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CAMBIOS EN LA ECONOMÍA

Estonia, referente tecnológico para la empresa catalana

La digitalización de la Administración al estilo del país del Báltico supondría para Catalunya elevar el PIB en 5.000 millones de euros

Cualquier ciudadano del mundo puede ser estonio y abrir su propia empresa. En unas tres horas la firma puede estar operativa

Eduardo López Alonso

Un modelo de DNI de ciudadanía virtual de Estonia. 

Un modelo de DNI de ciudadanía virtual de Estonia. 

Catalunya mira a Estonia con interés. La nueva perla del Báltico, de apenas 1,3 millones de habitantes, se ha convertido en referente mundial de la digitalización por su capacidad para la creación de un ecosistema amable para las 'start-ups' y el emprendimiento. Calculan en el país que la optimización de procesos de la Administración ha supuesto una mejora de la competitividad equivalente al 2% del PIB. Si el modelo se implantase en Catalunya eso equivaldría a unos 5.000 millones de euros, la mitad del presupuesto anual de la Consellería de Salut. 

Una delegación de la fundación empresarial catalana Femcat ha visitado esta semana el país con el objetivo de conocer en profundidad los logros del país y elaborar un informe para la opinión pública y el Govern para "hacer de Catalunya el mejor país del mundo", según palabras de la presidenta de Femcat, Elena Massot. 

"La Administración en Catalunya y España sufre un problema de burocracia absoluta, solapamiento de trámites y de servicios. Existe un exceso de tiempo en las gestiones que no se ha llegado a cuantificar pero que tiene un impacto en la competitividad del país", explica Massot. 

Crear una empresa en minutos

En el caso de Estonia es posible crear una empresa en minutos (en unas tres horas está plenamente operativa, aseguran) y a los emprendedores se les ofrecen todas las facilidades burocráticas y fiscales para instalarse en el país. Y lo más atractivo de esa eficiencia es que está al alcance de cualquier persona del mundo, gracias a lo que en Estonia han bautizado como ciudadanía digital. Por 100 euros al año puedes convertirte en ciudadano de Estonia, crear una empresa, contratar una cuenta bancaria en el país y tener la previsión de que no pagarás impuestos hasta que la facturación supere los 40.000 euros anuales. Un total de 1.597 españoles son ciudadanos digitales de Estonia, y están censadas al menos 421 empresas españolas que operan con ID digital del país báltico. El número de extranjeros acogidos a esta nacionalidad virtual sumaban esta semana ya 62.016.  

Como resultado de esa digitalización de la Administración, el 98% de las empresas se crean 'on line', el 99% de las transacciones bancarias se ejecutan en la red y el 99% de las declaraciones de impuestos se hacen en internet y en un tiempo medio de tres minutos. 

El tiempo es oro y en Estonia se ha convertido en atractivo para el inversor. Pero también la optimización administrativa se ha extendido a la implementación del voto digital, por ejemplo, y a la mejora del servicio sanitario, hasta el punto de que el 99% de las recetas son digitales.

Red informática distribuida

Desde un punto de vista técnico, el sistema parte de la creación de una red informática distribuida (sin un centro de datos estatal físico), almacenamiento basado en la nube y actividad operativa 24 horas al días siete días a la semana. La tecnología 'blockchain' ha permitido la securización del sistema en torno al concepto bautizado 'once only' por el que la información de cualquier persona en cualquier órgano de la Administración es introducida una vez y es compartida por toda la red. Cualquier modificación es registrada en forma de apunte correlativo. El ciudadano tiene la posibilidad de controlar quien accede a sus datos y no es necesario volver a transmitir la misma información en distintos organismos o servicios de la Administración. Han sido erradicados los certificados de nacimiento o de empadronamiento en papel, es información ya dada y consultable por los distintos organismos. 

Una de las reuniones de trabajo de Femcat en Estonia. 

"Es posible que no pueda replicarse exactamente el modelo de Estonia, pero tendríamos que ser capaces de exigir más eficiencia a la Administración, tanto ciudadanos como empresas. Creemos que es necesario un carnet digital que permita agilizar los trámites con la Administración. No entro en si debe ser catalán o estatal, pero Catalunya tiene competencias suficientes para establecer un carnet digital catalán que agilice los trámites", opina Massot. 

Debilidades

Pese a los avances aportados por Estonia, los claroscuros del país también son evidentes. La apuesta tecnológica es carta única en un juego en el que los competidores son múltiples y los gigantes del sector llevan mucha ventaja (Google, Amazon, Microsoft...). Y las sociedades bálticas, fundamentalmente Finlandia y Estonia, han demostrado siempre gran solidez tecnológica y técnica, pero escasa empatía con el mercado. El desplome de la finlandesa Nokia o la sueca Ericsson ante la irrupción de Apple y su iPhone en la década pasada ejemplifica esa soberbia intelectual y tecnológica con pies de barro, huérfana de neurociencia aunque repleta de competencias Pisa. Como consecuencia de esa debilidad cultural, las economías bálticas están especializandose en servicios a empresas, allí donde la eficiencia tiende a ser más premiada pese a que adolezca de intangibles.

El excomisario europeo finlandes Erkki Liikanen defendió ante los empresarios catalanes de Femcat las virtudes de concentrar esfuerzos en el gran negocio tecnológico entre empresas: "Mueve más del doble que el negocio entre empresas y consumidores".

El empresario Finlandés Juha Rantanen reconoce que una de las grandes amenazas de las economías bálticas es el alarmante envejecimiento de la población. Sin embargo, las clases dirigentes de Estonia son jóvenes. Ministros de menos de 30 años han sido la constante desde que el país se independizó en 1991.

Elena Massot, con Rantanen y el presidente de honor de Femcat, Joaquím Boixareu. 

La desconfianza hacia el Estado controlador heredera del bloque soviético hizo que el país potenciase una administración ultraliberal y que la relación entre lo público y lo privado haya llegado a ser extremadamente fluida. Los empresarios catalanes de Femcat presentes en la delegación alabaron esa relación y protagonismo de lo privado en la esfera pública.

Identidad digital y velocidad

La idea, siempre alabada por el 'conseller' de Administraciones Públicas, Josep Puigneró, de instaurar una identidad digital catalana abierta al mundo, abre la puerta a nuevos servicios internacionales que bien pudieran ofrecerse mejor desde Barcelona que desde Tallin, la fría capital estonia de unos 400.000 habitantes que aparenta ser menos atractiva que la capital catalana para expatriados con proyectos.

Sobre las dudas que pueda generar una economía basada en pequeñas empresas, el presidente del Grupo de Expertos en Inteligencia Artificial de la UE, Pekka Ala-Pietilä, que fue también presidente de Nokia entre 1999 y el 2005, considera que "el tamaño no importa, lo que importa es la velocidad" ya que las mejoras tecnológicas son las que generan dos tercios de los incrementos del crecimiento de las empresas, asegura. Sin embargo, entender la palanca tecnológica como único generador de crecimiento, perspectiva que en la Estonia es mantra colectivo, puede transformarse en error estratégico en el caso de disrupción procedente de la competencia exterior. Sobre el papel de Europa en la computación cuántica que lidera Google, Pekka concluye: "Nokia y Ericsson no son suficientes para hacer frente a la competencia de los gigantes, hay que concentrarse en la inteligencia artificial y el big data".

La ciudad de los prodigios

Y aunque Estonia es adalid de país digital, arrastra rémoras del pasado y conflicto demográfico latente. Un 25% de la población es de origen ruso sin derecho a voto en las elecciones estatales, mientras que en torno a 45.000 personas son apátridas voluntarios (los aliens). La inexistencia de un mercado interno potente obliga a la internacionalización de la actividad empresarial.

Pese a las dificultades, el apoyo de la Administración de Estonia al tejido empresarial autóctono ha permitido el nacimiento de compañías de tamaño respetable. El más afamado es el caso de Bolt, firma de movilidad de Estonia que ha entrado en el restringido grupo de 'start ups' que han conseguido una capitalización superior a los mil millones de euros, los denominados unicornios. Tallin es por ello la ciudad de los prodigios y de elevada concentración de esperanzas tecnológicas.