que lo conozcas, de que ha muerto, de que hay un duelo...aquello lo arrastras toda tu vida, porque hay un tema de comunicación con la familia; un tema de apoyo psicológico. Yo ahora imparto clases y lo explico: el apoyo psicológico es el 50% de las emergencias.

-¿Algún otro servicio que le marcara?

-En una guardia, asistí a un accidente en el que hubo dos muertos: la hermana y el cuñado del hombre que me relevaba. A día de hoy, somos vecinos y cada vez que lo veo tengo la imagen de tenerle que decir que aquella documentación era de sus familiares.

-¿Qué dificultades se ha encontrado desde que empezó?

-Una de ellas, como habrás podido observar, es que trabajo en una zona donde todos nos conocemos y es relativamente fácil llegar a atender a alguien que conozcas personalmente. Otra es que en la Catalunya central, en la zona de Manresa, los accesos son complejos y el microclima condiciona muchísimo: un camino que es inaccesible a las 7:00 h puede ser accesible a las 12:00 h.

-¿De qué herramientas psicológicas dispone el personal sanitario?

-Antes te ibas a un rincón, te dabas un hartón de llorar y te lo comías con patatas. Ahora, además de que existen grupos de apoyo psicológico, se hacen debriefings: charlas de grupo tras cada servicio. Hay muchos testimonios que te tocan, sobre todo los que hablan de niños.

-Algo que haya aprendido.

-Que la atención extrahospitalaria está muy bien, pero no la programada. Hay recursos, pero hay que estar más encima. No podemos conformarnos con una sola ambulancia básica para cubrir una carrera de montaña de 36 horas.

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