política monetaria

Guindos prevé un 3% de inflación y pide no usarla para revisar salarios y pensiones

  • El vicepresidente del BCE advierte de que "cronificar" la subida transitoria de los precios podría obligar a endurecer la política monetaria

El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos.

El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos. / AFP PHOTO / JOHN THYS (Archivo)

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

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El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha advertido este miércoles de que la inflación de la zona euro, en negativo al cierre del 2019 y actualmente en el 2%, alcanzará niveles de en torno al 3% a finales de año (el 2,8% en España, según el panel de expertos de Funcas), pero ha insistido en el mensaje de su institución de que se trata de una subida coyuntural y transitoria. Eso sí, ha añadido una advertencia novedosa: su organismo se podría ver obligado a endurecer su política monetaria ultraexpansiva de apoyo a la recuperación si componentes como los salarios y las pensiones se revisan conforme a esta inflación transitoriamente elevada (lo que se conoce como efectos de segunda ronda por 'indexación').

Preguntado al respecto en unas jornadas de la APIE y UIMP, ha desligado su mensaje del debate en España sobre la subida del salario mínimo y las pensiones: "El razonamiento es muy simple: el repunte de la inflación que vamos a ver es temporal. No podemos cronificar la naturaleza de ese incremento de la inflación y hacerlo estructural. Eso puede ocurrir con diferentes partidas: con la evolución de los salarios privados, también con otros tipos de rentas y prestaciones. Nuestra recomendación es genérica, no entro en la evolución de algunas rentas o prestaciones específicas de países. Y tiene otra consideración: si el incremento de la inflación es temporal y nosotros lo cronificamos en el presupuesto, eso queda ahí para siempre", ha alertado.

Guindos recordó que el consejo del BCE no debatió la retirada de estímulos en su reunión del pasado 10 de junio: "Nuestro programa de emergencia que acaba a finales de marzo y estamos de junio, tenemos tiempo perfectamente. Y hay que ponerlo en el contexto de la evolución de los datos y de la economía europea. Lo abordaremos cuando las circunstancias sean más adecuadas y el 'timing' sea el correcto". Asimismo, ha resaltado que pese al incremento de los precios, estos todavía están por debajo de los niveles que tenían en 2019. Con todo, ha añadido que la autoridad monetaria va a "vigilar" desde ya que no se produzcan esos efectos de segunda ronda, ya que "si se produce una indexación, esos incrementos de precios temporales se pueden convertir en más persistentes". 

Mano firme

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La inflación viene despertando desde hace meses la preocupación de los inversores, que temen que los bancos centrales se vean obligados a retirar estímulos antes de que la recuperación sea firme si los precios se desbocan de forma sostenida. El BCE, con todo, viene insistido en que básicamente se debe a factores coyunturales, como la rebaja temporal del IVA en Alemania y el efecto estadístico de la subida del coste de la energía respecto a los mínimos históricos de hace un año, mientras que otros elementos que podrían provocar un cambio más profundo no se están produciendo, en particular una subida de salarios en el sector servicios.

Los economistas del banco central del euro, con todo, elevaron hace unos días sus previsiones de inflación al 1,9% para este año y 1,5% para el próximo, frente al 1,5% y 1,2% que calculaban en marzo. Para el 2023, sin embargo, mantuvieron una bajada al 1,4%, lo que les reafirma en su valoración de que se trata de una subida más pronunciada de lo esperado, pero aún así transitoria. Además, la inflación subyacente (que no tiene en cuenta los precios energéticos ni de alimentos no elaborados) se situará, según sus estimaciones, en el 1,1% este año, 1,3% el próximo y 1,4% en 2023. Es decir, también más que hace tres meses, pero lejos de la meta del BCE de que esté cerca pero por debajo del 2%. "Estamos muy lejos de nuestro objetivo final", sentenció su presidenta, Christine Lagarde, quien aseguró que por ahora "mantener la mano firme es la respuesta correcta" en la política monetaria.