En plena escalada del paro

Huelga en Barcelona Activa contra la no renovación de 102 técnicas de ocupación

  • "Mi contrato dura menos que la situación de desempleo de muchos usuarios, especialmente los más vulnerables", denuncia una de las afectadas

Concentración de trabajadores de Barcelona Activa frente al Ayuntamiento de Barcelona.

Concentración de trabajadores de Barcelona Activa frente al Ayuntamiento de Barcelona. / ACN / MARTA CASADO PLA

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

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Los trabajadores de Barcelona Activa han ido a la huelga este viernes en protesta por la no renovación de 102 técnicas de ocupación con contrato temporal. El servicio público de empleo de la capital catalana ha cortado de raíz con el sistema fraudulento de contratación de personal para cubrir programas de ocupación -tal como reiteran desde hace años múltiples sentencias judiciales- y pierde así un cuarto de su plantilla del área de orientación profesional. Este jueves se produjeron ya las tres primeras no renovaciones de contrato y consecuentes salidas, situación que se reproducirá a cuenta gotas hasta el medidos del año que viene; según cuentan fuentes del comité de huelga.

Pese a la escalada del paro y el despliegue de inversiones millonarias por parte de la Administración para tratar de reducir esos altos índices de desempleo, Barcelona Activa ha decidido acabar de golpe con el modelo de contratación temporal de orientadores que ha mantenido durante las últimas dos décadas. Y que sigue en vigor, con sus matices, en la gran mayoría de municipios y organismos públicos dedicados a la inserción laboral. 

El modelo es el siguiente: anualmente se reparten, tanto desde el Estado, como desde la Generalitat o la UE, una serie de subvenciones de corte anual o bianual para financiar programas de ocupación. Y las entidades hacen contratos vinculados a dichas subvenciones, es decir, cuando acaba la subvención, acaba el contrato. Por más que al año siguiente esa misma institución pueda renovar la misma subvención u otra similar. Lo que provoca un éxodo recurrente de técnicas de ocupación -pues el gremio está eminentemente formado por mujeres- por toda Catalunya.

Según una encuesta realizada por el Sindicato de Professionals de l’Ocupació de Catalunya (SPOC) entre 967 personas, el 87,8% del colectivo son mujeres y tres de cada cuatro opera con un contrato temporal e inferior a dos años de duración. Un centenar de personas se ha congregado este viernes en plaza Sant Jaume para exigir al Ayuntamiento de Barcelona que pare la no renovación de contratos y se siente con las afectadas a negociar una salida consensuada que evite la pérdida de efectivos en el servicio público de ocupación.

“Mi contrato dura menos que el paro de muchos usuarios”

Adriana se encuentra actualmente en lo que en jerga del gremio se conoce como ‘guaret’ (barbecho). Es decir, dejando pasar el tiempo entre contrato temporal y contrato temporal para no incurrir en una ilegalidad por concatenación. A partir del 2022 tenía la expectativa de que la llamaran de la bolsa de trabajo de Barcelona Activa; expectativa truncada por el anuncio de hace unas semanas de cortar de raíz con los eventuales. Ahora ha empezado a mirarse las pruebas para acceder a un contrato temporal en el ayuntamiento de Badalona, cuyas pruebas empiezan la semana que viene. “Se nos exige una formación continua y es que cambiamos mucho de destino y en cada sitio tenemos que pasar pruebas diferentes”, cuenta. 

Esta alta rotación, según explica Adriana, tiene un efecto muy directo en las personas que atienden, pues difícilmente pueden retener un referente durante mucho tiempo. “Mi contrato dura menos que la situación de desempleo de muchos usuarios, especialmente los más vulnerables”, explica. Aquellas personas que pierden o renuncian a su empleo pero, por su perfil o habilidades, tienen relativa facilidad para volver a reengancharse al mercado laboral no lo notan tanto. El problema viene principalmente para todas aquellas personas con un paro cronificado, del que cada día que se prolonga es más difícil salir.   

Adriana sabe lo que es trabajar en Barcelona Activa como temporal y desde fuera, para un servicio externalizado, tras ocho años de experiencia en el gremio. “Te da una visión”, explica. Peores horarios, más dificultad para conciliar, peor salario... “El servicio no es igual de bueno para el usuario, porque tienes que llegar a unos números y no priorizas tanto la calidad de la atención como la cantidad de usuarios atendidos”, cuenta. “No nos podemos resignar a que todo el trabajo que veníamos haciendo nosotras se externalice ahora a fundaciones o empresas privadas. Si hay voluntad política se puede cambiar, si las funciones que hacemos son de estructura, tenemos que hacerlas desde Barcelona Activa. Creo en el servicio público”, afirma.

Las empresas también pierden

En un momento en el que seis de cada diez empresas se quejan de dificultades para encontrar los perfiles adecuados para sus ofertas de trabajo, según un reciente informe de Manpower; las compañías pierden un aliado con la pronta no renovación de Susana. Esta orientadora profesional, con 15 años de experiencia en el gremio, lleva cuatro años encadenando contratos temporales en Barcelona Activa, donde se ha especializado en asesorar a las compañías a encontrar los perfiles que necesitan. “Las grandes compañías tienen sus propias estructuras, pero hay otras que no saben donde buscar, sobre todo las pymes”, explica. 

Su actual contrato vence el próximo 31 de octubre y no será renovada. En su unidad, dedicada al trabajo en los barrios, de los actuales 34 trabajadores que la forman, 26 más correrán su misma suerte. Solo quedarán 7 personas con contrato indefinido. “Tendrán que mover a gente de otros departamentos, pero de todas maneras es imposible que asuman toda la carga de trabajo que estábamos haciendo hasta ahora”, apunta. Lo que, a corto plazo, se traducirá en menos difusión de subvenciones para que las compañías contraten a barceloneses en paro; entre otros.

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La elevada temporalidad en gran parte del gremio constituye una pérdida recurrente de experiencia y confianza mutua, pues no es lo mismo que una empresa interlocute habitualmente con alguien como Susana, a la que conocen y que saben que el trabajador que les está sugiriendo encajará en sus planes -como ya encajaron los previos-, que tengan que interlocutar cada vez con una persona distinta.

Me siento engañada, no es justo. Que había un problema en cómo se nos contrataba es algo que viene de lejos y se podría haber empezado a hablar antes. La dirección lo podría haber gestionado de otra manera y no decirlo de golpe cuando ya estábamos a punto de finalizar nuestros contratos. No han sido transparente, ni han tenido en cuenta a la parte afectada de todo esto, que somos nosotras, que somos las que nos quedaremos en la calle”, afirma Susana.