Consejo de gobierno

El BCE mantiene los estímulos pese a prever más crecimiento e inflación

  • "Creemos que mantener la mano firme es la respuesta correcta", afirma Christine Lagarde

  • El banco central no ha discutido el fin de la compra de deuda, pero es "más optimista" sobre la economía

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE).

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE). / El Periódico

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

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Como se esperaba y a pesar de las crecientes presiones inflacionistas, el consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves mantener sin cambios su política monetaria ultraexpansiva para apoyar la recuperación de la de la eurozona en plena recta de salida de la pandemia del coronavirus. La autoridad monetaria ha revisado al alza de forma notable sus previsiones de crecimiento e inflación como consecuencia de la incipiente reapertura de la economía propiciada por la vacunación, pero insiste en que no es momento ni siquiera de comenzar a pensar en retirar los apoyos. "Creemos que mantener la mano firme es la respuesta correcta", ha resumido su presidenta, Christine Lagarde.  

La inflación viene despertando desde hace meses la preocupación de los inversores, que temen que los bancos centrales se vean obligados a retirar estímulos antes de que la recuperación sea firme si los precios se desbocan de forma sostenida. El BCE, con todo, ha insistido en que básicamente se debe a factores coyunturales, como la rebaja temporal del IVA en Alemania y el efecto estadístico de la subida del coste de la energía respecto a los mínimos históricos de hace un año, mientras que otros elementos que podrían provocar un cambio más profundo no se están produciendo, en particular una subida de salarios en el sector servicios.

Los economistas del banco central del euro, con todo, han elevado sus previsiones de inflación al 1,9% para este año y 1,5% para el próximo, frente al 1,5% y 1,2% que calculaban en marzo. Para el 2023, sin embargo, han mantenido una bajada al 1,4%, lo que les reafirma en su valoración de que se trata de una subida más pronunciada de lo esperado, pero aún así transitoria. Además, la inflación subyacente (que no tiene en cuenta los precios energéticos ni de alimentos no elaborados) se situará, según sus estimaciones, en el 1,1% este año, 1,3% el próximo y 1,4% en 2023. Es decir, también más que hace tres meses, pero lejos de la meta del BCE de que esté cerca pero por debajo del 2%. "Estamos muy lejos de nuestro objetivo final", ha sentenciado Lagarde. 

Incomparable con EEUU

La alta funcionaria francesa también ha querido dejar claro que la situación de la zona euro no se puede comparar en absoluto con la de Estados Unidos, donde se ha conocido este jueves que la inflación se situó en el 5% en mayo, el nivel más alto desde agosto de 2008 y muy por encima del 2% de la eurozona. "Las situaciones económicas de Estados Unidos y la zona euro son historias muy diferentes: estamos en momentos distintos de la recuperación, partíamos de situaciones distintas y el impulso fiscal es muy diferente. ¿Estamos exactamente en el mismo punto del ciclo? No", ha argumentado.

Así las cosas, el BCE ha decidido que los tipos de interés de referencia seguirán en los niveles mínimos históricos en que llevan instalados desde marzo del 2016 (el precio oficial del dinero en el 0%, el interés que el BCE cobra a los bancos por prestarles en el 0,25%, y el que les cobra por guardarles el dinero en el 0,5%). Además, el programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP) mantendrá su dotación total de 1,85 billones de euros y seguirá en vigor "al menos hasta final de marzo de 2022 y, en todo caso, hasta que considere que la fase de crisis del coronavirus ha terminado", mientras que el programa de compras de activos (APP), lanzado mucho antes de la llegada del coronavirus, continuará a un ritmo mensual de 20.000 millones de euros.  

Moderado optimismo

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Lagarde, eso sí, ha reconocido que el BCE es ahora "más optimista" sobre la situación económica que hace tres meses, si bien sigue siendo un "optimismo moderado". La evolución de la pandemia y la posible aparición de nuevas variantes del virus permanece como la principal incertidumbre, pero los riesgos para el crecimiento de la zona euro han pasado de apuntar "a la baja" en abril a estar "equilibrados". De hecho, la autoridad monetaria estima ahora que la zona euro crecerá un 4,6% este año, un 4,7% el próximo y un 2,1% en 2023, frente al 4%, 4,1% y 2,1% que calculó en marzo.

Pese a ello, Lagarde ha repetido, como anunció en Lisboa el pasado 21 de mayo, que "es demasiado pronto, es prematuro y es innecesario" comenzar a discutir la posibilidad de modificar las compras de deuda, una opción que el consejo de gobierno "no ha discutido" y que evaluará "en su debido momento". Eso sí, ha reconocido que algunos de sus miembros han discrepado sobre que las compras del PEPP se vayan a realizar estos meses "a un ritmo significativamente más elevado que en los primeros meses de este año", en los que su freno provocó un aumento de las primas de riesgos países como España. Un signo de que los 'halcones' de la ortodoxia monetaria siguen al acecho.