Ir a contenido

POSIBLE DESPLOME DE PRECIOS

La cosecha de aceite de oliva y aceituna aumenta el 50%

La producción alcanza un récord de 1,78 millones de toneladas y amenaza con expulsar a pequeños productores artesanales

Eduardo López Alonso / Agencias

Campo de olivos en el norte de la provincia de València.

Campo de olivos en el norte de la provincia de València. / MIGUEL LORENZO

La cosecha de aceite de oliva y aceituna de mesa en la campaña 2018/2019, que finaliza el próximo 30 de septiembre, cerrará con un récord de 1,78 millones de toneladas, lo que supone un incremento del 50% en comparación con la media de las cuatro últimas campañas. Así lo recogen los datos presentados este lunes en el marco de la mesa sectorial del aceite de oliva y la aceituna de mesa, que ha estado presidida por el secretario general de Agricultura y Alimentación en funciones, Fernando Miranda. La producción récord, lejos de ser una buena noticia para todos, supone una amenaza para los pequeños productores artesanales, que están viendo acrecentar las diferencias de costes entre las explotaciones industriales y las que priman las técnicas de recolección tradicionales. 

Las exportaciones (a 31 de julio) se situaron en un récord de 840.000 toneladas, lo que representa una mejora del 13% en la comparativa con la media de las últimas campañas, mientras que las existencias a final de agosto alcanzaron 886.900 toneladas.

El nivel de existencias permitirá cubrir las necesidades de enlace de la nueva campaña en el entorno nacional e internacional. No obstante, los representantes del sector presentes en la reunión anticipan datos de producción "significativamente inferiores" para la próxima campaña, como consecuencia de la falta de precipitaciones de los últimos meses. En este sentido, el secretario general de Agricultura y Alimentación en funciones ha informado de los trabajos del Ministerio para la puesta en marcha de un mecanismo de autorregulación que corrija los desequilibrios entre la oferta y la demanda que se producen cada vez con más frecuencia por razones climáticas.

Sea por variaciones climáticas, sea por falta de modernización de las explotaciones, lo cierto es que España como mayor productor mundial de aceite de oliva se enfrenta a variaciones importantes en la producción que es necesario minimizar para asegurar la pervivencia de las explotaciones en años malos, como podría ser el que se abre con la próxima campaña a partir del 1 de octubre (buena parte de la cosecha se recoge hasta enero).

Miranda señaló que este mecanismo, propuesto por Cooperativas-agroalimentarias ante la Comisión Europea (CE), busca permitir, de manera voluntaria, almacenar aceite de oliva de una determinada calidad durante el tiempo necesario hasta que las condiciones de equilibrio entre la oferta y demanda se reestablezcan.

Desde el Ministerio explicaron que la CE solicita datos complementarios para la emisión de su decisión sobre este tema y recordó que, una vez que esta reciba el dossier completo, se iniciará el procedimiento para la emisión de un dictamen sobre su compatibilidad con los objetivos comunitarios.

Un estudio de la multinacional Deoleo, que agrupa marcas como Carbonell, Koipe, Hojiblanca, Bertolli, Carapelli y Sasso, advierte de que unos 200.000 productores españoles corren el riesgo de desaparecer en los próximos 10 años como consecuencia del aumento de la producción internacional, la moderación de los precios y la caída del consumo de aceite de oliva. Unas 300.000 familias de Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Aragón  y Catalunya están afectadas directamente por la crisis del olivar, que se plasma ya en el abandono de más de 130.000 hectáreas de variedades autóctonas. Es la paradoja de que un alza de la producción pueda desestructurar al sector y expulsar a productores por el desplome de los precios. 

Temas: Agricultura