Energía

Bruselas plantea un tope al precio del gas reversible si hay problemas de suministro

La Comisión Europea envía a los Veintisiete un documento con las líneas maestras del nuevo mecanismo

Para convencer a los países más reacios, como Alemania, incluye salvaguardas para suspenderlo en caso de graves perturbaciones del mercado

Kadri Simson, comisaria europea para la Energía.

Kadri Simson, comisaria europea para la Energía. / EFE / OLIVIER HOSLET

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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La Comisión Europea ultima ya el futuro mecanismo de corrección con el que contener los precios del gas en caso de emergencia, solicitado por los líderes durante el último Consejo Europeo para amortiguar el impacto de la crisis energética. Según un documento de trabajo distribuido entre los gobiernos de la UE, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, la idea es establecer un tope de seguridad del precio del gas que se activaría si la base del precio TTF -el índice de referencia holandés en el mercado mayorista europeo del gas- alcanza “un nivel predefinido” y “si la subida de precios no se corresponde con una subida similar a nivel mundial (en el mercado del GNL)".

Según argumenta la Comisión, poner un tope a la cotización de los futuros de gas con entregas previstas para el mes siguiente implicará menos riesgos que aplicarlo a los productos al contado o con un día de antelación, lo cual podría desencadenar problemas de suministro y de liquidez de los mercados a corto plazo. “Para garantizar un efecto inmediato, se propone que los valores para activar el mecanismo se fijen de antemano, con el objetivo de evitar largos procedimientos de toma de decisiones que podrían retrasar considerablemente su activación y el efecto previsto de amortiguación de los precios”, sostiene la Comisión en un breve análisis en el que de momento no concreta cifras, ni sobre el tope del precio ni sobre la cifra que desencadenaría la activación del mecanismo de corrección.

Tras enviar el documento a los Veintisiete, el Ejecutivo comunitario presentará las líneas maestras sobre este futuro tope a los embajadores de la UE para preparar el Consejo de Ministros de Energía extraordinario del próximo 24 de noviembre. El llamamiento a establecer un tope al precio del gas, a petición de Italia, Francia, Bélgica o España, lleva desde hace meses sobre la mesa aunque las reticencias de países como Alemania o Países Bajos han frenado cualquier avance.

Freno de seguridad

Ambos países temen que establecer un tope aumente el riesgo de problemas de suministro y reduzca los incentivos para reducir el consumo de gas. De hecho, para responder a las preocupaciones de estos, el mecanismo de corrección, que en principio tendrá carácter temporal y una duración máxima de un año, deberá incluir un freno de seguridad que permita dejarlo sin efecto en caso de que se detecten problemas de suministro.

“Con vistas a posibles cambios en la situación del mercado y para poder reaccionar ante posibles consecuencias negativas no deseadas del límite de precios, deberían incorporarse a la propuesta salvaguardias eficaces que garanticen que el mecanismo pueda suspenderse en cualquier momento si diera lugar a graves perturbaciones del mercado que afectaran a la seguridad del suministro y a los flujos intracomunitarios. El límite de precios se desactivaría automáticamente si una revisión mensual demuestra que ya no se dan las condiciones para su activación”, señala la Comisión.

Ventajas y desventajas

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Aunque no se trata de una herramienta para reducir estructuralmente el nivel de precios, "lo que sólo puede lograrse con medidas adicionales de reducción de la oferta y la demanda", Bruselas entiende que el mecanismo corrector ayudará a contener episodios temporales de precios excesivos, como los experimentados en agosto de 2022. También considera que establecer un techo máximo podría tener efectos positivos en las expectativas de precios para el futuro, "limitando posibles comportamientos especulativos futuros", y provocar un ajuste en el comportamiento. "Puede evitar que un número limitado de agentes marginales del mercado fijen el precio para todos", señala el documento.

El análisis no esconde las desventajas. Por ejemplo, dependiendo del techo de precios, podría limitar las posibilidades de cobertura de los operadores, y a menos que se fije en un nivel suficientemente alto, el límite máximo podría impedir la formación de una curva de futuros, afectando al funcionamiento de los mercados de derivados. "Algunos participantes en el mercado, incluidas las empresas energéticas, podrían tener dificultades para hacer frente a los ajustes de los márgenes y a las restricciones de liquidez, lo que podría dar lugar a impagos" y "algunos agentes (en particular los más pequeños) podrían dejar de cubrir sus posiciones, exacerbando aún más la volatilidad en los mercados al contado, lo que daría lugar a picos de precios posiblemente mayores", alerta la Comisión. En cuanto a la seguridad del suministro, Bruselas teme que si el tope no es superior al de lo precio s mundiales de GNL podría desviar los buques metaneros hacia otros destinos más interesantes. "Los futuros sirven de referencia para las inversiones a largo plazo. Los techos bajos podrían dificultar la seguridad del suministro a largo plazo", avisa el Ejecutivo comunitario.