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GENTE CORRIENTE

Edurado Sánchez: «¿Por qué tantas personas buenas terminan entre rejas?»

Dejó atrás una Honduras caótica y se instaló en Barcelona. Su tío, un líder social, lleva meses preso.

Gemma Tramullas

Eduardo Sánchez.

Eduardo Sánchez. / FERRAN NADEU

La mayoría de los hondureños cargan con historias tristes, pero también son ejemplos de resistencia en una de las zonas más violentas de América. Desde Barcelona, donde vive desde el 2011, Eduardo Arnoudts Sánchez (Tegucigalpa, 1994) denuncia el encarcelamiento de su tío, el activista social Edwin Espinal, y el abuso de los derechos humanos en Honduras, sostenido por el silencio y la complicidad de la comunidad internacional.

–Experimentó la represión muy joven.
–Vivía en la colonia Flor del Campo, un barrio marginal de Tegucigalpa. Tenía 13 años y la policía irrumpió violentamente; me agarraron y me golpearon. A los chicos de barrio nos toman por pandilleros, pero la violencia solo genera más violencia. 

–¿Cuándo se unió a las protestas?
–Estudiaba secundaria en el Instituto Central cuando se produjo el golpe de Estado del 2009. Entonces se creó el Frente Nacional de Resistencia Popular y ahí comenzó todo. Había manifestaciones y huelgas casi a diario. Desde entonces el país es un caos total. 

–¿La situación no ha mejorado?
–No. Desde la reelección fraudulenta del presidente [Juan Orlando Hernández], en noviembre pasado, han muerto 40 personas por la represión de las protestas y hay desaparecidos y 26 presos políticos.

–Entre ellos su tío, Edwin Espinal.
–Él trabajaba en Estados Unidos y volvió cuando el golpe de Estado. Desde el primer día salió a la calle sin buscar otro beneficio que contribuir al cambio del país. Es uno más de los indignados de Honduras.

–La represión le ha golpeado duro.
–Su esposa, Wendy Elizabeth Ávila, murió en el 2009 por uso excesivo de gases lacrimógenos por parte de la policía. Edwin ha sufrido acoso, torturas, han intentado matarle, han destrozado su casa...

–Desde el 19 de enero está en una prisión de máxima seguridad. ¿De qué se le acusa?
–La pregunta es más bien de qué no le acusan. El Gobierno lo presenta como un villano, pero le persiguen por defender los derechos humanos. Es un hombre honrado y familiar, que se deja la piel ayudando a los jóvenes dentro del barrio y también fuera. ¿Por qué tantas personas buenas terminan tras las rejas? Deberían encerrar a los de traje y corbata.

–Su tío coincidió con Berta Cáceres, la líder indígena asesinada en el 2016.
–Fueron amigos y compañeros de lucha contra las multinacionales que privatizan Honduras y dejan a las comunidades sin acceso a sus recursos naturales.

–¿La violencia le expulsó de su país?
–Vine un poco por eso y porque ya llevaba 10 años sin ver a mi madre. Me dejó en Honduras cuando era un niño para venir a trabajar a Barcelona. Gracias a ella soy una persona educada que sabe expresarse.

–¿Qué soñaba cuando era estudiante?
–Quería ser periodista. Ahora soy padre, pero cuando pueda me prepararé para ir a la universidad. Quiero mostrar la realidad que el Gobierno de mi país oculta. Han desfalcado la seguridad social, invierten más en armas que en salud, las escuelas no tienen recursos y en las montañas los niños reciben clases en el suelo bajo un plástico. 

–Ha heredado el espíritu de su tío.
–Tengo miedo, pero ya no soporto ver tanto acoso, tanta represión al pueblo y tanta impunidad. Doy la entrevista para exigir la libertad de Edwin y los 26 presos políticos y para que se haga justicia con las 40 víctimas mortales. Les invito a venir al acto reivindicativo que se hará el próximo lunes [19.00 horas] en la plaza de Sant Jaume. También pueden dar like a Free Edwin Espinal en Facebook y seguir las noticias en www.tierracatracha.es. Quieren callarnos pero no van a poder porque somos muchos.

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