Diálogo social

Patronal y sindicatos rompen las negociaciones para un pacto salarial

La falta de acuerdo empuja a los agentes sociales a un ciclo de conflictos laborales azuzados por la inflación

Los sindicatos vuelven a tomar la calle para exigir proteger los salarios de la inflación

Los sindicatos vuelven a tomar la calle para exigir proteger los salarios de la inflación

Gabriel Ubieto

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La patronal y los sindicatos dan por rotas las negociaciones para un nuevo acuerdo salarial este año. Así lo han hecho público las partes este jueves, tras mantener los últimos contactos y constatar que no ven margen para una entente que guíe la negociación colectiva y arroje a un ciclo de conflictividad laboral en la negociación de convenios colectivos. La CEOE y CCOO y UGT no han conseguido acordar cómo repartirse los costes de la inflación y la guerra y se levantan de la mesa este año, dejando al albur de cada federación y cada sector el consensuar (o imponer) los incrementos salariales para los próximos años. Con el riesgo de que ello desemboque en un ciclo de huelgas que ya se están cociendo en varios sectores de la economía española, como es el caso de los centros de atención telefónica (prevista la primera para el 13 de mayo).

El Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) es una especie de 'convenio de convenios' que las cúpulas de CEOE, Cepyme, CCOO y UGT renuevan cada tres años. Su objetivo es dar a sus federaciones y sectores una guía para cuando se sienten a negociar convenios tengan una referencia sobre qué incrementos salariales proponer. No es vinculante, pero ayuda a desencallar negociaciones difíciles. El último lleva caducado desde el 2020, la pandemia dificultó renovarlo y ahora la inflación va a alargar un poco más el bloqueo.

La negociación del AENC no ha sido fluida en ningún momento y durante los dos últimos meses los agentes sociales han tratado de encontrar una fórmula que permitiera que los trabajadores no perdieran poder adquisitivo y que las empresas conservaran suficientes márgenes para no perder competitividad. No ha sido posible y, ante el callejón sin salida al que se han ido arrinconando las partes, se han roto las negociaciones.

Las cláusulas de revisión, el escollo principal

Las centrales abogaban por generalizar las cláusulas de revisión salarial, lo que permitiría pactar incrementos salariales más parcos ahora y luego compensarlos a final de año según lo que haya subido la inflación. La patronal no quería hablar de ello e impuso un veto frontal a esta fórmula, ante el previsible encarecimiento de costes laborales que ello le hubiera supuso. La presión desde varias federaciones hacia la cúpula dirigida por Antonio Garamendi para que no aceptarse esta vía -de la que tampoco gustaba- ha marcado el final de las negociaciones. Aquí las empresas juegan con el tiempo a favor, porque cuanto más aguanten sin pactar más bajará -presumiblemente- la inflación y podrán plantear incrementos más bajos.

Ya el año pasado los salarios pactados por convenio perdieron poder adquisitivo, subiendo estos el 1,5% de media y cerrando el IPC medio en el 3,2%. Y este año van por el mismo camino, aunque con una diferencia sustancialmente más holgada. Hasta marzo el sueldo por convenio estaba en el 2,4%, mientras que la inflación evoluciona al 8,4%, un diferencial de más de seis puntos que habrá que ver como cierra el año. Ante dicha disparidad, el escenario de huelgas está servido. Ya hay conflictos en el metal de Barcelona, en los autobuses de Lleida o los hubo y se desactivaron 'in extremis' en la limpieza de Barcelona y Hospitalet de Llobregat, entre otros.

Las centrales no han conseguido sacar a la patronal de su enroque. Ya centraron los sindicatos su Primero de Mayo más en reclamar mejores salarios que en festejar la reforma laboral. Y el miércoles la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, les echaba un capote apremiando a la CEOE a que se sentara a negociar y aceptara mejores condiciones salariales. Ni uno ni otro han surtido efecto y la patronal decidirá las recomendaciones salariales que remita a sus asociados. Como muestra, el sueldo de la plantilla de estructura de CEOE vio aumentar sus nóminas este año el 2,1%.

¿Qué pasará a partir del 2022?

Ni patronal ni sindicatos descartan que a partir del año que viene puedan cerrar algún tipo de acuerdo salarial. Pero esa negociación ya será a partir del año que viene. Lo que implica que los convenios que estén ahora en negociación tienen tres escenarios por delante. Por un lado, pueden mantener congelado el convenio (y con él los sueldos) y que los trabajadores pierdan poder adquisitivo. La segunda opción es pactar un acuerdo a un año y esperar que las cúpulas se pongan de acuerdo el año que viene y les den una referencia para acordar los años siguientes. Y la tercera es pactar un convenio según sus propias condiciones, donde los sindicatos presionarán para sacar mejores sueldos y las empresas por lo contrario.