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Otra manera de manifestarse

  • Allí estaban, en la Estació del Nord, los empresarios manifestándose, a su manera, pero hartos y unidos bajo el grito de: ‘Ja n´hi ha prou’.

  • A Josep Sánchez Llibre la cosa le salió redonda. Otra cosa será ver hasta dónde llega la fuerza de unos empresarios que ya no se callan

Acto empresarial en la Estacio del Nord contra la violencia y en favor de priorizar la recuperación. Imagen del discurso inaugural.

Acto empresarial en la Estacio del Nord contra la violencia y en favor de priorizar la recuperación. Imagen del discurso inaugural. / Ferran Nadeu

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El principal impulsor de unir a todos los empresarios de Catalunya en un acto reivindicativo fue del presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre. Eso sí, la iniciativa partió de Enrique Lacalle, Lluís Sans y Javier Godó. El resultado final es que entre todos los presentes representaban a 400.000 empresas que emplean 2,3 millones de trabajadores y producen el 90% del PIB catalán. En definitiva: un éxito. Y allí estaban los empresarios manifestándose, a su manera, pero hartos y unidos bajo el grito de: ‘Ja n´hi ha prou’.

Aunque la mayoría jamás había pisado la Estació del Nord, todos se alinearon y mostraron su malestar por los últimos actos vandálicos a la vez que secundaron a los cuerpos policiales. No faltó casi nadie. Incluso asistió, tras negociar con el propio Sánchez Llibre, la que este lunes será elegida oficialmente presidenta de la Cámara de Comerç, la ingeniera y científica, Mónica Roca. En fin, que mientras la presentadora pedía, sin éxito, que por motivos de seguridad no se confeccionaran corrillos, pasaba todo lo contrario. Dicen que los hombres altos se abrazan más y de eso dio muestras, Lluís Sans, que estaba en todas las salsas. Apreciamos un desproporcionado dominio de corbatas, aunque las mujeres se hicieron escuchar. No faltaron los habituales, como el propio Lacalle, Joan Gaspart, Beto Agustí o Gerard Esteva de la UFEC, que propuso y cedió la instalación. Y no fallaron, Javier Faus, Antonio Cañete, Elena Massot, Eugenia Gay, los banqueros salientes, Jordi Gual y Jaume Guardiola, los editores Aitor Moll, Josep Creuheres y el propio Godó o los empresarios Marc Puig, Javier Cottet, Alfonso Rodés o Silvia Alsina.

El compromiso con Barcelona y Catalunya

Alguno de ellos destacó la importancia del acto y el hecho de que por una vez algo suceda en Barcelona en lugar de Madrid. Hubo diversos parlamentos, pero me quedo con el de Camino Quiroga, la secretaria general del Cercle, quien sintetizó a la perfección la voluntad de los presentes, manifestando el compromiso para que Barcelona y Catalunya vuelvan a ser como siempre han sido, o sea, cívicas, dialogantes, cultas y tolerantes. Además, mostró el compromiso de continuar trabajando en mejorar la calidad de vida, el atractivo, la competitividad y la proyección internacional de la ciudad. Una ciudad, añado yo, que ya no es la que era... Escuchamos también a la emprendedora Mar Alarcón, la directora de cine Rosa Vergés y al director del gremio de restauración, Roger Pallarols, quien parecía representar a una nueva generación. De este último, me habló muy bien Javier de la Muelas, también presente y más reivindicativo que nunca.

Gerard Quintana escucha a la actríz Sílvia Bel, durante la presentación de su libro. A su lado, la periodista Gemma Ventura.

/ Joan Vehils

En fin, que a Sánchez Llibre la cosa le salió redonda. Otro asunto será ver hasta dónde llega la fuerza de unos empresarios que ya no se callan. Sea por eso y por lo que representan, el nuevo Govern está obligado a escucharlos. Veremos. ¡Ah! Entre esos corrillos no autorizados, hubo quien comentaba que la aspiración de Sánchez Llibre es la de ser alcaldable. Chismorreos al margen, el acto fue un logro.

Gerard Quintana, un alma libre

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Nada tiene que ver con el mundo empresarial, pero durante muchos años su voz ha sonado con mucha fuerza y pasión. Me refiero al que fue el líder del grupo Sopa de Cabra. Y es que Gerard Quintana ha presentado esta semana su segundo libro, con el cual ya se consolida como escritor, que es lo que siempre había querido ser. Es verdad que cuando le preguntaban qué quería ser de mayor respondía que astronauta o santo y acabó ejerciendo de músico, pero, Quintana, por fin, a sus 56 años y con su novela galardonada con el Premio Llull, se consolida como escritor.

Quintana es un tipo afable y conversador que no tiene carnet de nada. Un alma libre que le gusta destacar la gran influencia recibida por el periodista, dramaturgo y profesor Josep Maria Carandell en el Institut del Teatre. Un hecho que también destacó, la actriz Sílvia Bel, que nos sorprendió leyendo algunos parajes del libro de Quintana, ‘L’home que va viure dues vegades’. Todo eso ocurrió el miércoles en la magnífica librería Ona, con Josep Ramoneda escuchando con atención y el editor Emili Rosales destacando que la de Quintana es una novela extraordinaria.

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