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La marca de alpargatas Toni Pons crece con el rumbo puesto en los 27 millones de euros de facturación

  • La compañía con sede en Girona ha incrementado su volumen de negocio casi un 60% entre enero y junio 

  • Su principal fuente de ingresos siguen siendo las tiendas multimarca, pero la apuesta de crecimiento de la empresa pasa por las tiendas propias y el ‘online’

El equipo directivo de Toni Pons: Emma Mariscal (planificación), Jordi Pons (director general), Ruth Bernàcer (comercial) y Ricard Llop (márketing).

El equipo directivo de Toni Pons: Emma Mariscal (planificación), Jordi Pons (director general), Ruth Bernàcer (comercial) y Ricard Llop (márketing). / Toni Pons

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Paula Clemente
Paula Clemente

Periodista

Especialista en start-ups, sector emprendedor

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Fue de las primeras cosas que aprendió en la universidad. “La primera generación construye, la segunda expande y la tercera lapida”. Y, sin embargo, contra este pronóstico, Jordi Pons, nieto del fundador de la empresa familiar zapatera Toni Pons, lo tiene todo atado para llevar la compañía al siguiente nivel. La marca, especialmente conocida por sus alpargatas, ha vendido este primer semestre un 58% más que entre enero y junio del año pasado, un balance que afianza su previsión de terminar 2022 con un volumen de negocio de 27 millones de euros. Estas cifras supondrían incrementar en más de un 40% la facturación del año pasado, y casi un 60% las del último ejercicio antes de la pandemia.

La clave, según este empresario, es la combinación de factores que se da en Toni Pons: por un lado, los 76 años de trayectoria; por otro, que tienen a gente joven al frente “con ganas de aprovechar las oportunidades, explicar el proyecto y hacerlo crecer”; y, también, que se apoya en tres vías de negocio "con mucha salud".

La primera son las tiendas multimarca, a las que Toni Pons facilita zapatos para que los vendan al público final, y que todavía suponen el 60% de los ingresos de esta compañía con sede en Girona. La segunda es la gran apuesta de la empresa desde que Jordi Pons tomó las riendas en 2016: las tiendas propias. Con las dos últimas aperturas -un establecimiento en Madrid y otro en Valencia que se han puesto en marcha este verano-, la marca tiene ya 17 locales de venta en España. Además de otros 8 en Arabia Saudí, 2 en Colombia y otra en Malasia. Y por último, el canal ‘online’, que supone ya el 20% de las ventas de la firma.

Líneas de crecimiento

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“Teníamos un producto y una historia de producto muy fuerte, y se trataba de poderla explicar con las oportunidades que dan cada momento”, plantea Pons en relación a esta apuesta por la tienda propia y el ‘online’. “Lo vemos como una suma de fuerzas: nosotros seguimos apostando mucho por donde hemos estado siempre, no queremos pasar a ser una empresa ‘business-to-consumer’ [de venta directa al público], lo que pasa es que el ser un canal más reciente la escalabilidad parece mayor”, explica el empresario, que al mismo tiempo reconoce que tener tiendas propias les ha ayudado a estar más presentes en el imaginario de clientes importantes.

De momento, la estrategia está puesta ahí: en explotar tanto estos tres caminos, como la potencia de la marca España en la industria del calzado (y más de esparto) para llegar a más gente, a más países y a los canales de mejor presencia. Y, sobre todo, en sortear la incertidumbre económica general. Por ahora, Toni Pons, que tiene la producción externalizada en fábricas en La Rioja y en Alicante, ha apostado por ajustar márgenes y ha logrado no tener que subir el precio de sus productos, aunque no descarta tener que hacerlo en el futuro. “Evidentemente, si las posibilidades de fabricación son imposibles, tendremos que tomar medidas”, concluye Pons.