Campaña del IRPF

¿Qué ocurre con los planes de pensiones en la declaración de la renta del 2021?

Su tributación ha cambiado y se fomentan especialmente los planes de empleo

Varias personas esperan en la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, en octubre pasado.

Varias personas esperan en la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, en octubre pasado. / Europa Press / Gustavo Valiente

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Agustí Sala
Agustí Sala

Redactor jefe de Economía

Especialista en Además de El Periódico, trabajé de 1989 a 1990 en La Economía 16, como responsable de Economía en el Diari de Barcelona, de 1989 a 1990; en la sección de Economía de TVE Catalunya de 1987 a 1989, en Antena 3 de Radio, de 1985 a 1987 y en el Diari Menorca, de 1983 a 1985 y Radio 80-Menorca. Además la licenciatura en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona (1992-1986), tengo un posgrado en dirección general (PDG) 2011-2012y un curso de Márketing Digital y Redes Sociales por la EAE Business School

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Los planes de pensiones disfrutan de la mejor ventaja fiscal en el impuesto de la renta (IRPF), si bien su atractivo se ha reducido en lo que respecta a los individuales, es decir, los que contrata un particular; mientras que lo ganan los colectivos, aquellos en los que la empresa realiza aportaciones.

Cómo se declara un plan de pensión en la declaración de Hacienda

La principal característica es que la cantidad que se aporta a este instrumento de previsión social, con límites, se resta de la base imponible del IRPF, lo que supone una sustancial rebaja tributaria de hasta 50 céntimos en Catalunya (la cantidad puede variar según las autonomías) por cada euro invertido.

Hasta el 31 de diciembre de 2020, el límite deducible fiscalmente en los planes de pensiones era la cifra menor entre 8.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas. En el caso de los planes individuales, se podían incluir otros 2.500 euros de las aportaciones al plan del cónyuge, siempre y cuando este no obtuviera ingresos. El límite para las personas sin discapacidad era de 24.500 euros.

Al empezar 2021, el límite anual fiscalmente deducible se redujo a 2.000 euros. La aportación al plan del cónyuge bajó de los 2.500 a los 1.000 euros y no se tocaron las aportaciones de las personas con discapacidad. En cambio, el tope de reducción fiscal se eleva a 8.000 euros en los planes de empleo, los que ofrecen las empresas a sus trabajadores.

Por otro lado, el límite en 2021 de reducción de 2.000 euros puede incrementarse hasta 8.000 euros adicionales (hasta 10.000 euros) por contribuciones del empleador a favor del empleado. Todo ello a través de instrumentos de previsión social empresarial (planes de pensiones de empleo, planes de previsión social empresarial y mutualidades de previsión social).

También cambios en 2022

Y los cambios no se limitan a 2021, ya que desde el 1 de enero del ejercicio actual -cuya declaración se presentará el año que viene-, el límite total de aportaciones individuales que un mismo contribuyente puede realizar a sistemas de previsión social de cualquier tipo (asociados, individuales, empleo) y a planes de previsión asegurados (PPA) ha bajado de 2.000 euros a 1.500 euros. El total de aportaciones no debe sobrepasar el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades profesionales. Por su parte, el límite de aportaciones que el empleador puede realizar en favor de su empleado ha pasado de 8.000 a 8.500 euros, siempre que las aportaciones totales se mantengan debajo del 30% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas del partícipe.

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También se incluyen en este límite las aportaciones del trabajador a ese mismo plan, siempre por un importe igual o inferior a la respectiva contribución empresarial, lo que es una novedad. En el caso de que el trabajador haga aportaciones por un importe superior a las de la empresa, se computarán dentro del límite individual de 1.500 euros al año.

El máximo de contribuciones totales anuales se mantiene en 10.000 euros por partícipe al año, incluyendo hasta 8.500 euros de contribuciones empresariales y un máximo de 1.500 euros de contribuciones individuales y siempre que las aportaciones totales se mantengan debajo del 30% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas del partícipe.