El otro tarifazo energético: las ciudades españolas con el litro de combustible más caro

Imagen de fondo: un empleado de una gasolinera de Vigo. 

Imagen de fondo: un empleado de una gasolinera de Vigo.  / MARTA G. BREA / FDV

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Lara Graña

La de Bilbao es, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la segunda conurbación con mayor renta disponible de España. El rendimiento neto de trabajo de sus vecinos alcanzó los 25.952 euros anuales, de acuerdo a la Hacienda Foral –no es posible consultar sus datos en la Agencia Tributaria–, frente a los 22.027 euros que se declararon, por poner un ejemplo, en Vigo por el mismo concepto en el IRPF. Ya se ve, las diferencias entre ambas poblaciones son amplias, y también diversas.

Porque lo mismo sucede con los ingresos de sus profesionales autónomos (15.776 euros al año de los bilbaínos, por los escasos 12.340 de los vigueses) o los jubilados (en este caso los vascos, con 1.700 euros, cobran 450 euros más al mes). Y, aun así, son dos ciudades hermanadas en lo económico. En el coste de uno de los productos de mayor consumo, concretamente: el gasóleo. Porque, de entre las mayores urbes de todo el territorio peninsular español, solo allí, en la capital de Vizcaya, se paga el litro de diésel más caro que en Vigo. Así figura en el registro de precios diario del Ministerio para la Transición Ecológica: la media de este viernes y sábado arroja un coste de 1,4395 euros por litro de gasóleo en las estaciones olívicas registradas, por los 1,455 euros de las de Bilbao. La media para toda España es de 1,387 euros el litro.

/ FARO DE VIGO

En Madrid y Barcelona no es tan prohibitivo este producto, al menos para este fin de semana. Para un depósito de 55 litros, por ejemplo, repostar en Vigo costaba ayer más de 79 euros, para el caso del gasóleo, por los 77,7 de Barcelona o los 76,5 de Gijón.

La situación con la gasolina de 95 octanos es distinta. En este caso el coste asciende a 1,556 euros el litro, según los datos facilitados por estaciones de servicio a Madrid en los dos últimos días. La media de España es de 1,509 euros el litro de este carburante. Eso sí, no solo las gasolineras de Bilbao lo rotulan más caro; en Madrid cotiza a 1,562 euros, y en Málaga no hay diferencias con la ciudad olívica.

Evolución

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No parece que la situación vaya a amainar a corto plazo. La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), una de las instituciones de análisis de mayor prestigio del Estado, pronosticó hace dos semanas que el índice de precios al consumo (IPC) podría alcanzar el 5% a cierre de año. Entonces el barril de Brent, el indicador de referencia en Europa para el precio del petróleo, estaba en los 82 dólares. Esta semana cerró en el entorno de los 85, en un contexto marcado por la crisis de suministro de los productos energéticos de cara al invierno en el Hemisferio Norte. El último cuadro macroeconómico elaborado por el Gobierno central apunta, para 2022, un rango de precios más próximo a los 60 dólares.

Portugal podrá limitar los márgenes a las gasolineras

“Por razones de interés público, y con el fin de garantizar el funcionamiento regular del mercado y la protección de los consumidores, se pueden establecer márgenes máximos, excepcionalmente, en cualquiera de los componentes comerciales que integran el precio de venta al público de combustibles simples o GLP envasado”. Es la columna vertebral del decreto 109/XIV/2.ª de Portugal, publicado esta semana, y que entró en vigor el miércoles. Según la exposición de motivos de la norma, el descenso de la cotización del Brent en 2020 “no se vio acompañada por la correspondiente disminución del precio de venta al público”, como también sucedió con el gas natural licuado.

El objetivo perseguido, “darle al Gobierno una herramienta para que, cuando se compruebe que los márgenes en la venta combustible y gas sean inusualmente altos y sin justificación, la facultad de limitarlos”, expuso el ministro do Ambiente e da Transição Energética, João Pedro Matos Fernandes.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha criticado en numerosas ocasiones lo que se denomina efecto pluma-efecto cohete, que es lo que quiere evitar el Ejecutivo de António Costa. Se produce en el momento en que, cuando el petróleo sube, los precios de la gasolina se disparan hacia arriba, mientras que cuando desciende la cotización del Brent no ocurre igual y se abaratan mucho más despacio.

El decreto luso no concreta la delimitación de esos márgenes, que serán “establecidos por orden de los miembros del Gobierno responsables de las áreas de economía y energía, a propuesta de la Autoridad Reguladora de Servicios Energéticos y previa consulta con la Autoridad de Competencia”, y deberán ser “limitadas en el tiempo”. El litro de diésel se pagaba ayer en Vila Nova de Cerveira, por ejemplo, a 1,689 euros el litro, y el de gasolina cotizaba a 1,84.