Aprendizaje a medida, la nueva tendencia educativa

La enseñanza personalizada, el reciclaje docente y el fracaso escolar son algunas cuestiones tratadas en el informe de la Bofill

Vuelta al cole en la escuela pública La Sagrera, en Barcelona, el pasado 12 de septiembre.

Vuelta al cole en la escuela pública La Sagrera, en Barcelona, el pasado 12 de septiembre. / ALBERT BERTRAN

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MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Aprender por competencias empieza a ser ya una tendencia del pasado, dicen los expertos. Lo último en pedagogía apunta, según las investigaciones internacionales, hacia el denominado aprendizaje personalizado, el que se diseña teniendo en cuenta las necesidades, las motivaciones y las capacidades de cada alumno. Con este punto de partida, los especialistas que han colaborado en la redacción del anuario 2015 de la fundación Jaume Bofill, dedicado a analizar los retos de la educación en Catalunya, han fijado una docena de desafíos, de los que estos son los más importantes.

LOS PROFESORES

MÁS FORMACIÓN PERMANENTE DE LOS DOCENTES. Los profesores, pieza clave para emprender la transformación de las escuelas, llevan años soportando sobre sus espaldas el desgaste de los recortes. La crisis no solo ha recortado su poder adquisitivo, con caídas del 7,1% en secundaria y del 5% en primaria e infantil, sino que ha reducido prácticamente a cero los presupuestos destinados a su formación permanente. «Si todas las partidas recortadas son significativas, esta es aún más contraproducente, ya que dificulta el reciclaje y la capacitación de los docentes en un momento de grandes necesidades de cambio y de innovación en el sistema que pueden hipotecar el futuro inmediato», advierte el informe de la Bofill.


LA ESCUELA INCLUSIVA

NIÑOS ESPECIALES QUE SON UN ALUMNO MÁS. A la espera de que la Conselleria d’Ensenyament dé a conocer su tan anhelado decreto sobre la escuela inclusiva, el estudio de la fundación adelanta ya algunas pautas. El autor de este capítulo, Josep Maria Jarque, considerado el padre de la escuela inclusiva en Catalunya y fallecido el pasado agosto, propone que todos los recursos que ya existen en los centros de educación especial se pongan al servicio de los colegios ordinarios para que la inclusión sea real. Para eso, insiste Jarque, no hay que modificar ni siquiera ninguna ley. Solo falta voluntad política.


LOS ALUMNOS INMIGRANTES

GARANTIZAR LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES. Catalunya debería duplicar sus presupuestos educativos para, sobre todo, «invertir en innovación y en preservar la igualdad de oportunidades», destaca Josep Maria Vilalta, coordinador del anuario de la Bofill. «La escuela catalana supo recibir, y lo hizo muy bien, la masiva llegada de alumnos extranjeros de los años anteriores a la crisis, pero ahora la asignatura pendiente es que su integración sea real», advierte el director de la fundación, Ismael Palacín. Aquí hay cuestiones estratégicas como la escolarización entre los cero y los tres años de los niños de familias foráneas, subraya Beatriz Ballestín, profesora de la UAB y coautora del capítulo dedicado a este ámbito.


EL MERCADO LABORAL

EXCESO DE EMPLEO POCO CUALIFICADO. Miquel Puig, economista y director general del Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya, afirma que «ni el sexo del alumno, ni los recursos invertidos en educación primaria, ni la pobreza, ni la abundancia de población inmigrante explican la tasa de fracaso escolar que tiene Catalunya». El elemento que verdaderamente marca la diferencia, prosigue Puig, «es la proporción de empleo poco cualificado que ofrece el mercado laboral a los jóvenes». «Si para ser camarero se requiriera una titulación de FP, por ejemplo, no habría tanto abandono educativo prematuro», concluye.


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LA UNIVERSIDAD

BECAS SALARIO Y MÁS CONEXIÓN AL TERRITORIO. Tres capítulos dedica este año el informe de la fundación Jaume Bofill a la educación superior, que en los últimos cinco años ha sido uno de los sectores más castigados por los recortes. Tras urgir a las autoridades y a la comunidad académica e investigadora a pactar un modelo universitario claro –y con una financiación suficiente– para Catalunya, los autores analizan qué medidas deberían de adoptarse para facilitar el acceso a todos los estudiantes, sea cual sea su origen social (apuestan por las becas salario), y abogan por poner en marcha acciones que favorezcan la colaboración de las empresas y el territorio con la universidad.