Negociaciones para la investidura

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Jaume Asens, en un mitin de la campaña de las municipales con Yolanda Díaz, Ada Colau y Jéssica Albiach

Jaume Asens, en un mitin de la campaña de las municipales con Yolanda Díaz, Ada Colau y Jéssica Albiach / MANU MITRU

Sara González

Sara González

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Jaume Asens pasó, en tan solo 24 horas, de tener un acuerdo para ser candidato de En Comú Podem a las elecciones generales a despedirse de la política. Era el 16 de junio y, tras una pugna interna que acabó con Aina Vidal -procedente de la extinta ICV- como cabeza de lista, el hasta entonces presidente de Unidas Podemos en el Congreso publicó una carta en la que anunciaba su retirada y agradecía la confianza que habían depositado en él tanto Ada Colau como Pablo Iglesias. No mencionaba en esa misiva a Yolanda Díaz. Con vocación de no levantar polvareda a las puertas de una contienda crucial para la izquierda y manteniéndose siempre al margen de disputas domésticas, aceptó cerrar la lista de En Comú Podem.

Pero el teléfono de Asens ha sonado este lunes por la mañana aún con el resultado de las elecciones generales humeante. Al otro lado del auricular, la líder de Sumar le ha confiado que lidere la parte más compleja de las arduas negociaciones que se esperan para la investidura de Pedro Sánchez: la interlocución con los independentistas catalanes y, muy concretamente, con Junts y con Carles Puigdemont. ¿Por qué él? ¿Por qué Díaz y los Comuns lo repescan un mes y medio después de haber sido descartado para liderar la candidatura catalana?

Un dirigente bien conectado con Puigdemont

Entre las paradojas de la política está que, en ocasiones, aquello que se le reprocha fuera y también dentro del propio espacio a un dirigente, un cambio de contexto lo convierte en un diamante en bruto. Es lo que le ha pasado a Asens con su proximidad a los independentistas y buen vínculo con Puigdemont, vista en los últimos años con recelos tanto por parte del PSOE como por un sector de los Comuns. En 2019, cuando fue elegido candidato a las generales, no faltaron voces internas que cuestionarion la idoneidad de su perfil.

Sin embargo, no hay otro dirigente dentro de Sumar y de los Comuns capaz de ser bien recibido en una mesa con Junts ahora que la necesidad política obliga a interlocutar con los posconvergentes. Además de declararse abiertamente soberanista, de ser defensor de un referéndum de autodeterminación y de implicarse en la desjudicialización, Asens, abogado de profesión, asesoró a los líderes del 'procés' que decidieron marcharse a Bélgica tras la declaración de independencia de 2017, a quien ha visitado en alguna ocasión de la misma manera que lo hizo también con los que fueron a prisión. Mantiene, además, una estrecha amistad con el 'exconseller' Toni Comín.

Defensor de los indultos y de la reforma penal

En los comicios de hace cuatro años, Asens fue el único candidato que se presentó defendiendo que había que indultar a los líderes del 'procés' encarcelados y que la desjudicialización requería de una reforma del Código Penal que derogara la sedición y modificar el delito de desórdenes públicos. También abanderó un acuerdo de claridad para definir las condiciones para celebrar un referéndum para resolver el conflicto. Consciente de la importancia de la carpeta del conflicto catalán, clave para que la mayoría de la investidura sostuviera al Gobierno de coalición, Iglesias le confió el cargo de presidente de Unidas Podemos en el Congreso, un rol de interlocución para recabar apoyos plurales que ha compaginado también con ejercer de puente entre Podemos y Sumar y los Comuns.

Aunque al principio fue un predicar en un desierto en el que el PSOE miraba hacia otro lado y los independentistas no renunciaban a la exigencia de la amnistía, el Gobierno acabó pactando con ERC tanto los indultos como la derogación de la sedición. La misión que Sumar encarga a Asens es continuar desbrozando el camino en este sentido con la vocación de acercar Junts al PSOE y actuar de argamasa de la nueva mayoría para la investidura ahora que, cuatro años después y a golpe de negociaciones, ha logrado también rebajar las desconfianzas que suscitaba entre los socialistas.

Un soberanista respetado

El pedigrí soberanista de Jaume Asens viene de lejos, desde su activismo en el que estrechó lazos con dirigentes como Colau e Iglesias y su defensa de encausados de la izquierda rupturista y de movimientos como el okupa o el del 15-M, a partir del cual se implicó en su traducción política. Una trayectoria por la que ha sido ampliamente respetado por el movimiento independentista. Fue teniente de alcalde del primer gobierno de los Comuns en Barcelona y se comprometió abiertamente con el 1-O. Después dio el salto al Congreso poniéndose al frente de una candidatura que en 2015 y 2016 lideró Xavier Domènech. Reconoce que se planteó dimitir de la política ante la propuesta del exlíder de Òmnium Jordi Cuixart de ser abogado de su defensa en el juicio en el Tribunal Supremo.

Tomar la iniciativa y minimizar el desgaste

Mientras Pedro Sánchez ha recetado calma para empezar a negociar la investidura, Sumar todo lo contrario y ha dado instrucciones para que empiece a allanarse el terreno. La llamada a Asens también se enmarca en la reacción del espacio tras unos resultados más celebrados por el cómputo global con el PSOE y el hecho de que la derecha se haya quedado corta que por lo cosechado de forma individual. 31 diputados -cuatro menos que Unidas Podemos en 2019- y una cuarta posición -Vox le ha superado por dos escaños- que Yolanda Díaz ha celebrado como una victoria y que buscará maximizar tanto cuantitativamente en la eventual reedición del gobierno de coalición como cualitativamente por demostrar que es capaz de atraer los apoyos más difíciles. O, por lo menos, así se le ha encargado a Asens, que asumiendo el reto también ahorra a la misma Díaz o a otros dirigentes de los Comuns el desgaste que supondría tomar ellos las riendas de un camino que se prevé agitado.