Consumo

Las familias asumen la inflación, que supondrá entre 500 y 800 euros más en gastos este año

La electricidad, la gasolina, los cereales y el aceite de girasol conforman el póquer de elementos que han disparado los costes del sector primario y de la distribución

mercado de la Boquería de Barcelona

mercado de la Boquería de Barcelona / FERRAN NADEU

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Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

Especialista en distribución, comercio, industria, lobis, empresas, farmacéuticas, sector inmobiliario, telecomunicaciones, innovación, logística, infraestructuras, consumo, transporte, energía, sostenibilidad...

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La inflación en España está disparada. Despertar por la mañana este mes de junio de 2022 en España supone asumir con resignación gastos cotidianos que aumentan a ritmos no conocidos en los últimos 40 años. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) calcula que las familias gastarán este año al menos 500 euros más en la cesta de la compra. Ocho de cada 10 productos en el súper cuestan más ahora que hace un año. La Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) eleva el impacto de la inflación en el bolsillo de las familias a unos 800 euros este año. «Cada punto adicional de inflación como consecuencia del ascenso de la factura energética supone una pérdida de poder adquisitivo para los hogares de cerca de 7.600 millones de euros», calcula Funcas. 

Los datos preliminares de la inflación de mayo que se confirmarán en detalle mañana viernes corroboran de manera fiel la sensación cotidiana de que vivir hoy es más caro que hace un año, mucho más caro. El desayuno en el bar se ha incrementado hasta un euro, el menú en un restaurante junto al trabajo se ha encarecido dos euros hasta los 14,75 y la cesta de la compra ha cambiado con el mayor peso de la marca blanca o marcas del distribuidor desde hace años (el 43% del total de la compra diaria). 

En el trasfondo de las subidas cotidianas están el alza del precio de la electricidad, de la gasolina, de los cereales y del aceite de girasol. Y es que tras ese póquer de elementos se ha producido una cascada imparable de subidas de precios cotidianos y de costes para el sector primario. Pagamos más por la electricidad, un 34,9% más que hace un año, según el último dato del IPC, mucho más si se tiene contratada la tarifa regulada. El IPC escaló en mayo hasta el 8,7% por el encarecimiento de gasolinas y alimentos. La inflación subyacente (la que excluye al alza de los precios de la energía) roza el 5%, el nivel más alto desde 1995. 

Resignación

Tras desayunar en el bar de la esquina, uno que anuncia precios de oferta, de 3,75 euros con bocadillo y café, ir con coche propio al trabajo puede ser un gran mordisco para el presupuesto familiar. El precio medio de la gasolina hace un año era 1,358 euros y el del gasóleo, de 1,221. Ahora ya supera los dos euros el litro. Llenar el depósito del coche supone superar la barrera de los 100 euros. Pese a ello, las caravanas y los embotellamientos siguen. La visita al supermercado exige actitud de resignación ante la evidencia de que se paga más por lo mismo que hace un año. 

César Valencoso, experto en distribución de la consultora Kantar, asegura que los consumidores han modificado sus hábitos pero siguen consumiendo: «No baja el volumen de compras de los consumidores en el supermercado aunque suban los precios. Lo que hace el consumidor es asumir la inflación, con mejor o peor cara», explica Valencoso. Según Kantar, son las propias cadenas de supermercados las que están promoviendo las ventas de sus productos de marca blanca para poder seguir mandando sus mensajes de precios bajos y control del coste de la cesta de la compra. «Estamos en un momento de altísima emoción por parte del consumidor», que tiende a comprar más producto barato, pero también hay consumidores que compran en función de la calidad (dos terceras partes). El solomillo a 46 euros el kilo sigue agotándose, pero también es posible comprar bandejas familiares de pechuga de pollo (que cuesta el 12,% más que hace un año). 

El salario medio en España es de 26.832 euros al año, unos 2.236 euros al mes en 12 pagas. Es inferior al de hace 20 años en términos relativos, según UGT. Los ciudadanos pierden poder adquisitivo. 

El alza del turismo hace que los expertos descarten que los precios bajen antes de septiembre y que reconozcan que probablemente sigan subiendo hasta final de año. «Si la inflación frena pronto, creo que los precios bajarán, pero si se mantiene mucho tiempo alta los precios podrían consolidarse», admite Valencoso. 

Para la OCU, el alza de los precios es «preocupante». «Puede esta justificada, porque han subido productos y servicios que afectan y las empresas y están forzadas a repercutir las subidas. Pero también hay sectores que tratan de ganar algo en este río revuelto de precios al alza», explica Esther Lorente, responsable de OCU en Catalunya. Según la OCU, los productos que más han subido han sido el aceite de oliva de marca blanca (53,6%), el de girasol de marca blanca (49,3%), el lavavajillas (49,1%) y la margarina (41,5%). También alude a la pasta, los plátanos y el salmón en rodajas (con alzas entre el 30% y el 40%). 

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La consultora Nielsen asegura que en el 73% de las categorías los precios han aumentado en el último año. Hay récord en aceite (el 75%), pero también la margarina (35%), los macarrones (31%), la bollería industrial (25%), el papel higiénico (el 17%)... Para Patricia Daimiel, directora general para el sur de Europa de Nielsen IQ, «las subidas de precios afectan a productos básicos de alimentación a los que el consumidor difícilmente puede renunciar o sustituir, por lo que tienen un impacto elevado en el precio de la cesta de la compra». 

Costes en origen

Las cadenas de distribución recuerdan que las tensiones de precios han sido amortiguadas por la elevada competencia y que emanan del alza en los precios en origen. Según datos del Ministerio de Agricultura, los precios en origen de los cereales han aumentado el 80% en un año, el aceite se ha encarecido el 82% en dos campañas, los huevos se pagan un 60% más caros a las granjas que hace un año o los tomates son un 47% más caros. Los cereales, la energía y los costes del transporte son causa de la inflación generalizada en el sector agrario y ganadero. En opinión de Ignacio García Magarzo, director general de la patronal de supermercado Asedas, «los precios en origen y de la industria están subiendo claramente más que el IPC, y esas alzas precios se se moderan más a medida que se acercan más al consumidor en la cadena de distribución».