Un primer retorno a la actividad: escalonado y sin todas las garantías de seguridad

Patronales y sindicatos alertan de que no todas las compañías que pueden recuperar su actividad tienen los elementos de protección necesarios

Un primer retorno a la actividad: escalonado y sin todas las garantías de seguridad

DAVID CASTRO

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Gabriel Ubieto

La economía española ha experimentado entre este lunes y martes un primer retorno a la actividad, con los trabajadores de los servicios no esenciales reincorporándose tras 15 días de parón decretado. La construcción y parte de la industria han vuelto a activar máquinas en una 'deshibernación' nutrida, pero no masiva de miles de personas. Y con lagunas en muchos centros de trabajo sobre la si las empresas disponen del material necesario para garantizar que la curva de contagios no volverá a dispararse. No solo existen dudas entre patronales y sindicatos de los equipos suficientes para abrir, sino también de las existencias de EPIs suficientes para conseguir que la reapertura de estos días dure más allá de unas semanas. Especialmente entre las pequeñas y medianas empresas; que representan a la mayoría del tejido empresarial del país.

Con la festividad del lunes de Pascua de por medio, siete comunidades autónomas han recuperado parte de su actividad este lunes y otras ocho lo harán el martes. "Escalonado" es el adjetivo con el que ha definido el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, el ritmo de las operaciones. La actividad no ha pasado de 0 a 100; la economía no ha transitado del desconfinamiento total a la normal actividad. "No hay mucha más gente trabajando de la que había en los días anteriores", ha considerado el máximo dirigente de CCOO, Unai Sordo. Pues el volumen de trabajadores empleados en los servicios no esenciales es minoritario y ocupa a una de cada cuatro asalariados; según el INE. Y, por otro lado, millones de trabajadores continuarán suspendidos de empleo y sueldo mediante un erte. Estos superaban los tres millones de afectados en toda España a fecha del viernes y durante el fin de semana, como mínimo en Catalunya, la estadística ha seguido creciendo.

Este primer retorno ha sido nutrido, pero no masivo. Así lo constan los volúmenes de tráfico del transporte público en las principales ciudades del país, que revelan un repunte respecto al confinamiento total entre los servicios no esenciales; pero quedan lejos de los registros normales. Este martes el metro de Madrid registró un tráfico matutino de 13.375 pasajeros; el 50% más que el lunes pasado pero muy lejos de los 110.000 de un lunes normal. Unos números similares a los que prevé el Ayuntamiento de Barcelona para la capital catalana, pues aumentará entre el 40 y el 65% la frecuencia del servicio pero apenas prevé el 15% de los pasajeros de un día previo a la pandemia.

Preocupación por las pymes

No todos los trabajadores de empresas tipificadas como no esenciales se han reincorporado después de Semana Santa a sus puestos. Y es que no todas las empresas disponen actualmente del material de prevención de riesgos sanitarios necesario para garantizar las condiciones mínimas para ese regreso. Y el agujero está en las pymes, tal como han coincidido en señalar patronales y sindicatos. "En el mundo empresarial lo que entendemos es que posiblemente las empresas grandes sí que tienen capacidad y acceso a suministros [de prevención], mientras que las pequeñas y medianas empresas seguramente no tienen este tipo de materiales", ha alertado el vicepresidente de CEOE Íñigo Férnandez Mesa; en declaraciones este lunes en Antena 3. Las centrales remarcan los limitados recursos de Inspección de Trabajo para controlar a todas aquellas compañías que decidan reiniciar su actividad sin todas las garantías

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Desde la patronal catalana Pimec no ven tanto el problema en garantizar la seguridad del primer día, sino en los venideros. "La gran mayoría de pymes catalanas podrán abrir, de hecho, muchas lo harán en mejores condiciones que al declararse el estado de alarma, ya que durante estos días han podido adaptar sus planes de contingencia", afirma la directora de relaciones laborales de la entidad, Elena de la Campa. La incógnita que a muchas se les presenta es si esa reapertura no acabará en un erte por causas productivas al cabo de unos días o semanas, ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de sus trabajadores.

"Las existencias de materiales de prevención llegan a cuenta gotas y son insuficientes", reconoce. Unos materiales que van más allá de los guantes, las mascarillas y los geles desinfectantes y que varían según la actividad y naturaleza de la compañía. Así como los costes de poder mantener o no esa cadena de suministros sanitarios. "Hay sectores en los que las empresas pueden abrir y cerrar rápidamente y sin grandes costes, pero para otras el tener que volver a cerrar será un duro golpe", afirma de la Campa.