Viaje exprés

De Melilla a Madrid para las rebajas

Mohamed Boukraa recorre 600 kilómetros ex profeso todos los años en busca de los descuentos de invierno

Mohamed Boukraa es un melillense que viaja a Madrid por tercer año para acudir el primer día de rebajas

Mohamed Boukraa es un melillense que viaja a Madrid por tercer año para acudir el primer día de rebajas / SARA LEDO

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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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Las promociones a todas horas, las compras por Internet... cada vez más, la tradición de las rebajas el 7 de enero se desdibuja, pero siempre hay quien se sale de la norma como Mohamed Boukraa, el último superviviente de las rebajas de invierno.

Boukraa es un melillense que viaja todos los años desde la ciudad autónoma hasta Madrid ex profeso el primer día de rebajas. "Después de las navidades me cojo un vuelo y compro todo lo que quiero a mitad de precio", reconocía este martes mientras esperaba ante El Corte Inglés de Preciados (Madrid) a que se abriesen las puertas del centro. 

En Melilla no hay El Corte Inglés, así que todos los años él y su familia esperan a que pasen las fiestas y comiencen los descuentos de invierno para acercarse a la capital a pasar el día (duermen aquí y al día siguiente se van). En su familia, "la mayoría" son musulmanes así que les da "igual" hacer las compras antes que después de las navidades, según explica. Este es el tercer año que realizan este particular "viaje de rebajas", a excepción de una vez que se fueron a Londres. "Pero mejor aquí que allí. Esto está más cerca, además vienes, comes... y no es todo tan gris", reconoce Boukraa.

Este año su ruta tiene como primera parada El Corte Inglés y como segunda Las Rozas Village, el super 'outlet' con descuentos de primeras marcas a las afueras de Madrid. Ropa de deporte, "algún" teléfono ropa para su hija son los productos que componen su lista de deseos imaginaria en busca de los mejores descuentos, aunque es consciente de que la mayoría de las veces "vienes a por una cosa y te llevas otra". A mitad de la jornada, Boukraa ya portaba en sus bolsas con las primeras "gangas", un par de zapatillas que costaban 180 euros por las que pagó la mitad.

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"Es más precio que otra cosa", explica sobre el motivo de recorrer más de 600 kilómetros, Mediterráneo mediante, para irse de compras en busca de productos que el resto del año cuestan 200 euros y ahora están a 100 o que antes costaban 100 y ahora se pueden encontrar por 50. "Aunque muchas veces si lo pones todo en la balanza, entre el vuelo y el hotel, ya te gastas lo que te ahorras", reconoce.

La alternativa sería comprar por Internet, pero no le convencen las compras 'online' porque asegura que "no es lo mismo ver un producto en una pantalla que tocarlo". "Una vez me quería comprar una cazadora de Northface y yo, que normalmente uso la talla XL, había engordado un poco, así que pensé en comprar la XXL, pero al ir al comercio mi talla era L", cuenta. "Comprar en directo no es lo mismo que hacerlo por Internet, no tiene nada que ver", remacha.