03 jun 2020

Ir a contenido

    RELEVO AL FRENTE DEL ELÍSEO

    Hollande jurará el cargo de presidente de Francia el 15 de mayo

    El presidente electo y Sarkozy se reunirán ese día para proceder al traspaso de poderes

    El traspaso de poderes entre el presidente electo de Francia, François Hollande, y el saliente, Nicolas Sarkozy, tendrá lugar el próximo 15 de mayo, según han informado fuentes del Elíseo. En el marco de esta ceremonia, Hollande jurará el cargo como nuevo jefe del Elíseo.

    La fecha para el traspaso ha sido pactada entre el secretario general de la presidencia de la Répública, Xavier Musca, y el director de campaña de Hollande, el diputado Pierre Moscovici, según han explicado las mismas fuentes. El mandato de Sarkozy se acababa, como máximo, diez días después de la celebración de la segunda vuelta de las elecciones, lo que hacía del 15 de mayo la última fecha posible para el traspaso de poderes. En los últimos días se había especulado con la posibilidad de avanzar al próximo viernes el traspaso de poderes, con el fin de que Hollande pudiera efectuar su primer viaje como presidente a Berlín con tiempo suficiente para preparar la cumbre de la Unión Europea prevista para finales de mes.

    Protocolo del traspaso

    Según la tradición, Hollande llegará al palacio del Elíseo, donde será recibido por Sarkozy y, juntos, mantendrán un encuentro privado en el que, entre otras cosas, el saliente comunicará al electo el código de activación del arsenal nuclear francés, prerrogativa exclusiva del presidente. Posteriormente, el saliente abandonará la sede de la Presidencia y el entrante pronunciará un discurso. Desde el palacio de los Inválidos, 21 salvas saludarán la llegada del nuevo jefe del Estado.

    Según han confirmado fuentes del Elíseo y fuentes socialistas, el martes, Sarkozy y Hollande participarán juntos en los actos que conmemoran el triunfo de los aliados en la segunda guerra mundial, el 8 de mayo de 1945.

    La llegada de Hollande al poder es vista en Europa como el inicio de un reequilibro en favor de la izquierda --arrinconada a raíz de la crisis económica-- y de la apuesta por las políticas de crecimiento frente a la línea de austeridad presupuestaria defendida por la cancillera alemana, Angela Merkel, con el apoyo de Sarkozy.