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A pie de calle

Ola de frío e incertidumbre

Hay que combatir urgentemente el aumento de los gastos energéticos

Sonia Fuertes

Mujer en situación de pobreza energética.

Mujer en situación de pobreza energética. / EL PERIÓDICO

Las últimas semanas el frío ha sido noticia incidiendo en nuestras vidas y en el funcionamiento habitual de servicios, transportes y escuelas, entre otros. En este tipo de situaciones, inusuales, se pone de relieve la necesidad de coordinar actuaciones y esfuerzos para dar respuesta. Y se pone de relieve también el difícil equilibrio entre la excesiva prevención, que puede tener un efecto paralizante, y la falta de decisión, que puede propiciar el caos.

La agenda del tercer sector social también ha reflejado esta situación. Una vez más, las entidades han insistido en la situación de muchas personas y familias que no tienen un hogar en condiciones. Concretamente más de 645.000 en Catalunya según datos del Idescat. La Taula del Tercer Sector organizaba hace pocos días un debate sobre el precio de los suministros, denunciando la situación y aportando propuestas como la introducción de tarifas sociales, la revisión del concepto de familia numerosa o más transparencia en la información, entre otros. Hay que combatir urgentemente el aumento de los gastos energéticos, un 40% más que el nivel de vida en los últimos 10 años.

Derechos vulnerados

Ahora bien, la pobreza energética forma parte de una dinámica de pobreza y desigualdad más amplia y solo puede ser analizada integrando otras variables como el precio de la vivienda, el paro o la baja calidad del empleo. La ecuación que componen estos elementos nos da un resultado de extrema dificultad para la ciudadanía: la vulneración de sus derechos. Es evidente que la solución debe pasar por la transformación de nuestro modelo socioeconómico, por establecer algunas medidas de regulación (como los precios de la vivienda o el salario mínimo) y favorecer la innovación social.

Y desde la responsabilidad política también es necesario profundizar en un debate necesario sobre la garantía de ingresos, así como desarrollar plenamente la recientemente aprobada Renta Garantizada de Ciudadanía. Para muchos de nosotros esta nueva prestación puede constituir un punto de inflexión y su aprobación en septiembre fue celebrada porque percibíamos un cambio -quizás tímido, pero importante- en la mirada que hasta ahora sustentaba las prestaciones, a menudo más asistencialista que posibilista.

Escenario incierto

A pesar de ello, el escenario político, incierto y emocionalmente duro para todos nosotros, ha relegado este y otros temas a un segundo plano de nuestra actualidad. La situación de excepcionalidad que vivimos, sin gobierno y con la Generalitat intervenida por la aplicación del 155, no ha permitido, por ejemplo, crear la Comisión de Seguimiento de la Renta Garantizada de Ciudadanía.

En Catalunya no nos enfrentamos solo a oleadas de frío, también a oleadas de incertidumbre que tienen un efecto paralizante sobre esta y otras medidas. La falta de gobierno mantiene parada la capacidad legislativa (y a menudo también ejecutiva). No podemos avanzar en muchos de los temas que requieren respuesta por parte de las instituciones y no nos lo podemos permitir. Formar gobierno y restablecer el funcionamiento democrático debe ser prioritario. La acción social no puede pasar más frío.