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La historia de la Iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús

El templo discreto

Una gran y sobria iglesia acoge a medio centenar de feligreses en la calle de Mallorca, entre la rambla de Catalunya y Balmes

Sílvia Alberich

Fachada de la iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón, en la calle de Mallorca, 232.

Fachada de la iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón, en la calle de Mallorca, 232. / LUAY ALBASHA

Un edificio enorme y sobrio en tonos terrosos destaca en el número 232 de la calle de Mallorca, entre la rambla de Catalunya y Balmes. Sus dimensiones, estructura arquitectónica y fachada, bastante descuidada, rompen la armonía de los edificios, restaurantes y tiendas que se alinean a lo largo de esta céntrica calle. Se trata de la iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.

La historia del edificio se remonta a la época de la posguerra. "Se edificó sobre un vasto terreno en el que había un almacén", explica Mercedes García Fernández, una de las religiosas que viven en la casa de la comunidad, anexa al templo. García, de 85 años, es una de las 22 religiosas que actualmente residen en dicha casa. La mayoría están jubiladas y la mayor de ellas ya tiene 97 años.

De marcado estilo neoclásico, la iglesia fue construida por Eugenio Cendoya, discípulo del prestigioso arquitecto Lluís Domènech Montaner. El templo abrió sus puertas en 1952, año en el que se celebró en Barcelona el Congreso Eucarístico. "Es una iglesia inacabada", aclara la religiosa, que lamenta que no vaya a terminarse nunca por falta de recursos. También considera excesivo e innecesario el tamaño de la misma.

Sin pinturas

La sobriedad y la ausencia de vidrieras, motivos pictóricos y colorido llaman la atención en el interior del templo. Las únicas pinturas que había dentro se cambiaron por unos bloques de mármol que le dan un aspecto frío y funcional. En el altar se han colocado unas barandas por seguridad y como punto de apoyo y, de las dos lámparas iniciales del templo, se ha pasado a ocho.

Bajo la iglesia se sitúa el salón de actos del colegio Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, ubicado en la rambla de Catalunya, 83. Dicha escuela es una de las muchas que posee la congregación, cuyas religiosas están muy volcadas en la enseñanza. Una de las hermanas es voluntaria y da clases de refuerzo en el Raval a niños con dificultades. Otras enseñan Catequesis y Religión.

Beata y santa

La iglesia celebra a diario dos misas en castellano, a las 8.15 y las 12.30 horas. Suelen acudir una cincuentena de feligreses, "la mayoría hombres", según García. Entre ellos figura, el día de la realización de este reportaje, Javier Navas, un estudiante de Derecho y ADE de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), de 21 años. "Lo importante es venir a comulgar para poder amar al mundo como Cristo", explica. María Valencia, que trabaja como jefa de limpieza, acude a diario al templo. "Es una iglesia muy bonita que me inspira tranquilidad", afirma.

Cuando se inauguró la iglesia, en 1952, no se destinó un espacio a su fundadora, Rafaela María Porras, que fue beatificada ese mismo año. Sin embargo, una de las religiosas puso todo su esfuerzo para que Porras tuviera una capilla propia, con un altar y su imagen. Así ha sido. Al fondo del templo existe ese espacio dedicado a la fundadora, canonizada en 1977. En aquella época en el templo se celebraban bodas y comuniones, lo que ya no sucede.

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