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COLUMNA DE SERGI MINGOTE

"Un ochomil más, pero empañado de tristeza"

El alpinista Sergi Mingote reflexiona sobre su expedición en el Himalaya tras su renuncia a la cumbre del Everest

Sergi Mingote

 Sergi Mingote, en una imagen de archivo 

 Sergi Mingote, en una imagen de archivo 

Tristeza. Ese podría ser el resumen de esta segunda parte del '3x2x8000 Solidary Project'. La muerte ha estado excesivamente presente esta primavera en el Himalaya. En el Annapurna, el Makalu, el Kanchenjunga, aquí en el Lhotse, y, especialmente, en el Everest.

la muerte en la montaña comporta siempre tristeza. ¿Sabéis por qué? Porque desde el momento en que un alpinista pisa la montaña está luchando por sobrevivir; y en las expediciones de alta montaña mucho más. Y cuando se pierde la vida, pierde la partida, pero evidentemente pierde mucho más. Pierde a su familia, pierde a sus amigos, lo pierde todo.

Roby, Shay, Ivan… Personas con las que he compartido risas, preocupaciones, momentos. Fue bonito compartir con ellos la medalla de plata de mi hija Júlia y su beca, y que ellos compartieran conmigo los 'logros' de sus hijos. Y por todo esto hoy estoy triste, muy triste.

La cumbre del Lhotse fue increíble y la temporada acabará con muy pocas cumbres sin oxígeno, lo cual eso es una recompensa fantástica para mi. Ya son cuatro los ochomiles conseguidos dentro de los 365 días de duración de este proyecto: Broad Peak, K2, Manaslu y Lhotse.

Después del duro rescate a 7.700 m de hace unos días, mi estado de salud no es el mejor, con una costilla tocada y una infección en los pulmones. Pero anímicamente es peor. Estoy triste, muy triste. Mis compañeros ya nunca volverán.

Temas: Everest