Ir a contenido

medidas sostenibles

Cruceros electrificados

Port de Barcelona ha pedido una licencia al Gobierno para conectar la infraestructura a la red de alta tensión

Los buques se contectarán a la instalación portuaria mientras esté atracados y se creará una planta fotovoltaica

Agustí Sala Eduardo López Alonso

Un crucero de MSC atracado en elmuelle Adossat de Barcelona.

Un crucero de MSC atracado en elmuelle Adossat de Barcelona. / FERRAN NADEU

La obsesión de la presidenta de Port de Barcelona, Mercè Conesa, de reducir las emisiones contaminantes del puerto van a cumplirse en los próximos meses. La entidad ha solicitado permiso a REE y al Ministerio de Transición Ecológica para conectar las instalaciones a la red de alta tensión y tener capacidad de suministrar energía eléctrica a los buques atracados. También tiene en proyecto la instalación de placas fotovoltaicas en las cubiertas del mayor número posible de edificios del recinto portuario con el objetivo de proveer de energía renovable las instalaciones. El objetivo es que los buques atracados en los pantalanes puedan recibir suministro eléctrico y apagar sus motores diésel. La transición energética es inevitable y el puerto de Barcelona siempre ha estado en el punto de mira por sus emisiones, especialmente con el aumento del tráfico de grandes cruceros de lujo de los últimos años. 

La dirección del Port de Barcelona ha encargado un estudio a Barcelona Regional para evaluar el impacto del puerto en la contaminación de la ciudad. El análisis ha arrojado unas conclusiones iniciales mejor de lo previsto, pero las vías de mejora están en marcha. Según este estudio, «el puerto de Barcelona supone entre el 7% y el 10% de las emisiones contaminantes de la ciudad». Pero además, «del porcentaje de emisiones general del puerto, los cruceros solo suponen 1,2 puntos». Las medidas previstas deberían permitir la conexión de grandes buques y cumplir el objetivo de reducir las emisiones de NOx un 35% en el 2023. Y hasta el 41% en el 2026. De los 10 buques habituales en las instalaciones portuarias, ninguno es un crucero, la mayoría son grandes buques de carga que normalmente atracan en zonas más alejadas del centro de la ciudad.

La posibilidad de una instalación fotovoltaica en tejados de edificios portuarios y de Cilsa (sociedad gestora de la zona logística del puerto) contribuirá a la mejora general de la cifra de emisiones del puerto de Barcelona.  

Ferris, en el punto de mira

Los ferris han estado también en el punto de mira de la dirección portuaria, ya que su atraque en zonas próximas al centro de la ciudad exige que tengan niveles de emisiones más bajos. Algunos de ellos ya llegan con emisiones cero al puerto, como los Grimaldi. Port de Barcelona bonifica a estos buques y les abarata su paso por la ciudad. Funcionan con baterías de litio durante las tres o cuatro horas que están atracados. 

Los buques deben ir reduciendo progresivamente el uso de gasóleo y pasarse a otras fuentes energéticas. La principal alternativa puede ser en estos momentos el gas natural licuado. Es ya una apuesta por parte de la industria y Port de Barcelona se ha apresurado a ofrecer en sus instalaciones el servicio necesario para el amarre y respostaje (el 'bunkering') en el propio muelle. El de Barcelona es el único puerto del Mediterráneo en el que es posible esa recarga de gas natural y ya lo utilizan buques de Baleària algunos cruceros.

El proyecto europeo Core LNGas Live pretende impulsar el uso del gas en el transporte marítimo. La inversión generada ha sido del orden de los 33 millones de euros, de los que 16,5 millones son  fondos europeos.  El puerto de Barcelona participa en cinco proyectos específicos de esta iniciativa, liderando cuatro de ellos.

La previsión de Port de Barcelona es que en el futuro vaya reduciéndose el tráfico de carburantes líquidos. «El planteamiento es que aunque haya un cambio importante a energías renovables, la industria seguirá utilizando estos combustibles. Calculamos que el muelle de la energía será necesario al menos durante 20 años», explica Conesa. Por ello, está prevista una inversión en ese muelle, que permitirá el atraque de petroleros cera de la bocana. Otra solución medioambiental es el hidrógeno, para el que el puerto está también preparado. En unos cinco años, el impacto de las emisiones del puerto de Barcelona se habrá reducido.