03 jul 2020

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CIERRE INDUSTRIAL

Los trabajadores de Nissan, tras el anuncio de cierre: "Esto no ha hecho más que empezar"

Las manifestaciones en las fábricas se trasladan hacia Barcelona y bloquean las rondas

Los sindicatos acusan a todas las partes de "falta de voluntad" para asegurar la continuidad y auguran "efectos catastróficos"

Gabriel Ubieto

Trabajadores de Nissan queman neumáticos a las puertas de las fábricas en Barcelona. / MANU MITRU / VÍDEO: EUROPA PRESS

Olor a neumático quemado, el sol de finales de mayo calentando la piel y caras largas detrás de las mascarillas. "Esto no ha hecho más que empezar", es una de las consignas que se repiten los trabajadores de Nissan frente a la planta de Zona Franca. Si bien se intuía desde hace meses, la comunicación oficial de este jueves no ha sido por ello menos dolorosa. La plantilla de Nissan ha visto durante años como los modelos se iban, cientos de compañeros eran despedidos o prejubilados y las nuevas inversiones no llegaban. Y esa rabia ha acabado sacando humo negro a las puertas de las plantas catalanas.

"Esto no ha hecho más que empezar", repiten los empleados el día que la empresa les ha comunicado su intención de dejar escrito el punto y final. Así lo vociferan varios miembros del comité de empresa, subidos en la mediana de la Gran Via, haciendo bocina con las manos a los miles de trabajadores mientras cortan la carretera. Por ese asfalto abundan los camiones de mercancías, las furgonetas de trabajo con demasiados kilómetros a la espalda y las motos de trabajadores que van a enganchar turno en el polígono. Suenas las bocinas, se bajan las ventanillas de más de un vehículo de las que asoma un puño alzado. Responden los aplausos de manos encallecidas, faltas de grasa de motor y piezas ante una planta que hace meses que opera al 20% de su capacidad.

Abunda el reniego contra más de un político detrás de los tapabocas de los manifestantes. Se sienten abandonados por una Administración a la que reprochan falta de acción. Citan con envidia los planes de Macron en Francia, que anunció recientemente una inyección de 8.000 millones de euros para la automoción francesa. Donde el Estado francés tiene participación directa en empresas como Renault o PSA. "Aquí tenemos los 2,9 millones de la Generalitat", afirma con sorna un delegado sindical, que en pocas semanas superará las dos décadas trabajando en Zona Franca. Haciendo referencia al plan de apoyo de la automoción incluido en los útimos presupuestos. También se acuerdan del tuit del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en enero hablando de "garantías" para el empleo de la Alianza en España. "Para lo que ha valido se lo podría haber ahorrado", responde otro trabajador cuando se lo recuerdan.

Meses en pie

Los sindicatos llevan meses diciéndole a todo el que quiera escucharles que el futuro de Nissan pendía de un hilo. Han ido al consulado de Japón en Barcelona, se han paseado por los despachos de todas las administraciones y en el día que Nissan les ha comunicado su intención de cerrar suman 25 días de huelga. Su estrategia ahora es la del ‘neumático quemado’, es decir, pelear la continuidad de la planta hasta la última rueda. Encarecerle la salida a Nissan tanto como les sea posible, para obligar a la dirección a volver a coger la calculadora y soltar la frase "Nos sale más a cuenta quedarnos". Seis meses tienen por delante para convencer a la firma nipona, pues esta les ha comunicado que en enero del 2021 ya no quiere tener ninguna responsabilidad ni gasto en Zona Franca y alrededores.

En ese balance a engrosar, paralizar con la huelga la planta de Cantabria juega un papel clave. Pues desde allí surten de suministros a las plantas francesas de Renault, el socio de Nissan que se ha quedado con el 'pastel' de Europa. Precisamente, y junto a Ávila, estas dos factorías se han quedado fuera, de momento, del cerrojazo anunciado este jueves desde Japón. "Han querido ir por partes, para ir más tranquilos. Solo en Cantabria hace falta una inversión millonaria para adaptar las instalaciones a la nueva normativa europea. Les acabará tocando", afirma un miembro del comité de Zona Franca. Según cálculos del Ministerio de Industria, la salida de Nissan de Barcelona le puede salir a la compañía por 1.000 millones de euros.

La primera manifestación de los trabajadores de Nissan tras el anuncio de cierre finaliza frente a uno de los concesionarios de la compañía, ubicado en la Gran Vía de Hospitalet. Con el comité desconvocando la marcha con el logo de Nissan bien presente para las cámaras. "Vamos a pelear, vamos a mantener en lucha a todos los trabajadores de Nissan y vamos a tener en jaque a todas las administraciones pidiendo que nos apoyen, pidiendo que Nissan se quede aquí", ha afirmado el presidente del comité, Juan Carlos Vicente, a las puertas de Zona Franca.