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CÓNCLAVE EN OSAKA

Reunión del G-20: 'Que me quede como estoy'

Los líderes de las mayores economías del mundo acuden a la cumbre de Japón con la expectativa de no empeorar el comercio ni el clima

Todas las miradas se centran en la reunión prevista entre los presidentes de EEUU y China

Rosa María Sánchez

Trump y Xi en noviembre del 2017 en Pekín.

Trump y Xi en noviembre del 2017 en Pekín. / AFP / NICOLAS ASFOURI

Los líderes de las 20 principales economías del mundo se reúnen este viernes y sábado en la cumbre del G-20 en Osaka (Japón) con la guerra comercial y el cambio climático como principales puntos calientes de una cita de la que, más que avanzar, se espera no retroceder.

El G-20 es la respuesta multilateral que adoptaron los mayores países del mundo para atajar de forma coordinada las causas de la reciente gran recesión global -con epicentro en la caída del banco de inversión Lehman Brothers, en 2008- y sus desastrosas consecuencias. Una década después, el espíritu del G-20 llega a Japón seriamente amenazado por la cruzada del presidente de EEUU, Donald Trump, contra las estructuras cooperativas del multilateralismo en el comercio mundial y también en la lucha contra el cambio climático. Esta cruzada ya impidió avances en las últimas reuniones de Hamburgo (2017) y de Buenos Aires (2018).

Con este telón de fondo, no es extraño que la delegación española, se plantee como primer objetivo "que no haya retrocesos" en las cuestiones relativas a las reglas multilaterales del comercio internacional y al Acuerdo de París frente al cambio climático. A partir de ahí "cualquier avance que se pueda lograr será positivo".

Pendientes de Trump

La cita que despierta mayor expectación es la reunión bilateral anunciada entre los presidentes de EEUU, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, para intentar retomar la negociación de un acuerdo comercial que pongan fin a once meses de guerra arancelaria (reavivada en el mes de mayo) y a la nueva contienda tecnológica entre ambas potencias.

"No esperamos un acuerdo comercial en el G-20, pero tampoco una inmediata escalada arancelaria", anticipa el jefe de la Oficina de Inversión de UBS, Mark Haefele, en su carta mensual. De nuevo, la mínima expectativa de que nada vaya a peor. El ejecutivo de UBS interpreta la cumbre del G-20 como un "catalizador" de los mercados "que ayudará a dar forma a la historia de la segunda mitad del año".

Los analistas de Barclays también ven como más probable "una tregua o la reducción de la tensión en lo referente a los aranceles y la tecnología", pero no se descarta un escenario peor.

Y para no alimentar demasiadas expectativas, fuentes oficiales de la Casa Blanca ya han dejado caer que Trump "estará confortable con cualquier resultado" de esa reunión.

Desde el lado chino, se alimentan mayores expectativas. "Va a ser un encuentro importante. Los dos presidentes van a intercambiar ideas en asuntos fundamentales para las relaciones bilaterales. Por supuesto, China espera que este encuentro ayude a que los dos países profundicen su comprensión mutua, y resuelvan sus diferencias y problemas acuciantes", afirmó este martes el portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores Geng Shuang, tras dar cuenta de los contactos telefónicos que mantienen ambas delegaciones para preparar el encuentro de su líderes en Osaka. 

Además de su reunión con Xi Jinping, el presidente Trump prevé mantener al menos otros siete encuentros bilatelares, con los mandatarios Vladimir Putin (Rusia), Mohammed bin Salman (Arabia Saudí), Tayyip Erdogan (Turquía), Angela Merkel (Alemania), Narendra Modi (India), Scott Morrison (Australia) y Shinzo Abe (Japón).

Una olla en ebullición

Como casi siempre, esta reunión del G-20 también se adivina como una especie de olla a presión en la que, al margen de la agenda oficial, van a hervir durante dos días las más diversas tensiones geopolíticas y domésticas.

Las disputas comerciales, la guerra tecnológica del 5G, la crisis de EEUU frente a Irán y el cambio climático borbotean en ese recipiente; pero también el reto de las criptomonedas, un nuevo sistema fiscal para la economía digital, el dudoso futuro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o la sobreproducción de acero en el mundo, bullen en este caldo del G-20 de Osaka. La negociación pendientes entre los socios europeos para el reparto de cargos en las instituciones de la Unión Europea es uno de los ingredientes domésticos en ebullición, por no citar el ‘brexit’ que viene o cualquier posible pista que pueda aportar el presidente español, Pedro Sánchez, sobre la formación del Gobierno.

Sánchez intervendrá en las reuniones sobre Innovación y Clima

El programa que ha diseñado el gobierno del primer ministro japonés, Shinzo Abe, se inicia en la mañana de viernes (madrugada en España) con la tradicional foto de familia y dos sesiones plenarias; la primera, sobre "Economía global; comercio e inversión"; la segunda, sobre "Innovación; economía digital e inteligencia artificial". En esta última está prevista la intervención de Pedro Sánchez.

El presidente español también intervendrá en la sesión plenaria del sábado sobre "Cambio climático, medioambiente y energía. Además habrá una reunión sobre "Desigualdad; un mundo justo y sostenible"

En paralelo, la presidencia japonesa del G-20 ha diseñado una agenda para acompañantes. Está prevista la participación en ella de la esposa del presidente español, Begoña Gómez.

La delegación española ultima la participación del presidente Sánchez en una posible reunión bilateral con los presidentes latinoamericanos de Brasil, Argentina, Chile y México. También se intenta cerrar otros posibles encuentros con el presidente de la OMC y con el presidente de Japón.

Los representantes europeos en el G-20 (Alemania, Francia, Italia, España Reino Unido, Comisión Europea y Consejo Europeo) deberán abandonar Osaka rápidamente el sábado para llegar a tiempo a la cumbre extraordinaria convocada el domingo en Bruselas para acordar el reparto de cargos institucionales de la UE antes de la constitución del Parlamento Europeo, el 2 de julio.