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modelo económico

Estonia. Apoyo en el 'coworking'

Un valenciano elige Tallin para situar su empresa por las facilidades ofrecidas en los primeros pasos

La exención fiscal hasta facturar 40.000 euros es de gran ayuda

Eduardo López Alonso

José Ernesto Suárez, consejero delegado de Wedoops. 

José Ernesto Suárez, consejero delegado de Wedoops.  / ACN / LLUÍS SIBILS

José Ernesto Suárez llegó hace poco más de un año a Estonia procedente de Valencia con el objetivo de fundar una empresa tecnológica de la mano de un inversor suizo. Analizó la posibilidad de instalarse en Barcelona pero la balanza se decantó finalmente por la ciudad de Tallin, una de esas poblaciones bálticas inclemente en invierno pero de cierto encanto medieval. «Barcelona tiene muchas start-ups pero nos resultaba muy cara, especialmente en lo que se refiere a la vivienda. Aquí en Tallin es posible encontrar un buen apartamento por 500 euros al mes». La cuestión económica fue vital y se refrendó después a la hora de poner en marcha la empresa desde cero.

El espacio de coworking Lift99. 

Invirtió 20.000 euros en la creación de una empresa tecnológica. Tardó unos minutos en la gestión a través de internet, en tres horas ya era operativa. No tuvo que pagar impuestos (del orden del 18%) hasta superar una facturación de 40.000 euros. El capital invertido fue recuperado en solo cuatro meses. La experiencia de Ernesto confirma que en Estonia es posible crear una empresa en minutos. La elevada promoción estatal se refleja en hechos y las facilidades burocráticas y fiscales para instalarse en el país son generales. 

José Ernesto lidera la cuestión tecnológica de Wedoops, firma que pretende hacerse un hueco en migraciones empresariales a la nube. Ofrece un software que permite modular la contratación de espacio de almacenamiento en internet sin hipotecar recursos excesivos con los grandes proveedores (Google, Amazon y Microsoft).   

Wedoops se instaló en un centro de coworking de Tallin, Lyft99. Es un espacio de aspecto moderno y hípster, nave industrial habilitada para tiempos modernos en el que conviven un centenar de personas. «Permite trabajar codo con codo con expertos en computación que han tenido un gran éxito con sus empresas», explica a periodistas durante una presentación a empresarios de la fundación Femcat.

Uno de esos casos de éxito es Pipedrive, que comercializa una aplicación de gestión de ventas. En cuatro años pasaron de ser seis personas a 600. Ernesto aspira a que su empresa esos ritmos de crecimiento. Aunque la competencia es elevada, el objetivo es conseguir clientes en cualquier parte del mundo. Las start-ups de Lyft99 tienen crecimientos del 80% de media.

Espacio de trabajo en común en Technopolis, en Tallin. 

El universo empresarial de Tallin ocupa espacios impulsados por la Administración. Y ese apoyo, incluidos contratos públicos, es básico en la configuración del entorno empresarial puntero. Entre esos espacios habilitados para empresas tecnológicas destaca también Technopolis, un nodo de trabajo compartido al más puro estilo Silicon Valley.

Informáticos en una empresa de Tallin. 

Los trabajadores de las empresas tecnológicas conviven en despachos de colorines a la americana que intentan mitigar las limitaciones exteriores para el ocio. Informáticos atados a sus ordenadores desarrollan soluciones para múltiples sectores. Las bajas temperaturas son un acicate más para incrementar la productividad y quizá clave del secreto para la aparición de Skype y Bolt, referentes a escala internacional y nacidas en Estonia. Proekspert, Nortal, Helmes, eKool, Ridango o Reach-U son algunas firmas que batallan por alcanzar la excelencia. 

Temas: Empresas