Coste de la vida

El INE confirma que la inflación subió en mayo al 8,7%

Carburantes y alimentos como el pan, los cereales, la leche, el queso, los huevos y la carne encabezan las subidas

El apartado de alimentos y bebidas no alcohólicas se dispara hasta una tasa anual del 11%, no vista desde 1994

Repostaje en una gasolinera.

Repostaje en una gasolinera. / Joan Cortadellas

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Agustí Sala
Agustí Sala

Redactor jefe de Economía

Especialista en Además de El Periódico, trabajé de 1989 a 1990 en La Economía 16, como responsable de Economía en el Diari de Barcelona, de 1989 a 1990; en la sección de Economía de TVE Catalunya de 1987 a 1989, en Antena 3 de Radio, de 1985 a 1987 y en el Diari Menorca, de 1983 a 1985 y Radio 80-Menorca. Además la licenciatura en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona (1992-1986), tengo un posgrado en dirección general (PDG) 2011-2012y un curso de Márketing Digital y Redes Sociales por la EAE Business School

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La inflación cerró mayo definitivamente con una tasa anual del 8,7%, la misma anticipado por el Instituto Nacional de Estadística hace unos días, que significó un incremento con respecto a 8,3% del mes anterior.

El índice de precios de consumo (IPC) aumentó el 0,8% con respecto a abril con las subidas de los carburantes, a pesar del descuento de 20 céntimo por litro para todos los usuarios; y los alimentos y elementos esenciales de la cesta de la compra como el pan, los cereales, la leche, el queso, los huevos y la carne. También experimentó un fuerte aumento, el mayor desde agosto de 2001, el apartado de hoteles, cafés y restaurantes, según los datos del INE.

Los datos ratifican que el aumento de los precios es generalizado, ya que se confirma también que la inflación subyacente, la que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos no elaborados, escaló hasta el 4,9%, el nivel más elevado desde 1995. Eso se percibe perfectamente en el apartado de alimentos y bebidas no alcohólicas, con un incremento anual del 11% , un nivel que no se alcanzaba desde 1994.

Al margen de los carburantes, con un aumento mensual del 5,8%, destacan los incrementos en componentes de la cesta de la compra como las frutas, con un alza mensual del 5,2%; el pan y los cereales, con el 2,2% y la leche, el queso y los huevos, con el 2,5%. También han subido la carne, el 1,2% y el pescado y el marisco, el 1,4%. Esta evolución está directamente relacionada con los efectos de la guerra en Ucrania. Entre los precios que han experimentado un mayor aumento de precios interanuales, se encuentran el aceite de oliva (36,5%), la pasta (27,9%), la harina (25,5%), los huevos (25,3%) la mantequilla (17,6) la leche entera y desnatada se sitúan también por encima del 16,5%, el yogur (14,8%), la carne de ave (13,6%), el pan (12,6%) y el café (11,8%).

En términos mensuales destaca la subida de la gasolina y el gasóleo (8,6% y 3,8%), pero también la de los aceites para alimentación, un 6,8% y las harinas y cereales, un 3,6%, o la fruta un 5,9%. La electricidad, por el contrario, baja un 3,1%.

De todas formas es en los datos en tasa anual donde se detecta el impacto de la escalada de precios en la cesta de la compra. Sobre el año pasado el aceite de oliva ha subido un 36,5%, la gasolina y gasóleo se han encarecido un 23% y un 33%, la electricidad, un 30%.

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La tasa anual del IPC aumenta en mayo con respeto a abril en todas las autonomías, excepto Navarra y Aragón, donde desciende dos y una décima, respectivamente. Por su parte, los mayores incrementos se producen en Región de Murcia y Extremadura, con subidas de 1 y 0,7 puntos, respectivamente. La evolución del IPC , que alcanzó su cota máxima en marzo con una tasa anual del 9,8%, ha empujado al Banco Central Europeo (BCE) a iniciar un cambio de política monetaria que conllevará una subida del precio del dinero de 0,25 puntos en julio, la primera desde 2011. Y a la que seguirá otra en septiembre y una etapa de subidas "graduales pero sostenidas".

Lo que empezó como un encarecimiento de la energía y de los combustibles se ha trasladado al conjunto de la economía. Eso se ha notado en los gastos cotidianos y en la cesta de la compra. También presiona a los sindicatos a reclamar incrementos salariales una vez que ha fracasado el pacto de rentas que pedía el Gobierno. Este acuerdo, además de los salarios debería incluir contención en los márgenes y beneficios empresariales para evitar una espiral de subidas de precios.