AUTOMOCIÓN

LG Chem y SK Innovation entierran el hacha de guerra con un acuerdo milmillonario

  • SK Innovation pagará 1.510 millones de euros a LG Chem para que la segunda retire todas las demandas en su contra y se le permita seguir trabajando en el mercado estadounidense

  • El ITC, la comisión del mercado internacional, decidió en febrero obligar a SK Innovation a detener cualquier actividad en Estados Unidos durante 10 años, decisión que queda anulada tras el acuerdo

SK Innovation abrirá una planta de baterías en Georgia, Estados Unidos

SK Innovation abrirá una planta de baterías en Georgia, Estados Unidos / Agencias

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Àlex Soler

Tras años de disputa legal por presunto robo de secretos industriales, las firmas surcoreanas dedicadas a la producción de baterías para vehículos eléctricos SK Innovation y LG Chem han llegado un acuerdo para solventar sus diferencias mediante el cual la primera podrá salvar su negocio en Estados Unidos.

Según las primeras informaciones, tras unas largas y difíciles negociaciones, SK Innovation ha aceptado pagar 1.510 millones de euros durante los dos próximos años para que LG Chem retire todas las demandas realizadas en Estados Unidos y Corea del Sur en su contra y comprometerse ambas partes a no demandarse mutuamente durante los próximos 10 años. "Las dos compañías pueden coexistir ahora en el mercado global y competir con buena fe", han declarado desde LG Chem a través de su filial estadounidense LG Energy Solution.

Desde SK Innovation, pese a tener que pagar una suma elevada, respiran aliviados porque este acuerdo ha motivado que la administración de Joe Biden, presidente de Estados Unidos, revierta una decisión del ITC, la comisión de mercado internacional, según la cual la empresa debía abandonar toda actividad en el mercado estadounidense, donde tiene contratos firmados con varias firmas, como Volkswagen o Ford, y espera empezar a producir baterías en una gran fábrica en el estado de Georgia.

El origen de la disputa

En 2019, LG Chem perdió ante SK Innovation un contrato para fabricar baterías para el Grupo Volkswagen en Estados Unidos. Acto seguido, la primera demandó a la segunda por presunto robo de secretos industriales después de que SK Innovation contratara casi 80 empleados desde LG Chem. Además de proceder por la vía legal, LG decidió quejarse ante el ITC, que terminó fallando el pasado mes de febrero a su favor tras resolver que SK había robado nada menos que 22 secretos desde LG, por lo que obligaba a SK a salir del mercado estadounidense y prohibía la fabricación, importación o venta de sus productos a ese mercado durante 10 años, una decisión fatal para SK, que ya tenía contratos firmados con Volkswagen, que producirá eléctricos en su planta de Chattanooga, en el estado de Tennessee, y Ford, para ensamblar la batería de la versión eléctrica del Ford F-150.

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Tras la decisión del ITC, SK Innovation amenazó con abandonar el proyecto de la planta de baterías de Georgia, que está construyéndose y en la que invertirá 2.600 millones de dólares, si el ITC no revertía su decisión. LG Chem, que abastecerá a General Motors de baterías desde una nueva planta en Ohio, se propuso entonces como solución para las firmas que se quedaban sin proveedor por la marcha de SK. Algunos fabricantes, como Volkswagen, alegaron que la decisión del ITC podía, en declaraciones recogidas por Reuters, "reducir la capacidad de producción de baterías de Estados Unidos y ralentizar la transición a la movilidad eléctrica", un eje central del programa de Biden, que reaccionó entonces presionando a ambas compañías para alcanzar un acuerdo que salvara la situación.

Tras conocerse el acuerdo, las acciones de ambas compañías subieron en la bolsa surcoreana. SK Innovation vio como su valor se disparaba un 15% para cerrar la jornada con una subida del 11,97% hasta los 1,99 euros por acción, mientras que las de LG Chem apenas ascendían por encima del 1% para cerrar con un incremento del 0,62% hasta los 6,10 euros por título.