Fondos europeos

Nadie teme a los 'hombres de negro'... todavía

  • Políticos, sindicalistas y consultores reconstruyen el paso por Madrid de la delegación europea que supervisa los fondos europeos: "Si las reformas no están a tiempo, no habrá dinero"

La vicepresidenta y comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, durante una rueda de prensa en Bruselas.

La vicepresidenta y comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, durante una rueda de prensa en Bruselas. / OLIVIER HOSLET (AFP)

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Rafa Bernardo

Los 'hombres de negro' ya no son lo que eran. Hace algo menos de una década, el anuncio de la llegada de los técnicos de la troika (Comisión Europea, FMI y Banco Central Europeo) causaba sudores fríos en las plantas nobles de los ministerios y de los bancos que tenían que recibirles y darles las explicaciones que les exigiesen. En aquellos tiempos, los visitantes superaban con mucho la decena de personas, sus estancias podían durar dos semanas, y todo se escudriñaba, aunque la lupa se ponía especialmente en el sistema financiero. La expectación política, económica y mediática era considerable, aunque las identidades y las agendas de los emisarios se mantenían bajo el más estricto secreto, y era difícil componer el puzle de quiénes eran, dónde y con quién habían estado y cuál había sido su mensaje.

En cambio, la visita la semana pasada de la delegación de la Comisión Europea para estudiar cómo está aplicando España el Plan de Recuperación comprometido a cambio del acceso a los 140.000 millones de fondos europeos pasó bastante desapercibida; tanto, que varios grupos parlamentarios consultados por este periódico no se habían enterado de que alguno de sus diputados o senadores tenía cita en el Congreso con la comitiva.

La visita ha sido corta (dos días, el 6 y el 7 de octubre), el equipo contaba sólo con ocho personas (de las que dos no tuvieron ni siquiera que viajar, porque forman parte de la oficina de la Comisión en Madrid) y el clima en el que se han desarrollado los encuentros ha sido amable y distendido, según coinciden todos los consultados por El Periódico de España, editado por Prensa Ibérica, como EL PERIÓDICO. Eso sí, la discreción sigue siendo seña de identidad de estas visitas, y esa exigencia de secreto se extiende a los interlocutores en España de esa delegación europea; por eso, la mayoría de los consultados en este artículo prefiere no identificarse.

Sin cumplimiento no hay dinero

El senador Rubén Moreno (PP) elige hablar en abierto. Es uno de los integrantes de la Comisión Mixta para la Unión Europea, que se reunió con el equipo europeo el día 6 a las 16:30 en el Congreso, y destaca de los visitantes que se expresaron "sin aspavientos, sin exigencias, pero con una claridad meridiana: si se cumplen los objetivos con los que el Gobierno español se ha comprometido, no habrá problemas en la llegada de los fondos europeos; pero si falla aunque solo sea uno, se bloquean los fondos y habrá que encontrar una solución. ¡Me quedé de piedra!".

El resto de los interlocutores consultados (que han participado en las distintas reuniones de la delegación con sindicatos, patronal y con consultoras) coinciden a grandes rasgos con el relato de Moreno: el principal mensaje de los europeos es que sin cumplimiento, no habrá dinero. En este sentido, la primera prueba de fuego llega a final de este año: el Gobierno se ha comprometido a tener listos 52 hitos y reformas a cambio de 10.000 millones de euros.

Con el mensaje principal claro, la delegación europea profundizó durante su visita en dos de esos compromisos pendientes que les interesan especialmente: la reforma laboral y la de pensiones. La impresión que sacaron dos interlocutores sindicales y empresariales de sus respectivas reuniones con los visitantes europeos fue doble: la Comisión conoce muy bien esas materias, y no están dispuestos a dar por buena cualquier modificación de la actual legislación, sino que van a estar muy pendientes del contenido.

"Les interesa mucho el futuro mecanismo de los ERTE permanentes, el que va a sustituir al actual sistema que se está aplicando durante la pandemia. Tienen la vista puesta especialmente sobre su financiación: ya nos han adelantado que esos ERTE no pueden pagarse con dinero público", dice uno de ellos. "Nos han dejado claro que un acuerdo entre Gobierno, patronal y sindicatos en pensiones o en mercado laboral no va a ser suficiente: ese pacto tendrá que cumplir los compromisos adquiridos, y si no es así no darán el visto bueno", explica otro de los asistentes a esos encuentros.

Gasto y control

Las conversaciones de los 'hombres de negro' con los distintos departamentos del Gobierno, que han tenido un carácter marcadamente técnico -según fuentes del Ejecutivo conocedoras de estos encuentros-, han puesto el foco en los mecanismos de control y en los límites de gasto: "Europa ya no se centra en si el desembolso es legal o es correcto, porque eso se da por supuesto; lo que quieren es saber si tiene el impacto prometido", explica el directivo de una consultora que ha participado en las reuniones. "Qué efectos tiene sobre la economía, sobre la sociedad, si ejerce un efecto tractor sobre la actividad empresarial... Ya no vienen diciendo 'hay que reducir tres puntos el déficit'; son mecanismos nuevos, y de lo que se trata es de poner en marcha los mecanismos de control adecuados que den garantías a la Comisión", resume.

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El hecho de que no haya exigencias explícitas, como las que se planteaban hace una década tras la crisis financiera, no quiere decir que se pueda restar importancia a esta misión. "No es casualidad que el proyecto de Presupuestos Generales del Estado se cerrase en la víspera de la visita", apunta uno de los diputados que se ha reunido con el equipo europeo. Una impresión que confirma Rubén Moreno: "Hace un año, Borrell dijo aquello de que 'no habrá hombres de negro, pero tampoco cheques en blanco'. Después de esta visita, eso que parecía una broma al final se ajusta bastante a la realidad", medita el senador popular.

Ni hombres, ni de negro

Lo de los 'hombres de negro' es un mote para los inspectores de instituciones internacionales que acuñó, en la crisis anterior, el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. La idea era compararlos con los protagonistas de una popular saga de películas de ciencia-ficción, unos adustos policías, siempre trajeados (de negro, claro), que controlan la actividad extraterrestre en la Tierra con métodos expeditivos. La frase ha hecho fortuna, hasta el punto de que se sigue usando una década después, pero tiene poco que ver con la realidad: la delegación de Bruselas que visitó Madrid "no vestía de negro; llevaban ropa normal, de distintos tonos", puntualiza uno de sus interlocutores, y estaba compuesta por más mujeres que hombres (5 frente a 3). También a diferencia de sus contrapartes cinematográficas, no hay mucho misterio en las biografías de los miembros de la delegación: son funcionarios de la Unión Europea de larga trayectoria y alto nivel; su jefa, Celine Gauer, es también la máxima responsable del Grupo de Trabajo de Recuperación y Resiliencia (RECOVER), encargada de todo lo relacionado con la supervisión de los planes y los fondos que dependen del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.